Kaymus (Valencia), innovación a las afueras

Buenas. Vamos ahora con un restaurante por el este de España, en Valencia, que aprovechando un viajecillo hace unos meses, me puse a mirar qué sitios había en la capital levantina con fuertes recomendaciones pero que todavía no hubiesen dado el salto a la fama que implica ese salto en el precio. Me llamó la atención Kaymus, por su nombre y por sus buenas críticas, sobre su joven cocinero Nacho Romero, que fue aprendiz de Sergi Arola en la Broche y ya se ha hecho un nombre en Valencia con dos restaurantes, este al que fuimos y otro más reciente en el centro.

Kaymus está situado en una zona de Valencia que llama la atención, porque está algo alejado del centro y de noche es un poco desierto, por lo que es recomendable ir en coche o en taxi. El local, como veis, tiene una estética marcadamente moderna, con unas luces azules que a veces te hacen creer que estás en el espacio.

Comedor (foto de verema)
Comedor (foto de verema)

Fuimos a cenar y decidimos pedir el menú degustación clásico, de 42€ por barba. De beber tomamos una cervecita fresca al llegar y luego un Juan Gil de 2011 (23€) para la comida, que te proporciona una relación calidad-precio estupenda.

Empezamos el menú con una bandeja de entrantes un poco dispar. La verdad es que dos de ellos estaban muy buenos, pero los otros dos eran sencillamente correctos. Respectivamente eran de caballa, arenque, pez roca y bonito. En general los toques de pescado están presentes en todo el menú.

aperitivos

Luego ya de entrante nos pusieron uno de los platos estrella de la casa, la Ostra Gillardeau, que va cruda, envuelta en pepino y con un toque de ginebra Hendrick’s, un poco de yogur picante y lima. La ostra era de primera calidad y enorme, pero a mí el plato no me acabó de convencer, quizá porque no me apasiona el pepino, aunque me guste la ginebra. Gillardeau, por cierto, es uno de los más famosos cultivadores de ostras de Francia.

Ostra con Hendrick's
Ostra con Hendrick’s

El segundo entrante sí que fue una delicia, un chipirón relleno de blanquet (embutido valenciano), para chuparse los dedos.

Costilla?
Chipirón relleno de blanquet

Después llegó lo que más nos gustó del menú, una vieira enorme con crujiente de papada y royal de alcachofa. La vieira era brutal, y todo un acierto la combinación.

Vieira?
Vieira con alcachofa

De segundos empezamos por el pescado, que va variando según el día. Un pez limón con un punto muy bueno, con verduritas escalibadas y la verdad es que nos gustó pero tampoco fue una pasada.

Rape?
Pescado del día

La carne a mí también me encantó, aunque estábamos ya un poco llenos. Era una pierna de lechal deshuesada rellena de verduras y crema de calabaza. Un sabor magnífico, y buena cantidad!

Carne?
Lechal relleno de verduras

Por último el postre, una sopita de yogur con miel y sorbete de limón y pomelo. Todo un regocijo para los sentidos.

Postre?
Sopa de yogur

En conclusión, el Kaymus es un sitio muy correcto y que ofrece un menú degustación a un precio muy competitivo. El servicio es muy bueno, pero yo creo que les haría falta un poquito más de humildad, porque tampoco fueron excesivamente acogedores. Dicen que es una futura estrella michelín, y puede ser, pero yo creo que todavía les falta pulir un poco más algunos de sus platos, porque no todos son igualmente buenos.

Precio: 65€

Web: kaymus.com

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Localización:

Arrozal Alfonso (Valencia) – Fideos en punta

Hola a todos!!

Esta entrada es para dar algo de calorcito a estos días tan fríos. Para que por un momento podáis evadiros de vuestros quehaceres diarios y pensar esos días de playa, chiringito y, como no, paella.

