Casa Hortensia – El mejor asturiano de Madrid para comidas en grupo

¿Qué es el restaurante Casa Hortensia?

Este restaurante es nuestra primera opción cuando se trata de recomendar un sitio de cocina tradicional para una comida de grupo. Un local amplio, ubicado entre Malasaña y Chueca, con buena relación calidad precio y del que todo el mundo va a salir contento.

¿Qué se bebe?
Sidra, sidra, sidra y sidra. Y después barra libre de chupitos y buenos copazos. Bueno también tenéis carta de vinos pero vamos que aquí se viene a disfrutar del zumo de manzana.

¿Qué se come?
Pues aquí llegamos a lo importante. Casa Hortensia es un sitio excelente para tomar comida tradicional. La carta es bastante extensa y tenéis gran variedad para elegir. Tened cuidado con las cantidades porque aquí son realmente generosos. Yo os recomiendo el siguiente menú para cuatro personas.

Al sentaros en la mesa os vais a encontrar con un plato de un queso azul excelente. Comer en este sitio es una carrera de fondo así que comenzad tranquilos y no os cebéis con el aperitivo.

Un plato fundamental es el pulpo a la gallega. Para mi, uno de los mejores pulpos de Madrid. Siempre tierno y preparado en su punto.

casa hortensia pulpo
Casa Hortensia – Pulpo a la gallega

Os recomiendo que si vais a comer, después del pulpo os pidáis algún guiso de la casa. Unas fabes con almejas o directamente una fabada. Pedir ración para uno y tomadla para compartir. Con eso tenéis de sobra.

Después pasamos a los dos platos obligatorios que tenéis que pedir. La merluza a la romana y la carne fileteada. Y si tenéis que elegir entre uno de ellos. Priorizad la merluza. De verdad que es una gozada por jugosa y saborsa. De las mejores que he probado.

casa hortensia merluza
Casa Hortensia – Merluza a la romana

La carne también es de categoría. Muy buena. Carne roja de ternera filteada para que te la calientes en una plancha de barro que te van cambiando según se enfría. Tengo que reconocer que se lía parda cuando se juntan un par de mesas calentando carne a la vez. Por eso, como os comentaba, este es un sitio realmente bueno para cenas o comidas informales.

casa hortensia carne
Casa Hortensia – Carne roja

Por último, los postres. Las natillas son de obligado cumplimiento. Por delante del arroz con leche. Eso sí, si os atrevéis con los dos, no os van a defraudar.

casa hortensia arroz con leche
Casa Hortensia – Arroz con leche

¿Qué tal la relación calidad precio?
Todas las veces que he ido he pagado entre 30-35€. La verdad que para el homenaje que te metes está de maravilla.

Entrada original de Diciembre de 2012

Hace dos domingos pude disfrutar de una comida de esas memorables, tanto por la calidad de ella como por la compañía. Fuimos cuatro: Carol y Gallego, Carmen y yo, a Casa Hortensia, situada en una segunda planta de la calle Farmacia en la zona de Fuencarral. En el mismo edificio está el Centro Asturiano de Madrid, con una sidrería de la misma casa del restaurante en la planta tercera. Ir en coche es complicado en fin de semana, por lo que os recomiendo el transporte público o un paseíto. Nosotros íbamos después al teatro a Embajadores, por lo que nos pillaba mal.

salón
salón y barra

Al llegar hicimos un poco de tiempo en la barra, con unas cañitas que nos acompañaron con un platito de un buen chorizo picante y pan. Cuando pasamos a la mesa nos encontramos con una ración de cabrales y dos roscas de pan. Tanto el pan como el cabrales están buenos a rabiar y te darán ganas de rebañar (excelente complemento uno de otro), pero ojo porque no son invitación (10€ el cabrales y 5,5€ la rosca).

plato de cabrales
plato de cabrales

La carta es bastante sencilla, con sus entrantes, carnes pescados y especialidades asturianas. Teníamos claro que una fabada tenía que caer, y después no nos decidíamos del todo si optar por carne o pescado. De forma que pedimos un poco de cada. Es importante dejarse aconsejar por los camareros en cuanto a la cantidad, ya que de lo contrario hay gran peligro de pasarse de calle. Nosotros pedimos de cada plato una sola ración para compartir los cuatro, ya os digo que nos sobró comida.

Empezamos la comida con un poco de verdurita, unas alcachofitas con jamón en taquitos. Estaban súper buenas y el jamón les daba el toque perfecto. Yo soy más de las alcachofas un poco más grandes (Siempre me acuerdo las del magnífico Pimiento Verde), pero estas me parecieron magníficas.

alcachofitas con jamón
alcachofitas con jamón

Tras los entrantes, llegó la ración de fabes con almejas. Como veis la ración es un buen perolo bien cargado de fabes y abundancia en almejas. Pudimos servirnos los cuatro y repetir un poco. Me parecieron exquisitas y muy muy suaves, como debe ser.

toma fabes con almejas
toma fabes con almejas

Como primer segundo llegó la ración de merluza a la romana. Podéis ver en la foto que hay pescado para aburrir, acompañado con unas patatitas fritas. Si os gusta la merluza no dejéis de pedirla porque estaba fresca fresca y con las lascas enteritas y esponjosas. Todo un acierto.

