Restaurante Bacira – Hay que conocerlo!

¿Qué es el Restaurante Bacira?

Ellos se definen como restaurante de fusión asiática y mediterránea. Yo los defino como un sitiazo genial de los que tienes que conocer en Madrid. Un local chulo, un servicio muy agradable y una carta muy variada. Lo tiene todo para que disfrutes de una cena genial. Ahora os enseñamos lo que comimos, pero os recomiendo que le echéis un ojo a su web.

¿Qué comimos?

Comenzamos con un par de cócteles para abrir boca. Un pisco sour de fruta de la pasión y un Bloody Mary. Los muy recomendables. SOre todo el pisco sour para amantes de los cócteles más dulces y suaves.

Los cócteles los acompañamos con un salmorejo de remolacha excelente. Sabroso, suave y fresco.

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Restaurante Bacira – Salmorejo de remolacha

Comenzamos con los entrantes. El primero, una ensaladilla rusa muy especial. Con ají amarillo y tobiko, pero lo que mejor le queda es un carpaccio de gambas que es todo un puntazo.

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Restaurante Bacira – Ensaladilla rusa

Pasamos a un par de entrantes frescos y geniales. El primero, sardina ahumada con ajo blanco de coco, higos, uvas y PX. Platazo. Mezcla de sabores salados y dulces.

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Restaurante Bacira – Sardina ahumada

Y el segundo, el esturión ahumado con huevas de mujol y lemon grass. Fresco y con unos toque ácidos geniales.

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Restaurante Bacira – Esturión ahumado

Todos los platos que os estoy enseñando los compartimos entre dos. O sea que no os asustéis por las cantidades.

Cambiamos de tercio a platos más asiáticos. El primero fue el tiradito de dorada con vieiras y salsa huancaína.

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Restaurante Bacira – Tiradito de dorada

Y después una par de niguiris. El de anchoa con guacamole y uno que tenían fuera de carta de anguila. Para mi gusto mucho mejor el deanguila. Sabrosón.

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Restaurante Bacira – Niguiri de anguila

Como plato principal, pedimos otra de las sugerencias del día. Un socarrat con carrillera y carabinero. Estaba tan bueno como suena. Espectacular.

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De postre, pedimos la tarta al whisky. Presentación genial y un postrazo de 10.

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Restaurante Bacira – Tarta al whisky

¿Qué tal de precio?
Todo lo anterior, con un vinazo de unos 20€, nos salió a unos 55€ por persona. Estamos desando volver!

The Garden 2112, un jardín thai

Ayer comí con unos amigos en The Garden 2112, aprovechando los últimos estertores de agosto. The Garden es un restaurante del mismo grupo que el difunto Thai Gardens, que cerró en 2011 pero llevaba muchos años siendo uno de los pricipales referentes de comida asiática en Madrid. Sus dueños tienen otros restaurantes en España y en el mundo, y en este caso han decidido volver a probar la misma apuesta que el antiguo “garden”: comida tailandesa auténtica en un entorno especialmente diseñado para sentirte a tus anchas. En este caso la ventaja es que al no estar tan metido en el centro la paz es aún mayor, y para ellos el alquiler seguro que también es mejor.

El restaurante está montado en una casa de Arturo Soria con su enorme jardín, sus dos piscinas, e incluso una pequeña casa de verano en la otra parte del jardín. Tiene un comedor interior, una terraza cubierta y muchas mesas repartidas por el propio jardín para cenar en la gloria siempre y cuando el tiempo lo permita. En la casa del jardín tienen montado The Garden House, que creo que es una mezcla entre local de venta de antigüedades y decoración thai, mezclado con la opción de poder montar cenas privadas también.

Comedor en el jardín (foto de telva.com)
Comedor en el jardín (foto de telva.com)

La carta es abundante pero no excesiva, con sus entrantes, ensaladas, curries y varios platos de pescado, marisco, carnes, etc. Nos ofrecieron de entrada el menú degustación (36€ sin bebida) pero nos pareció excesivo en cantidad para el momento y preguntamos por el menú de verano. Nos trajeron entonces el menú express (1 primero+1 segundo + bedida y postre por 15€) y el menú del día, que fue el que pedimos (un surtido de primeros + 1 segundo a elegir + bebida, postre y cóctel). De beber pedimos cervezas y agua.

