Restaurante Lieu – El gran descubrimiento del 2012

El restaurante Lieu es un sitiazo de primer orden. Cuando sales por la puerta te preguntas… ¿Qué diferencia hay entre este sitio y otros que tiene un par de estrellas? La verdad es que ninguna y de hecho en la comparativa, el restaurante Lieu sale ganado en muchos de los casos. Comida, servicio y local son realmente excelentes.

Este restaurante se encuentra situado en la calle Amnistía, en pleno Madrid de los Austrías y si estás de turismo en Madrid es una visita obligada. Aunque hasta el momento sólo hay un par de opiniones en Google, podéis ver la alegría de unos turistas que entraron por casualidad y se llevaron un sorpresón. Para el que quiera ir en coche, la solución más cómodo es aparcar en el parking de la Plaza de Oriente. Desde ahí al restaurante son dos minutos andando.

El local es muy elegante, tranquilo y cómodo, por lo que te permite disfrutar totalmente de la cena. Mesas amplias y separadas, perfectamente acondicionado y todo en una misma altura, sin necesidad de subir o bajar escaleras para el baño u otro salón. Mantelería blanca clásica, cubertería muy cuidada y vajilla original y que hace que cada plato luzca aun más. Decoración del local elegante con la cocina vista desde la entrada.

La carta del restaurante es tiene una longitud escueta pero muy variada. La podéis consultar en su totalidad en este link. Tienen la opción de dos menús (gastronómico y degustación) cuyos precios son realmente excelentes. Recomiendo encarecidamente el degustación, que te permite disfrutar de tres platos más por 10€ de diferencia. Estos menús los elaboran a partir de los platos de carta por lo que puedes indicar tus preferencia por uno u otro. Y otro ejemplo de que en este sitio se cuidan los detalles de verdad es la presentación e impresión de la carta. La carta de vinos es variada y a precios muy interesantes.

Cuando ya te has acomodado, antes de la carta, ya te traen un aperitivo de bienvenida que empieza a alegrar el alma y espíritu. Un cóctel fresquito de amaretto, vino blanco, y alguna coasa más, acompañado de magdalenas de tomate y aceitunas marinadas por ellos mismos. Las magdalenas buenas, las aceitunas riquísimas y el cóctel en probeta… fabuloso.

Coctel probeta de bienvenida
Coctel probeta de bienvenida

Bueno pues tras decidir sobre lo que íbamos a tomar, eliminando todo aquello prohibido para embarazadas y alérgicas a las nueces, empezamos con lo que tomamos en nuestro menú degustación.

El primer aperitivo fue diferente para cada uno. Por una lado el lomo de sardina marinado con verduras y palomitas. Extraordinaria la sardina y el toque de las palomitas muy bueno.

Sardina en ceviche con verduras y palomitas
Sardina en ceviche con verduras y palomitas

Por otro lado el foiemousse de oca con puré de albaricoque y almendra laminada. El mousse sabroso pero sin empachar.

Mousse de hígado de oca con puré de albaricoque y almendras laminadas.
Mousse de hígado de oca con puré de albaricoque y almendras laminadas.

El siguiente aperitivo fue una espuma de cebolla. Así tal cual!Con picatostes pequeños y cebollino. Muy buena. Sabrosa y suave!!

Vaso de crema de cebolla
Vaso de crema de cebolla
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También hay que destacar el servicio de pan y aceite. Pan de aceitunas negras, de albaricoque con nueces, de tomate con albahaca, etc. Y aceite alicantino potente. Y muy chula la vajilla en la que te lo sirven.

Servicio de pan con aceite
Servicio de pan con aceite

Empezamos ya con los entrantes. El primero de ellos fue el Chodwer de mejillones. Desconocía el chowder pero no creo que se me vaya a olvidar. Mejillones con chips de patata morada sobre base de puré de batata, acompañado con un puré hecho con el caldo de los mejillones, patata de Bolivia y tomillo fresco. Realmente bueno.

Chowder de mejillones. Todo un descubrimiento
Chowder de mejillones. Todo un descubrimiento

Y el segundo de los entrantes: El falso ravioli de tomate con albahaca y orégano sobre crema de parmesano. Y esto regado con agua de tomate. El ravioli muy bueno pero el agua de tomate realmente nos sorprendió mucho. También excelente.

Falso ravioli con agua de tomate
Falso ravioli con agua de tomate

Y totalmente sumergidos en una cena estupenda, pasamos al pescado. Tomamos la corvina asada con puré de coliflor, bisquet de marisco y guisantes. La corvina en su punto. Jugosa y de un sabor estupendo. El puré suave y el bisquet perfecto. Sabor contundente que contrasta con el resto del plato.

Corvina asada con puré de coliflor con bisquet de marisco
Corvina asada con puré de coliflor con bisquet de marisco

Y de aquí al punto álgido de la cena que fue el cochinillo asado con lámina de oreja de cerdo, puré de piquillo y salsa de romero. La leche. El cochinillo excepcional pero el acompañamiento de la lámina de oreja es realmente bueno. Un platazo que bien merece la visita. Aunque cualquiera de los anteriores ya lo merece.

Cochinillo asado con lámina de oreja a la plancha, puré de piquillo y salsa de romero.
Cochinillo asado con lámina de oreja a la plancha, puré de piquillo y salsa de romero.

Bueno y ya bajando las revoluciones pasamos a los postres. El primero era una ensalada de frutos rojos con ruibarro, gengibre y espuma de champange. Frescor y acidez absoluta que ayudaba a olvidar la contundencia del cochinillo y la oreja.