merluza abundante y deliciosa
merluza abundante y deliciosa

Por último llegó el chuletón. Un kilo de carne limpia y fileteada, junto con un plato caliente para hacerla y otro lleno de más patatas para acompañarla. Yo siempre digo que la carne como está buena de verdad es hecha en la propia parrilla, de forma que quede caliente pero poco hecha. Cuando la haces a la piedra, o al plato caliente, tiende a quedar hecha por fuera y cruda por dentro (y lo que es peor, fría), si no tienes cuidado. En cualquier caso la carne estaba de primera, y me gustó que la filetearan un poco gordita, de forma que podías controlar que la carne no se hiciera demasiado en el plato. Al final, a pesar de que lo intentamos con todo nuestro hambre y voluntad, nos sobraron unos filetes, que amablemente nos prepararon para llevar.

chuleta buena, bien roja
chuleta buena, bien roja

De postre pedí yo unas natillas, que devoramos aún sin hambre, porque no te puedes ir de un asturiano sin probar los postres de leche. Como digo, las natillas eran una ración enorme y estaban deliciosas, con un toquecito muy leve de canela dentro (no el típico mogollón espolvoreado por encima). Junto con el postre, los respectivos cafés y chupitos de la casa (pacharán, orujo blanco y hierbas a discreción).

natillas de ración doble
natillas de ración doble

La comida fue un disfrute total. Primero por la calidad de la comida. Segundo por la cantidad de la comida. Tercero por el servicio, amable, simpático y atento. Y por último, por la grata sorpresa de la cuenta que fue menor de los esperado.

Es un sitio recomendado para ir sobre todo a comer, o a cenar si dispones luego de tiempo para hacer la digestión. Ideal para comidas de grupo o para celebraciones familiares.

Web: http://www.casahortensia.com/

Precio: 33€ por persona

Los top de Salivando

Hola

Quizá algunos lo hayáis notado, y es que hemos añadido una nueva sección a Salivando para que no tengáis que bucear entre todos los artículos del blog para encontrar los mejores.

Aquí tenéis los “top” de salivando.

La idea es irlos actualizando así como ir añadiendo nuevos rankings poco a poco.

Disfrutadlos.

 

La Panamericana (by yataki), todo Latam a la mesa

El restaurante de hoy es uno de los más recomendables de la cocina latinoamericana fusión de Madrid del panorama actual: La Panamericana by Yataki combina, como su nombre indica, platos e ingredientes de las cocinas más importantes de América Latina: peruana, brasileña, mexicana, y todo con un toque divertido y muy cuidad. Su chef es Emiliano Reyes, quien recibiió muchas alabanzas por la Panamericana original, como el mejor restaurante revelación de 2011 según los premios Metrópoli. Su restaurante Yataki existía antes que la Panamericana, pero debido al éxito decidió convertir Yataki en una segunda Panamericana, igualando carta y decoración. En la cena éramos cuatro y pedimos muchísima cantidad. Bebimos cerveza y vino tinto, y empezamos la cena con este pequeño tentempié de totopos y una crema.

salivando panamericana entrante
Entrante de totopos

Como entrantes a compartir pedimos croquetas, temakis y el bloody mary de la casa. Las croquetas, denominadas “de verdad” llevan dentro cangrejo y se acompañan con salsa tártara. Estaban buenas, pero sin más, no fue lo que más nos convenció de la noche.

salivando panamericana croqueta cangrejo
Croquetas de verdad

Los Temakis de Bienmesabe los pedimos porque mucha gente los recomienda y son una pasada. Esto sí que mereció la pena! Los temakis, como sabéis, son los cucuruchos grandes de sushi, pero en este caso la envoltura es lechuga y el pescado no está crudo, sino que es bienmesabe: cazón adobado, y todo con un salsa, hojas de albahaca y cilantro que le dan un sabor entre oriental y latino tremendo. Repetiría sin pensarlo.

salivando panamericana temaki bienmesabe
Temakis Bienmesabe!

Otro de los platos estrella de la noche fue el Bloody Mary acapulqueño. Parte de la gracia es no conocerlo y ver cómo lo sirven. Primero llegan con una coctelera y preparan el cóctel, lo agitan y lo sirven. Es una especie de bloody mary más aliñado, con sabor a marisco, muy bueno. Y después del brindis llega y vierte el fondo de la coctelera sobre una copa de martini: tachán!! Un ceviche de gambas que estaba dando sabor al cóctel!. Me encantó.

salivando panamericana bloody mary acapulqueño
Bloody Mary Acapulqueño

Luego ya de segundos pedimos platos variados. Por un lado el clásico ceviche de corvina con su choclo. Muy muy bueno, y abundante, si veis.

salivando panamericana ceviche corvina
Ceviche de corvina

También probamos el cucurucho de cochinita pibil, que es una carne de la región mexicana del Yucatán que se prepara adobada y cocinada en un horno enterrado. Es muy sabrosa y buena.

salivando panamericana cucurucho cochinita pibil
Cucurucho de cochinita pibil

La parrillada caribeña también nos gustó mucho. Abundante a tope, es carne de entraña tocedada, a la parrilla con mojo criollo, cebolla y yuca frita. Un platazo.