El sitio que os presento hoy, la Cervecería El Arrozal Alfonso, es uno de los sitios más típicos que os podéis encontrar en el Puerto de Sagunto (Valencia). Es un local pequeñito, muy acogedor y es imprescindible reservar con antelación. Si no tenéis la suerte de conseguir mesa, podéis pedir las mismas paellas, o fideguás, para llevar. Eso sí, hay que llamar con un día de antelación para que te hagan el arroz. Por cierto, como es lógico, este restaurante sólo abre en el turno de comidas.

Un par de cosillas a tener en cuenta cuando se va a este restaurante. 1.- NO hay CARTA. Una vez que estás sentado en la mesa, te cuentan lo que tienen de viva voz. 2.- El arroz que vayas a tomar, lo tienes que elegir cuando haces la reserva. En el restaurante sólo decides si quieres tomar algún entrante.

Y además del arroz, lo que es muy destacable es la atención. El trato es muy agradable y cercano y puedes hacer la sobremesa tan larga como quieras. Eso se agradece 😉

Una vez comentadas todas las cosas importantes que se deben saber antes de llegar, vamos a lo que hemos venido, a contaros lo que podéis COMER!!

Lo primero que te presentan en la mesa es un bollo de pan con un mortero lleno de tomate natural con aceite y sal. Si llegas con hambre los vas a devorar porque está buenísimo.

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Alfonso – Aperitivo

De entrantes pedimos sólo dos platos. La verdad que todo lo que hemos probado en este sitio está estupendo pero hay que dejar hueco para la paella.

Chopitos: Ricos, ricos! Una materia prima de categoría con el tamaño justo y muy frescos. Y los preparan de maravilla. Rebozado suave y nada de balsas de aceite. La verdad es que este entrante siempre lo pedimos.

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Alfonso – Chopitos

Patatas bravas: Para mí que soy madrileña a primera vista creí que se habían confundido y me habían traído patatas ali oli. Pero no, aquí las bravas, son patata fritas aderezadas con pimentón y luego con alioli por encima. Y no os podéis imaginar lo buenas que están! A nosotros nos encantaron y os recomendamos que no os las perdáis. 😉

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Alfonso – Patatas bravas

Ahora viene el plato fuerte! Los fideos en punta. Con ese nombre parece una extravagancia pero os aseguro que es un platazo extraordinario. Como su nombre indica, los fideos vienen en punta. Parece que los han peinado para la foto!! 🙂

Os intentaré describir este plato. Es como un arroz abanda, con su calamar y sus gambas, realmente sabroso. La diferencia la encontramos con los fideos, cuyo sabor es suave y los sirven al dentes. Mmmmmm os prometo que al recordarlo se me está haciendo la boca agua.

También os recomiendo que probéis a mezclar los fideos con un poquito de ajoaceite. Te lo traen en un mortero, como el del aperitivo, y es todo un vicio. Una vez que lo pruebas con ajoaceite… YA NO PUEDES PARAR! Cuando menos te lo esperes tendrás el motero totalmente vacío.

Por otro lado si os fijais la paella no es nada honda y para los que les guste un poco mas tostadito, por el fondo podréis encontrar un poco de socarrat. Vamos que no puedo decir nada malo de esta super-paella.

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Alfonso – Fideos en punta

Antes de terminar me gustaria sugueriros otras paellas que hemos probado en Arrozal Alfonso y están igual de buenas como pueden ser: arroz negro o arroz con alcachofas. Los dos espectaculares y muy diferentes.Eso sí, la paella tiene que ser mínimo para dos personas. 😦 Pero vamos que si tienes capricho pídela para dos y lo que te sobre, te lo llevas a casa! ^^

Espero que os guste nuestra recomendación y que si estáis por la zona les hagáis una visita. La verdad que la relación calidad-precio es realmente buena. El precio por persona es de 20€ -25€.