De primero podías pedir un surtido de ensaladas o el surtido The Garden ,que nos llamó más. Consistía en cuatro piezas por persona: kai satee (la clásica brocheta de pollo marinado, leche coco, y salsa de cacahuete), poh pia tad (rollitos de primavera thai), khung mouan (colas de langostino envueltas en tallarines fritos), y pan sib (unas especie de samosas con turmérico  y carne). Lo mejor las samosas y los rollitos!

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Surtido The Garden

De segundo pedimos cuatro cosas diferentes, un curry amarillo con langostinos (phat ta ya), una ternera salteada (isaan north island), un curry verde y un curry rojo. Todos los segundos llevaban un cuenco de arroz blanco aromatizado con jazmín al lado.

El curry verde (chai rai) estaba buenísimo, probablemente lo mejor de la mesa. El curry está hecho con chili verde, albahaca, berenjena, y llevaba además tiras de pollo. Estaba buenísimo y picaba, pero en su justa medida.

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Curry verde

Yo tomé krung theep, que era un curry rojo de magret de pato súper bueno de sabor y con su picantito en su punto. Esta semana le estoy cogiendo el tranquillo al curry rojo! Además del pato llevaba piña, tomatitos, lichis y uvas negras. La base del curry rojo son los pimientos chilis rojos.

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Curry rojo

Después de los segundos nos trajeron un pequeño cóctel (que en teoría era de aperitivo…) de mango colada. Muy rico!

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Mango colada

Y de postre un flan de coco con piña. Súper bueno el flan! Yo pienso que llevaba queso porque estaba muy untuoso. No tenía nada que envidiar a los españoles, aunque quizá era un poco pequeño.

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Flan

En general un sitio muy muy agradable, muy bien de calidad-precio si vas de menú, y el servicio pues bastante bueno para lo que puedes esperar en estos casos. La espina que me queda es que no sé a cuento de qué es el 2112!

Precio: 30€ (mediodía)

Ficha Google+

Web: thegarden2112.com

 

 

Sudestada, el sudeste asiático perfeccionado

Hace unos días fuimos a cenar al Sudestada, que es un sitio al que le tengo mucho aprecio y tenía ganas de volver, pero por una cosa o por otra se me venía resistiendo.

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Sudestada lleva abierto desde 2005, y desde entonces lleva marcando el camino de innovación y buen hacer en la capital. Sus dueños son tres argentinos, de los cuales os podrá sonar sobre todo Estanis Carenzo, su chef, de quien hemos hablado un par de veces en artículos anteriores. Sudestada fue su primer local en Madrid, pero rápidamente se les quedó pequeño y se mudaron en 2009 al actual, en Ponzano. En el antiguo hace un año o así abrieron su segundo proyecto (Chifa). Sudestada es un restaurante de cocina del Sudeste asiático, pero su nombre también hace referencia a un viento típico de la zona de Río de la Plata, en sudamérica, que viene del sudeste, y así de elegantemente, sus creadores presentan la cocina de Sudestada: asiática, pero con muchos ingredientes añadidos de la cultura latina.

Comedor, de decoración elegante y sobria
Comedor, de decoración elegante y sobria (foto de Sudestada en 11870)

Otra característica importante de Sudestada es su carta, en continua evolución. Tiene varios platos fijos, pero el grueso va rotando y serán raras dos visitas en que encuentres la misma carta. Al llegar te presentan la carta (un folio), junto con la de cócteles y bebidas (dos folios) y la de vinos (un cuadernillo). Esto te da la sensación de que en este sitio la bebida tiene la misma importancia que la comida, y hay que dejarse aconsejar. Nosotros pedimos el menú degustación express (5 platos, 35€; los hay de 7 y 9 platos) más un plato extra al medio, y de beber, unas cervezas de la casa…

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Sopita fría de pepino

Mientras esperábamos, brevemente, la bebida, nos trajeron un aperitivo de la casa, que consitía en una riquísima sopa fría y especiada, de pepino. Las cervezas que pedimos eran por supuesto de la Virgen, el proyecto de cerveza artesanal madrileña en el que están metidos Pablo Giudice y Estanis Carenzo, y que a mí me parece de las mejores que se pueden probar a día de hoy en todo el mundo. La lager la sirven de barril, mientras que el resto son de tercio.

El primer plato del menú es de mis favoritos del sitio, los shuiyiao, que son unas gyozas o dumplings, cocidos, rellenos de cerdo ibérico de bellota especiado y con caldito. Tocan a dos cada uno, para comerlos de un solo (y gran) bocado, que llena de sabor la boca. No hay mejor manera de empezar la velada.