salivando panamericana parrilla caribeña
Parrilla caribeña

El último plato no se aprecia bien del todo, pero es uno de los más espectaculares. Los tacos de lomo saltado consisten en un wok de entrecot servido en un molcajete (un almirez de piedra), donde los tallarines son tortilla de harina hechas tiras en el momento con una maquinita. Buenísimo, y apto para dos personas también.

salivando panamericana tacos lomo saltado
Tacos de lomo saltado

Dado que habíamos comido como bestias, pedimos el postre más liviano y divertido, el par de dulces hostias, que son sencillamente unas obleas rellenas de dulce de leche. Simple y delicioso.

salivando panamericana postre par dulces hostias
Un par de dulces hostias

En resumen, una de las apuestas más recomendables para tomar cocina sudamericana moderna y divertida, a un precio bastante razonable. Si además sois socios del Club Kviar ya ni te cuento.

Precio: 33€ con el descuento del club kviar

Web: yataki.com/lapanamericana/

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MORE, alta cocina, pero como en tu casa

El otro día fuimos a conocer More (se pronuncia en español, es el nombre del dueño), una nueva apertura en el barrio de Salamanca, con cocina de la mano de Ivan Saez (Lágrimas Negras). more logo salivando   El restaurante es más grande de lo que parece, ya que dispone de bastantes ambientes diferenciados, como varios salones privados y una especie de terracilla interior, barra, y una mini terraza. La decoración es del estilo Zara Home que se lleva demasiado ahora, pero al menos es limpia y acogedora.

mesa en privado (foto de madridalacarta.com)
mesa en privado (foto de madridalacarta.com)

Éramos seis y cenamos en el privado de la foto. Nada más llegar nos recibieron efusivamente e incluso la dueña pasó a darnos la bienvenida. Hay que decir que el servicio fue inmejorable durante toda la cena. Empezamos la velada con unas cervezas (tercio de mahou) y un gintonic en uno de los casos. De picar aparecieron dos terrinitas de foiegras, pan variado (qué bueno el de cereales) y dos tipos de aceite; yo pedí picual.

Foie gras, pan, aceite picual
Foie gras, pan, aceite picual

El somelier que nos atendió se llamaba Alessandro, del grupo Lavinia, que colabora con MORE para conseguir que sus clientes encuentren exactamente el vino que andaban buscando, aunque no lo supieran. Alessandro nos recomendó con los primeros tomar un blanco de Castilla y León: Cienfuegos 2011 (30€), un albariño con un toque muy interesante. Nos los sirvieron no demasiado frío y lo cierto es que resultó excelente. Como segundo aperitivo de la casa nos llegó un vasito de crema de calabaza con trufa y espuma de patata. Bastante buena, aunque tenía un sabor de fondo a alguna hierba que no me cuadró del todo.

more crema de calabaza entrante
Crema de calabaza

Para picotear pedimos las Almitas de Soria, una versión característica de los torreznos manchegos de toda la vida, realmente muy limpios y muy conseguidos. Fueron devorados en seguida. También cayó la Ensaladilla More, con vestresca mezclada, lo que le daba un sabor muy intenso y buenísimo. Me pareció súper jugosa y tampoco duró nada.

salivando more almitas de soria torreznos
Almitas de Soria

salivando more ensaladilla

Ensaladilla More

Para finalizar los primeros, nos trajeron dos raciones de burratina de la casa, que viene con albahaca, tomate y abundante lámina de trufa. La foto es de un tercio de ración, lo justo para probarla y disfrutarla, pero también para quedarte con ganas de más. A mí me chifla la burrata.

De segundos la mayoría tomamos carne, por lo que Alessandro nos trajo un tinto italiano para acompañar. En principio fuimos un poco reacios, pero al final nos conquistó porque se bebía solo. Un Barbera 2010 de G.D. Vajra de la región de Barolo, en Piamonte. Alessandro nos los preparó con todo su cariño, decantándolo y avinando las copas! Como ya digo solo uno pidió pescado, pero fue muy buena elección: un salmonete con crujiente de escamas y mejillones de roca, regado con una salsa de bogavante que le daba un sabor tremendo.

salivando more burratina trufa
Burratina

salivando more salmonete bogavante

Salmonete y salsa de bogavante

De carnes cayeron la molleja de ternera, dos pichones, el steak tartare y un cochinillo confitado. Yo pedí la molleja de la foto. Si os atrevéis, probadla porque estaba buenísima, en su punto, poquito hecha y un poco curruscante por fuera, de la brasa. Llevaba una salsa ahumada de porrusalda que le dio un toque magnífico.

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Molleja de ternera

El Pichón de Bresse, región conocida por sus aves de corral y sus palomas fue el otro éxito de la noche. Venía perfectamente preparado en crapaudine (despanzurrada) y en su punto. Rosadito y jugoso, perfecto. Es arriesgado hacer la caza rosita si no es realmente buena, y en este caso resultó ser todo un espectáculo. De acompañamiento tenía patatas risoladas y cebollitas.