Primer postre. Frutos rojos con espuma de champange
Primer postre. Frutos rojos con espuma de champange

Pero que no se preocupen los golosos que el segundo postre les va dejar mas que satisfechos. Pastel de plátano con helado y mantequilla de cacahuete. Bombazo de sabor pero sin empalagar.

Pastel de plátano con helado y mantequilla de cacahuete.
Pastel de plátano con helado y mantequilla de cacahuete.

Por último, un buen café y una copita acompañado por unos petit fours muy originales y buenos.

Petit Fours
Petit Fours

Conclusión, un sitio espectacular y con una relación calidad precio sobresaliente. El menú degustación es realmente variado y cada plato es una grata sorpresa. Además, la cantidad me pareció generosa pero sin ser excesiva. Recomiendo dejarse llevar por las recomendaciones del chef.

Recomendable, sobre todo para ir en pareja. Y es que este restaurante reune todas las características para una cena estupenda. También muy recomendable para ir en un grulo reducido (4 o 5) personas que valoren y les guste disfrutar de la buena mesa.

Bueno pues comenzando

Zalacain – calidad y servicio por doquier

Por toda la historia que le rodea tenía un montón de ganas de conocer el Restaurante Zalacain y ver que había de realidad y que de leyenda de todo lo que había leído.

A destacar por encima de todo, el servicio. no es que sea yo un entendido del protocolo y demás, pero estoy seguro que rayan la perfección. Y esto hace que, junto con la ambientación clásica del sitio, sea perfecto para cubrir cualquier compromiso que se tenga con una persona de corte conservador. Vamos, con el hecho de que haya que ir con chaqueta y corbata ya lo dice todo. Pero esta formalidad es lo de menos e incluso casi necesaria, porque te vas a sentar delante de una vajilla y una cubertería que te va a dejar quitar el hipo y merece la etiqueta.

Y si a lo anterior, juntas una comida excelente, pues hace que este sitio lo que es, un templo en el que se come de lujo y te sientes burgués por un día. Que tiene su toque carca, pues sí, pero la visita merece la pena y es un comodín por si tienes algún compromiso de ese pelo.

Y venga, pasando a la comida que es de lo que realmente trata esto. Pues empezamos con esa obligada cerveza acompañada de los fritos de calamar y las croquetas. La cerveza, espectacular. Una copa de cristal preciosa y la cerveza fría en su punto. Me da mucho mucho coraje cuando vas a un sitio bueno, pido una cerveza, me abren un botellín, me lo echan en una copa y me cobran 5€. Esto tal cuál me pasó en el Ramón Freixá. Aquí no hay cabida para detalles de tan bajo pelaje. La caña cerveza te la van a cobrar, pero es de las que mejor me han puesto. Los fritos, pues buenos pero nada del otro mundo. Eso sí la bandeja de plata era para agarrarla y salir corriendo. Espectacular.

Oye y también hay que decir que te ponen tú mantequilla en la mesa. Esta buena pero para mi es totalmente dispensable. No como el pan de mantequilla del Ramón Freixá que es acojonate (esta por la pullita de antes). Eso sí, hay que tener detalles con los guiris que se dejan su pasta en nuestro país y ponerles pan y mantequilla. De hecho, me estoy acordando que fuimos el 4 de julio y se veían bastantes parejas de americanos.

Pedimos el menú degustación que consiste 3 entrantes, pescado, carne, sorbete y postres. La verdad que muy bien de cantidad y a los postres ya llegas bastante lleno. Ahora os comento plato a plato.

El primer entrante fue una sopa fría al curry con mejillones. Muy buena y refrescante. El toque de curry es suave y le queda realmente bien. Pero de ahí, pasamos a los langostinos a la plancha con una compota de tomate y ensalada de berros. Los langostinos, de buen calibre y sabrosos. El acompañamiento estaba sólo para figurar porque los langostinos se valían por si solos y ya empezaban a justificar la visita.

Langostinazos calibre espárrago de Navarra

Antes de seguir continuando en materia, quiero destacar el vino que nos tomamos. Después de ojera un rato las referencias, preguntamos que si un Luis Cañas Selección de la Familia sería adecuado. Y el archiconocido sumiller con más medallas que Oliver Aton, nos dijo que era muy buena elección, equilibrado y demás. Nos sentimos cuando aprobabas un examen y no sabías cómo. Pero la verdad es que el vino estaba realmente bueno. Muy muy recomendable.

Pero nos faltaba el entrante principal, por llamarlo de alguna manera. Dos raviolis exquisitos de hongos y oca que eran toda una delicia. Este plato considero que hay que probarlo obligatoriamente. Igual que el siguiente plato, que era una merluza a la romano con una salsa de lima limón me pareció bueno pero prescindible… los raviolis hay que probarlos.

Y después del pescado pasamos al steak tartar. Inicialmente este no se incluía en el menú degustación pero no tuvieron problema en cambiárnoslo. sin lugar a dudas, puedo afirmar que junto con el steak tartar de Sacha o de El Landó, ha sido de los que más me han gustado. El steak tartar venía acompañado de sus patatas soufflé perfectas.

Tras este manjar, nos tomamos un sorbete purificante y refrescante para hacer hueco para el postre. Ya sin mucho apetito pedimos los postres: milhoja de frutos rojos y el crepe Zalacain. Ambos estupendos pero a los golosos os recomiendo guardaros algo más que un hueco para el postre porque viene generoso.

Por último, un buen café con la gran teja almendrada y sus petit fours.

Tejón y petit fours!

Conclusión: un gran sitio que hay que conocer y en el que se disfruta tanto de la comida como del servicio y del lujo llevado a la mesa.