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Shuiyiao Sudestada

El segundo entrante es otro de los clásicos de Sudestada, el rollito vietnamita Nem Cua. Es un rollo de cerdo ibérico especiado, envuelto en papel de arroz, y frito. La manera tradicional de comerlos es envolverlos junto con otras hierbas en una hoja de lechuga, y mojarlo en la salsa agripicante. Lo de la lechuga creo que es básicamente para evitar quemarte o mancharte las manos, pero le da un frescor extra rico, y el resto de hierbas también complementan estupendamente. Son hierbabuena, rúcula, albahaca y cilantro; más col encurtida. Esta versión del Nem Cua Sudestada me pareció más abundante, lo cual es muy bueno, pero también más difícil de comer, puesto que la hoja no abarca el rollo completo. Para mí la solución pasa por agrandar la hoja de lechuga, pero habrá quien prefiera volver al formato anterior, más largo y estrecho (aunque para mí menos jugoso).

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Nem Cua

Y pasamos al plato fuerte: pollo de corral a la parrilla, y el arroz salteado, con chorizo vietnamita, carabineros y huevo, envuelto en una crep. El pollo viene laminado y en su perfecto punto. Jugoso, blanquito, deshuesado, braseado y especiado. Junto al plato un cuento de salsa agridulce que le va de muerte al pollo. Lleva cientos de especias, con lemongrass entre ellas.  Por último un cuenquito de pepinillo encurtido que sirve para suavizar la boca de vez en cuando.

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Pollo de corral
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Arroz salteado

Con los dos platos anteriores realmente ya nos quedamos bien, pero como nos habían dicho que el menú express se quedaba un poco corto, ya habíamos pedido un curry a compartir entre los cuatro para completar. Fue la excusa perfecta, porque es mi plato favorito del restaurante y no podía dejar que nos fuéramos sin probarlo. El curry rojo de Sudestada es magistral. Primero por su punto perfecto de sabor y picante, ajustado a la boca occidental para que te al final te pique la boca bastante, pero es un picante placentero, excitante. El otro punto fundamental del plato es la carrillada de ternera que se baña en el curry. Una carne extremadamente tierna, para partirla con cuchara, y con el mismo gesto bañarla en curry y lanzarla a la boca. La carne viene casi cubierta en cilantro, pero no molesta, porque encaja perfectamente con los sabores del plato sin apabullarlos, como puede pasar en otros casos. De acompañamiento arroz blanco para bañar en la salsa. Solo este plato (23€) merece la visita a Sudestada. No se lo piensen más.

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Curry rojo

El quinto paso del menú es el postre, a elegir uno por persona de la carta de postres y de tés/infusiones. Dos pidieron crujiente de banana, yo pedí el postre de chocolate, y mi hermana el lassi. Por orden, lo mejor fue la tarta de plátano, con un toque de crema de cacahuete y caramelo, acompañado de sorbete cremoso de coco. El chocolate era un bizcocho riquísimo, abundante y esponjoso, con un helado casero de café muy bueno y muy suave. El lassi es el clásico batido indio de yogur, servido como una crema y con granizado de pomelo y unas especie de uvas. El truco estaba en juntar las tres cosas en la cuchara, con esa combinación extraña del dulce y el amargor, y el frío. Aunque rico, quizá por su amargor, no nos gustó tanto como los otros dos.

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Lassi
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Crujiente de plátano
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Bizcocho de chocolate con helado de café

Tras los postres, nos prolongamos un poco más pidiendo unos cócteles. En Sudestada te sirven la carta de cócteles al empezar, porque además de los clásicos combinados tienen una agradable oferta de cócteles de aperitivo, como son su famosa caipirinha (9€), mojitos, bloody mary japonés, etc (12€). Nosotros decidimos tomarlos al final para saborearlos más, y por apetecernos más comenzar con la cerveza. El mojito que tomé yo era espectacular, buen tamaño, proporciones perfectas y completado con agua Vichy, un lujo.  La caipi del Sudestada tiene un sabor muy fuerte, que puede tirar para atrás a alguno, pero según vas bebiendo sorbos y pescando los granos de granada, te va conquistando. Un final magnífico.