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Pichón de Bresse

El filete tártaro bastante bueno, aliñado al gusto y fresco. Bueno pero tampoco especialmente destacable. El cochinillo también muy rico, confitado y preparado con ragout de oreja, compota de manzana y rabito asado. Una suave delicia nada pesada incluso para cenar.

salivando more steak tartare
Steak tartare

salivando more cochinillo confitado

Cochinillo confitado

El postre ya lo habíamos elegido junto con el resto platos, ya que tardan 20 minutos en hornearlo. Un par de deliciosas tartas de manzana casera, servidas con helado de especias (sobre todo canela). Ya veis que tienen un pintón y estaban riquísimas.

salivando more tarta de manzana
Tarta de manzana

El otro postre que probamos fue un milhojas de plátano con dulce de leche y helado de nata. Rico rico, pero algo escaso. También disfrutamos de unos mignardises de chocolate y fruta al final, un broche perfecto.

salivando more petit fours
petit fours

Como conclusión, un sitio nuevo totalmente recomendable que nos sorprendió por la variedad de la carta, no porque fuera muy extensa (estaba en el punto justo), sino porque ofrecía varias cosas que se salen de lo típico de hoy en día en los sitios de moda, como un poco de caza y casquería. El servicio es una pasada y si tenéis oportunidad de cenar en los reservados, disfrutaréis de la velada el doble. El precio no es especialmente ajustado, pero dentro de lo razonable dada la calidad de la comida , el vino y el servicio. Quería dejaros la última foto porque el formato de la cuenta y su cofre me parecieron lo más.

salivando more cuenta

Precio: 55€

Web: restaurantemore.com

Ficha Google+: N/A

Localización:

Restaurante Viridiana – Abraham García for President (II)

La crónica de hoy va dedicada a un clásico y a un maestro: Abraham García y su Viridiana, donde hay que ir a comer como mínimo una vez en la vida para saber de verdad lo que es la buena cocina; el máximo ya lo pone cada uno.

Fotograma de "Viridiana"
Fotograma de “Viridiana”

Como sabéis, Gallego es uno de los mayores fans de Abraham y ya escribió sobre el restaurante hace uno y dos años, y yo me sentía mal por no haberme buscado todavía la excusa para conocer al gran Abraham, así que para allá que fuimos, un día tranquilo, a mediodía y con hambre.

El local es tranquilo, agradable, oscurito y no demasiado grande, con una parte arriba para unas 20 personas y otro comedor abajo para otras 20 quizá. Llama la atención la decoración clásica, repleta de cuadros de todo tipo, calabazas y otros recuerdos y una colección de fotogramas de la película que da nombre al restaurante.

Llegamos y pedimos una cerveza (Brabante), y en seguida llegó Abraham, con su desparpajo y simpatía a contarnos los platos del día, la casquería y sus recomendaciones. Una cosa que nos llamaba era que que no tuviera menú degustación, que muchas veces es tentador, pero acabas con un popurrí demasiado grande en el estómago y echas de menos disfrutar un plato entero, porque no solo de bocaditos vive el hombre, y yo siempre pienso que cada plato tiene su desarrollo y no es lo mismo el primer bocado que el último.

En fin, que allá que nos lanzamos y nos pedimos dos primeros para compartir y un segundo por persona. De beber un Muga Crianza 2009 (40€) que nos gustó muchísimo y acompañó la comida estupendamente. La carta de vinos me pareció espléndida y tiene unos vinazos de espanto, pero también me pareció un poco cara, y si bien no me importa pagar bien por comer bien, hubiera agradecido que los precios de los vinos hubieran sido algo menores. Que cuando el vino fluye se come mejor.

Qué sorpresa cuando descubrimos que además de lo que habíamos pedido, teníamos por delante unos aperitivos de la casa. Sorpresa agradable, pero también nos dio un poco de miedo por haber podido pedir demasiado. El primer aperitivo fue una cazuelita de lentejas con curry y un poco de vieira troceada, muy al estilo del dal fry indio, incluso con sun pan/naan de queso para acompañarlo. Este primer plato ya nos hizo ver cómo de bueno puede estar un plato tan sencillo cuando un maestro le da su toque, y el resto del menú no bajó ni un ápice la calidad y la sorpresa. En este caso las lentejas eran súper tiernas y sabrosas mientras que el toque de curry era perfecto, suave y nada picante.

Lentejas
Lentejas con curry y vieira, desenfocadas
Pan de queso
Pan de queso

A todo esto nos trajeron varios panes a elegir, y un aceite elaborado por el propio Abraham que era una pasada. No pudimos parar de untar en todo el rato.

El segundo aperitivo fue un taco de maíz relleno de guacamole y ventresca de caballa. Un bocado, o mejor dicho dos, de una frescura y un sabor que nos volvieron a sorprender. Riquísimo.

Taco de guacamole y ventresca
Taco de guacamole y ventresca

Y empieza la fiesta. Yo iba con ganas de pedir cosas de cuchara, ya que Abraham tiene la fama de ser el mayor maestro en esas lides, así que pedimos las alubias rojas estofadas con langosta atlántica y especias cajún. En el cazo que veis y con una estupenda cuchara de palo, la foto de abajo es solo de media ración, puesto ya nos la sirvieron a cada uno. Os puedo asegurar que no habéis probado unas judías como estas, comparables a cualquier manjar de moda de los que circula por Madrid. La langosta, en grandes trozos, le daba un toque noble y las especias, perfectamente afinadas, nos fliparon. Me recordó el plato al gumbo cajún que alguna vez he tenido ocasión de probar, pero dándole mil vueltas.

Judías pintas con langosta y especias cajún
Alubias rojas con langosta y especias cajún

El segundo primero también lo dividieron en dos raciones tal como la de la foto. Era uno de los platos del día, un pan de espelta con rodaja de tomate raf, y sobre él: arenque del Báltico, salmón rojo (rojísimo) de Alaska, ambos marinados, y unas anchoas cántabras en salazón. Para completar el plato unos espárragos tiernos de Navarra y mousselina de cava, endivia y manzana confitada. Toda una explosión de sabores marinados y salados que hacía que se derritiera la boca, y el frescor nos vino de muerte para compensar el plato anterior. De lo que veis no quedó más que la pizarra.

Tosta de marinados y endivia
Payés de arenques y anchoa

De segundo dos obras maestras, una más contundente y la otra suave y magnífica. La primera fueron los canelones de caza, de pasta ligera, rellenos de pintada y oca (con un dadito de foie) y una bechamel espléndida. El otro fue algo que ya pidió Gallego el año anterior y desde luego merece la pena probar: pez mantequilla a la plancha con salsa de soja, sirope de arce y jugo de lima, más guisantes de Llavaneres, salteados a la hierbabuena. Este pescado, con una textura suave y dulce como el de la mejor mantequilla, perfectamente aderezada con la salsa, nos pareció posiblemente lo mejor de la comida. Y esos guisantes, me encantaron! Ese punto un poco churruscado les quedaba estupendamente.

Lasaña de caza
Canelones de caza

Pez mantequilla con salsa de soja

Pez mantequilla con salsa de soja

Una nota sobre el pez mantequilla, ya que ese es un nombre que se utiliza realmente para varios pescados de textura untuosa, tales como el fletán, el bacalao negro o la palometa. En Madrid se suele utilizar mucho el escolar negro, o pez petróleo, que puede ser muy indigesto para estómagos débiles, y es este pez abisal el que utiliza Abraham. Está buenísimo pero no conviene abusar de la cantidad.

Después de este homenaje estábamos ya que no nos podíamos mover. Habíamos pedido en exceso, y al estar todo tan bueno, no fuimos capaces de dejarnos nada en el plato. Como no podíamos dejar de probar el postre, nos dejamos aconsejar por Abraham y pedimos una panacotta de leche de camella de Fuerteventura y gofio tinerfeño, una variación muy canaria del plato italiano, que ya de por sí me encanta. Iba además acompañado de arrope de miel y una salsa de maracuyá riquísima. Un postre sabroso y a la vez ligero, me encantó cada cucharada.

Panacotta de leche de camella
Panacotta de leche de camella

Tras el homenaje un par de cafés y los petit fours: bolitas de coco y trufas caseras. No os podéis imaginar lo ricas que estaban las trufas, manjar de dioses, y las bolitas también estaban que te mueres, y eso que el coco no nos mata.

Coco y trufas
Coco y trufas

En resumen, la comida en Viridiana fue de 10, todo estaba demasiado rico como para contarlo adecuadamente, y lo mejor de todo es que se trató de platos relativamente sencillos y de productos frescos de temporada, nada de cosas enrevesadas. No dejamos de sorprendernos en cada cucharada. El servicio de los camareros y del propio Abraham es magnífico, y el ritmo de la comida fue perfecto. Después de un colapso por tanto menú degustación, hemos descubierto un “nuevo” oasis adonde acudir a disfrutar de la mejor comida de Madrid. Un sitio para ir con tu familia, tu pareja o tus amigos. Lo único de lo que nos arrepentimos fue de haber pedido demasiado. Podríamos haber obviado uno de los dos primeros fácilmente, o incluso los dos (gran pesar) si hubiéramos venido con poca hambre.

Precio: 100€, aunque puedes salir por 80€ comiendo normal.

Web: restauranteviridiana.com

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Pedro Lemos (Oporto), un sitio muy selecto en la Foz

Y llegamos al final de nuestro viaje levógiro por las costas de la península, terminando en una ciudad que es ya casi mi segundo hogar: Oporto. Llevaba mucho tiempo queriendo conocer el Pedro Lemos, y hace unos meses por fin encontramos una oportunidad para ir, y estuvo genial.

Pedro Lemos es sin duda uno de los mejores restaurantes de Oporto, y junto con el DOP y el Yeatman, los de más alta gama (y precio). Está situado en una casita antigua en pleno corazón de la Foz, ese barrio tan distinguido y bonito de Oporto. Su chef y dueño, Pedro Lemos, inició sus andaduras con varios chefs famosos de Oporto y después pasó por Lisboa hasta que consiguió volver a su ciudad natal para abrir su propio restaurante de cocina portuguesa moderna.

Entrada (foto de mundocomida)
Entrada (foto de mundocomida)

La carta consiste en 4 grupos de platos (entrantes, pescados, carnes y postres), que puedes pedir individualizados o por menú degustación. El menú lo tienes de 4, 6 y 8 platos, por precios que van de 55€ a 82€. La parte buena de este tipo de menú degustación, que es más o menos normal en Portugal es que tú eliges qué platos quieres entre los propios de la carta. Si no me equivoco los platos del menú son algo menores que los que pides “a la carta”, para permitir que pruebes varios. Nosotros pedimos el menú de 4 platos, que nos pareció que ya estaba bien, y lo que hicimos fue intentar no coincidir para ver y probar más cosas. Añadimos además el maridaje de vinos portugueses, puesto que un día es un día.