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Caipirinhas Sudestada

Como habéis podido apreciar, Sudestada es una joya auténtica. Mezcla ingredientes de todo el mundo con las recetas del sudeste para conseguir una cocina magnífica y para todos los gustos. El servicio es muy atento y muy profesional. El local es muy sobrio, pero elegante al mismo tiempo, y se agradecen como siempre los manteles y servilletas de tela. Te ponen siempre tanto palillos como cubiertos y porque cada plato se disfruta más con un utensilio adecuado, y al final, te vas con ganas de volver al mes siguiente, cuando saquen la nueva carta.

Precio: 58€

Ficha Google+

Web: sudestada.es

Chifa, chinoperuano a escena

En navidades por fin pude probar el Chifa, uno de los nuevos restaurantes de 2012 que más ha dado que hablar en la escena gastronómica. Es una nueva propuesta de los argentinos Estanis Carenzo y Pablo Giudice que trajeron Sudestada a Madrid hace unos años. Tal como el propio nombre indica, es una cocina fusión chino-peruana. En Perú hay una importante población inmigrante de China y ha establecido allí una comida propia china con ingredientes peruanos, que llaman chifa.

chifa

Lo han abierto en el antiguo local de Modesto Lafuente, ligeramente reformado, aunque sigue siendo tan diminuto como cuando estaba allí Sudestada. Caben aproximadamente 20 personas, en unas cuantas mesas pequeñas de 2 y 4 personas. El local es sobrio y moderno, pero a la vez acogedor por el uso extensivo de madera en todos sus acabados. Para comer ponen únicamente tenedores y palillos, y lo que sí echamos de menos fue un mantelillo, aunque fuera de papel, para no tener que apoyar pan, cubiertos, etc. en la propia mesa.

Interior del local
Interior del local

Al igual que en Sudestada, la carta de bebidas está muy cuidada, con una breve pero estupenda selección de vinos, unas cervezas muy especiales que ellos mismos producen en Las Rozas (4€), y EL cóctel de la casa: batida mojitada (9€) – cachaça, lima, maracuyá y menta. Nosotros pedimos las cervezas, y aunque son bien caras, merecen la pena porque son tremendamente ricas. Creo que ya os hablaré de ellas en un post dedicado.

Para compartir pedimos un escabeche filipino de bonito, que fue probablemente lo mejor de la comida. Es un escabeche con un bonito blanquísimo en vinagre de frutas, con verduras y tomate. Estuvimos dudando si pedir esto o el cebiche y no nos equivocamos. Viene además con un bollito de pan de sal, que es una delicia solo y mojado en el escabeche. Ojo que en la foto el plato ya estaba a medias, no es escaso.

Escabeche filipino de bonito
Escabeche filipino de bonito

De segundo Carmen pidió un arroz chaufa pekinés, que viene con huevo, cebolla frita, mucho cilantro y bastantes lonchas de pato. Chaufa es una variación de la palabra china para arroz frito, y es como lo llaman en la cocina chifa de perú. El arroz estaba súper rico, genialmente hecho y además abundante.

Arroz chaufa pekinés
Arroz chaufa pekinés

Por mi lado pedí un cuadril saltado, que es carne de cadera madurada 60 días, cortada en tiras muy gorditas y salteado, con sillau (soja) y vinagre. Viene además con unas papas fritas riquísimas que recomiendo mojar un poco en la salsita antes de comerlas. La carne, que como viene debajo no se ve mucho, es también bastante en cantidad y está riquísima. Las tiras, al ser gorditas, permiten que la carne no se haga demasiado y conserve un sabor estupendo.

Cuadril saltado
Cuadril saltado

De postre nos intentaron convencer para que tomáramos un postre combinado de crema de vainilla quemada con una cerveza artesanal negra, pero nos decantamos mejor por la mousse de chocolate con orejitas de chancho, que son un par de galletas cubiertas de azúcar glas. Chancho es cerdo en sudamérica, por cierto. La mousse súper buena y al tener debajo una capa de dulce de leche, el sabor es sublime. Cuidado con el azúcar de la orejita porque mancha cantidad. Luego un café y a correr.

Mousse de chocolate y orejitas de chancho
Mousse de chocolate y orejitas de chancho

Nos pareció un sitio magnífico, muy moderno y cómodo para comer, con los posibles peros del precio de la bebida, que me pareció cara, y el del local, que no permite grandes mesas y hace un poco difícil conseguir sitio. El servicio muy atento.

Web: N/A

Precio: 30€