Empezamos la comida con un agradable couvert de pan con mantequilla y aceite, finísimos.

Pan y aceites
Pan y aceites

De primero probamos el atún de Azores, lomo y ventresca a la plancha, con una par de verduras de acompañamiento. En su punto perfecto.

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Atún de Azores

También probamos el foie casero de Landes, con membrillo y brioche. Una combinación de dulces y salados estupenda, y ya veis que el tamaño muy bueno.

pan y foie
Brioche y foie

Aunque no estaba en la carta, Carmen recordaba el salmonete como el mejor plato de cuando estuvo la otra vez en Pedro Lemos, y cuando reservó preguntó si tenían salmonete en la carta, pero le dijeron que no. Qué sorpresa que cuando llegamos al pescado se las habían ingeniado para tenerlo ese día, y así pude probar este pescado tan fino y que me encanta siempre, pero esta vez estaba espectacular, no había probado ninguno así nunca.

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Salmonete

No somos muy de bacalao, aunque sea raro aquí en Porugal, pero nos pareció una buena ocasión para probar una buena porción…

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Bacalao

De carne yo probé el porco preto (cerdo ibérico), una de las carnes más cotizadas si se hace bien. Iba con pan de Alentejo y gambas.

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Porco preto

Carmen tomó la ternera mirandesa, con su salsa y sus verduritas, una pasada. La ternera mirandesa es sin duda la que más fama tiene del norte de Portugal, y con razón.

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Ternera mirandesa

De postre pedimos un par de cosas diferentes, pero igualmente deliciosas. Uno era un pastel de chocolate caliente con frutos rojos y el otro un helado estupendo con crema y piñones, para chuparse los dedos.

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Postres

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Postres

Al menú le añadimos otro extra: la selección de quesos portugueses, que como veis era variada y generosa.

Tabla de quesos
Tabla de quesos

Para terminar, nuestra copita de oporto y una colección de petit fours. No eran lo más finos del mundo, sino un terceto de galletitas y madalenas, pero realmente ricas.

Petit fours
Petit fours

Bueno, la verdad es que ha sido un artículo un poco rápido, pero yo creo que os sirve para haceros una idea de lo que os ofrece Pedro, que es toda una institución en Oporto, como restaurante de referencia por su elegancia, por su servicio excepcional y por su cocina cuidada hasta el último detalle. El chef se portó fenomenal, y hasta salió a la puerta a despedirnos, todo un detalle de clase!

Precio: 90€

Web: pedrolemos.net

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Localización:

La Tasca (Jerez), todo estupendo, desde siempre

Siguiendo nuestro tour de navidad por la geografía española, después del norte y el este, llegamos hoy al sur de España, una magnífico restaurante de toda la vida en Jerez de la Frontera: La Tasca. Así sin más.

Fuimos a comer en navidad unos cuantos de la familia, y es que llevamos yendo a este sitio desde que tengo memoria, y siempre sales contento. Esta vez, además, íbamos con la intención de tomarnos unas angulitas gaditanas. Qué mejor forma de entrar en materia con un jerez fino muy frío y picando unos piquitos.

Jerez fino, pan y picos
Jerez fino, pan y picos

Como entrantes un poco de picoteo frío y fresquísimo: langostinos, unas huevas aliñadas, y la obligatoria ensaladilla rusa, que a mí me pirra.

Langostinos
Langostinos

Huevas aliñadas

Huevas aliñadas

Ensaladilla

Ensaladilla

Como a Carmen las angulas no le encantan, le pusieron unas gambas rebozadas, aunque la verdad es dado el tamaño del plato, picamos casi todos. Bien gorditas y el rebozado en su punto. La verdad es que la bechamel estaba buena, pero quizá un poco pesada y ahogaba el sabor de la gamba.

Gambas rebozadas
Gambas rebozadas

Y llegamos al plato estrella de la comida, la cazuelita de angulas con su aceitito y guindilla. La angula que sirven en Jerez no es tan gorda ni tan untuosa como la que llega a Madrid, pero vale en torno a la mitad, por lo que merece la pena.

Angulas
Angulas

Antes de terminar el plato hicimos una prueba, que nos pusieran un huevo muy bien frito encima!! Uno de los mejores inventos de la humanidad, para luego mojar pan y flipar.

Angulas con huevo frito
Angulas con huevo frito

Tras esta avalancha de platos pedimos un par de segundos para compartir. Por un lado pez espada a la plancha con aceite y ajito. Estaba de muerte, porque le pedimos que nos pusiera ración doble, pero en el sentido de que lo cortara con doble grosor, con lo que quedó jugosito y en su punto. Nada que envidiarle al atún rojo que está tan de moda.

Pez espada
Pez espada

El remate fue el san jacobo de la casa, otra delicia que además como veis tiene su buen tamaño. Me encanta que los hagan tan gorditos y con tanto queso. Es además una buena elección para compartir entre varios.

San Jacobo
San Jacobo

Y llegamos por fin a los postres, que veníamos con carrerilla.Una crema catalana y un par de raciones de flan de queso para el medio. Duraron menos que un caramelo en el patio de un colegio. Sobre todo el flan de queso, que ya veis qué pintaza tiene, y os aseguro que nos hace justicia al sabor!

Crema catalana
Crema catalana

Flan de queso

Flan de queso

Con el café unos dátiles nos pusieron ,de primera calidad, bien grandes y muy dulces. Todo un punto.

Dátiles
Dátiles

Bueno, imagino que os habréis dado cuenta de que estamos ante uno de los sitios grandes de Jerez, y no se andan con tonterías. Su secreto es el mejor servicio y el mejor producto. Dejaros aconsejar por los dueños.

Precio: 58€ (carito, pero por haber pedido todos angulas, claro)

Web: N/A

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Kaymus (Valencia), innovación a las afueras

Buenas. Vamos ahora con un restaurante por el este de España, en Valencia, que aprovechando un viajecillo hace unos meses, me puse a mirar qué sitios había en la capital levantina con fuertes recomendaciones pero que todavía no hubiesen dado el salto a la fama que implica ese salto en el precio. Me llamó la atención Kaymus, por su nombre y por sus buenas críticas, sobre su joven cocinero Nacho Romero, que fue aprendiz de Sergi Arola en la Broche y ya se ha hecho un nombre en Valencia con dos restaurantes, este al que fuimos y otro más reciente en el centro.

Kaymus está situado en una zona de Valencia que llama la atención, porque está algo alejado del centro y de noche es un poco desierto, por lo que es recomendable ir en coche o en taxi. El local, como veis, tiene una estética marcadamente moderna, con unas luces azules que a veces te hacen creer que estás en el espacio.

Comedor (foto de verema)
Comedor (foto de verema)

Fuimos a cenar y decidimos pedir el menú degustación clásico, de 42€ por barba. De beber tomamos una cervecita fresca al llegar y luego un Juan Gil de 2011 (23€) para la comida, que te proporciona una relación calidad-precio estupenda.

Empezamos el menú con una bandeja de entrantes un poco dispar. La verdad es que dos de ellos estaban muy buenos, pero los otros dos eran sencillamente correctos. Respectivamente eran de caballa, arenque, pez roca y bonito. En general los toques de pescado están presentes en todo el menú.

aperitivos

Luego ya de entrante nos pusieron uno de los platos estrella de la casa, la Ostra Gillardeau, que va cruda, envuelta en pepino y con un toque de ginebra Hendrick’s, un poco de yogur picante y lima. La ostra era de primera calidad y enorme, pero a mí el plato no me acabó de convencer, quizá porque no me apasiona el pepino, aunque me guste la ginebra. Gillardeau, por cierto, es uno de los más famosos cultivadores de ostras de Francia.

Ostra con Hendrick's
Ostra con Hendrick’s

El segundo entrante sí que fue una delicia, un chipirón relleno de blanquet (embutido valenciano), para chuparse los dedos.

Costilla?
Chipirón relleno de blanquet

Después llegó lo que más nos gustó del menú, una vieira enorme con crujiente de papada y royal de alcachofa. La vieira era brutal, y todo un acierto la combinación.

Vieira?
Vieira con alcachofa

De segundos empezamos por el pescado, que va variando según el día. Un pez limón con un punto muy bueno, con verduritas escalibadas y la verdad es que nos gustó pero tampoco fue una pasada.

Rape?
Pescado del día

La carne a mí también me encantó, aunque estábamos ya un poco llenos. Era una pierna de lechal deshuesada rellena de verduras y crema de calabaza. Un sabor magnífico, y buena cantidad!

Carne?
Lechal relleno de verduras

Por último el postre, una sopita de yogur con miel y sorbete de limón y pomelo. Todo un regocijo para los sentidos.

Postre?
Sopa de yogur

En conclusión, el Kaymus es un sitio muy correcto y que ofrece un menú degustación a un precio muy competitivo. El servicio es muy bueno, pero yo creo que les haría falta un poquito más de humildad, porque tampoco fueron excesivamente acogedores. Dicen que es una futura estrella michelín, y puede ser, pero yo creo que todavía les falta pulir un poco más algunos de sus platos, porque no todos son igualmente buenos.

Precio: 65€

Web: kaymus.com

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La Viña (Donostia), esto sí que es una tarta de queso

Bueno, después de unas semanas de descanso vamos a volver al lío, que es lo suyo. Antes de volver a Madrid haremos un paseo por los cuatro puntos cardinales de la península… Hoy toca San Sebastián, Donostia, donde cenamos en Navidad en una de las tascas de la parte vieja donde mejor se come: La Viña.

Este sitio lleva muchísimos años ofreciendo el mejor producto tradicional sin distracciones ni tonterías. Su carta es muy sencilla y su producto el mejor. Tiene un comedor relativamente pequeño y una barra tampoco demasiado grande, pero repleta de buenos pinchos y vinos. Nosotros este día no cenamos en exceso, ya que llevábamos, como siempre, un buen historial de comilonas esos días.

Empezamos con el aperitivo de la casa, un cono de queso crema y anchoa. Puede parecer raro o empalagoso, pero tiene un punto tremendamente bueno, gracias al contrapunto de lo cremoso del queso con lo salado de la anchoa. El pincho, de hecho, tiene algún premio reciente.

Cono de queso con anchoa
Cono de queso con anchoa

También para el centro pedimos un pincho de tortilla de la barra. Vino un poco rota, pero nos dio igual. El punto y el sabor no tenían pero, totalmente perfectos, así que cayó en dos momentos.

Tortilla de patata
Tortilla de patata

Yo tomé de segundo unas alcachofas frescas, que ya veis que tienen una pinta brutal. Asadas, con un poco de aceite y acompañadas con buen jamón y un huevo escalfado. Pura delicia.

Alcachofas frescas
Alcachofas frescas

Mi hermana pidió el chipirón a la plancha. Abundante, viene ya bien cortado y el punto y el sabor de nuevo perfectos. Ya veis que el plato viene sin distracciones. Buen producto y ya está.

Chipirón a la plancha
Chipirón a la plancha

Mi hermano se tomó un entrecott con patatas. Punto perfecto y las patatas tremendamente buenas y bien fritas. Si las cosas están buenas, por qué complicarlas?

Entrecott
Entrecott

Y de postre, la reina de la casa, la tarta de queso al horno, por la que es famosa La Viña, a pesar de que todo lo demás que tiene, en realidad es igual de bueno en comparación.

Tartas de queso (foto de Tripadvisor)

Podéis ver que no es una tarta de queso estilo NY Cheesecake, sino más bien tirando a la quesada, sin mermelada por encima y sin galleta por debajo. Al corte ya veis que es muy jugosa, nada en comparación con otras quesadas que son entre bizcocho y pudin. Y el sabor… es de otro mundo. Ese punto cremoso, dulce y algo tostado… A mí me flipa. Iría allí todos los días si viviera cerca. La ración además es generosa, y ya veis que con 2 raciones comen cuatro sin problema, y no simplemente probando un par de cucharadas.

Tarta de queso (media porción)
Tarta de queso (media porción)

De beber tomamos cerveza y agua. Como veis fue una cena sencilla pero no pudo ser mejor. Son estas veces en las que te das cuenta de que cuando las cosas son buenas y se hacen bien, no hace falta demasiada complicación en la elaboración ni buscar la quinta derivada fusión… Y estas cenas son, además, bastante más ligeras que otras.

Precio: 25€

Web: N/A

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Gastroterapia, una terapia agradable

Hace unas semanitas fui con mi familia a probar el Gastroterapia, un local en chamberí de José Gorines, antes el chef de Cilantro y quien le daba casi su razón de ser. Yo hace unos años probé en Cilantro la que me pareció la mejor hamburguesa de Madrid, pero ahora que no está José me dicen que no vale nada.

El sitio es bastante pequeño, con 5 0 6 mesas altas y una barrita. La oferta es la de una carta de gastotapas muy curradas y a buen precio, vinitos baratos y copichuelas si se requieren. Nosotros bebimos cerveza, vino y agua, según el momento.

Mi madre empezó tomando un salmorejo cordobés retocado (3,5€). Rico rico, y sabroso.

Salmorejo
Salmorejo

Mi hermana pidió el tartar de langostinos japo-mex con guacamole casero y totopos (5,25€). El tartar estaba estupendo, si bien sabía casi únicamente a mostaza. El guacamole estaba aún mejor y juntos eran un manjar. Totopos vienen en un gran bol, por lo que hay más que de sobra para las salsas. Podéis ver que los precios son bastante ajustados.

Tartar de langostinos
Tartar de langostinos

Lo otro que pidió mi madre, que es de gustos andaluces, fue el pintxo moruno de cordero, hummus y miel (4,75€). Una mezcla arabesca de sabores pero con calidad vasca. Muy recomendable, si bien es para picar, no un plato completo.

Pinchito moruno
Pinchito moruno

Los pinchos llenan una hoja completa y luego hay otros 5 platos más contundentes (ensaladas, bravas, huevos…), de los cuales el mejor de todo y yo creo que es imprescindible es la Grandburguesa, una enorme hamburguesa de lomo de buey de Angus, aliñada con salsa BBQ especial, hojas frescas, queso americano y patatas gajo especiadas. Está tan sabrosa que ponerle ketchup te parecerá un sacrilegio. De tamaño es enorme y su precio fantástico (10€)

Granburguesa
Granburguesa

De postre hay varias cositas ricas, pero nosotros nos decidimos por la tarta asada de queso fresco y compota de cerezas (4,5€). Realmente rica, porque me encanta este tipo de tarta de queso tipo quesada, si bien podría estar un poquito más jugosa.

Tarta de queso
Tarta de queso

En conclusión un sitio muy completo, que recomiendo para comer en plan informal bien, pero nada caro. Si además quieres tomar una hamburguesa de llorar de buena, no lo dudes.

Cenamos muy bien y eso que llegamos algo tarde. Conseguimos reservar, pero yo creo que es un sitio más bien de llegar y hacerse un hueco. La verdad es que era un poco ruidoso el espacio y el servicio, al menos ese día, dejó que desear. Solo había una chica para la barra y las mesas, visiblemente agobiada y no sobrada de amabilidad. Espero que normalmente haya alguien más ayudando porque de hecho el chef tenía que salir de vez en cuando a servir él mismo el plato, pero aún así no daban abasto.

Precio: 18€

Web: N/A

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