Dirección: Av.Mediterraneo N.115, Puerto Sagunto, Valencia 46520
Tel: 962 682 926

Mercatbar (Valencia), Quique Dacosta de tapas

Hace un par de semanas estuvimos en Valencia y aprovechando la visita intenté visitar el Poblet, que es el segundo restaurante de Quique Dacosta, al que justo hace nada le han dado una estrella Michelín. Como resultó que estaba cerrado ese día por un evento privado, decidimos ir a probar Mercatbar, también de Quique Dacosta pero más informal, basado en una gran barra y cocina de mercado, mucha de la cual preparada ante tus ojos. La carta se compone en su mayor parte de platos pequeños y tapas, muchos de ellos siendo pequeños homenajes a famosos chefs del estrellato gastronómico. El símbolo del restaurante de una de las gárgolas del Puente del Reino de Valencia.

foto de la barra (facebook de mercatbar)
foto de la barra (facebook de mercatbar)

En Mercatbar hay también un comedor amplio, pero nosotros pensamos que la mejor forma de conocerlo era encontrar un hueco en la barra e improvisar. Fuimos un sábado, por lo que al llegar nos costó un poco encontrar un hueco y que nos hicieran caso, pero la verdad es que luego todo fue como la seda. Tanto el cocinero que teníamos delante en la barra como los camareros eran unos profesionales como la copa de un pino. Lo único que me incomodó un poco era que no te dejaban quedarte la carta para seguir mirando por si querías pedir más. Pero bueno, al final hicimos un pedido y luego pedimos la carta de nuevo para hacer otro. Nada más llegar, mientras mirábamos la carta nos pedimos una cervecita: una Cruzcampo helada y muuuy bien tirada. De compañía una bolsa de patatas fritas caseras con un toquecillo de pimienta que tardó segundo en caer.

Cruzcampo y bolsa patatas
Cruzcampo y bolsa patatas

Empezamos el ejercicio con unos pulpitos con pimentón y aceite sobre un puré de patatas. Tan sencillo como delicioso, y ración generosa.

Pulpitos
Pulpitos

También probamos las gildas, que nos parecieron de lo más rico de la noche. Rebosantes de sabores avinagrados y deliciosos, y mucho más generosa de tamaño que la gilda vasca. Los tomatitos cherry que veis eran una pasada. Maduritos, jugosos y en su punto de sabor, no como los que sueles tomar que son plástico y acidez.

Gildas
Gildas

Siguiendo en la tónica del picoteo frío llegaron dos tostitas de pan de cristal crujiente con anchoa del Cantábrico, tomatito y escarola. De las anchoas más desbordantes e impresionantes que he tomado. Qué hermosura!!

Anchoas
Anchoas

Y para terminar lo frío, la ensaladilla con picos. Qué buenas ambas cosas. Los picos son los típicos que vimos por Valencia, pero súper crujientes y muy saladitos pues llevaban granos de sal gorda pegados. La ensaladilla tan buena como se podía esperar, no la dejéis de pedir!

Ensaladilla
Ensaladilla

Y ahora un par de platos con consistencia extra. Pedimos dos hamburguesitas diferentes. La primera es de presa ibérica, con foie y setas. Muy muy buena, pero quizá lo menos original de la cena. Mucho mejor estaba la hamburguesita de figatell y patatas paja (homenaje a Ferrán Adriá). El figatell es una especie de embutido valenciano hecho con hígado de cerdo picado y otras cosas. El ketchup y la salsa barbacoa eran caseros!

Hamburguesitas
Hamburguesitas
Hamburguesita con foie
Hamburguesita de presa con foie
Hamburguesita
Hamburguesita de figatell

Para rematar la jugada pedimos un plato que se llama “La Pizza”. No le pones un nombre tan rotundo si no pretendes que sea buena. Era una sencilla margarita con un poco de tomate seco y aceitunas, pero absolutamente deliciosa. La masa de las más finas que puedas probar.

La pizza
La pizza

De cantidad la verdad es que pedimos muy bien, acabamos casi llenos, lo perfecto para tomar un postrecito, que nos apetecía. Probamos tanto el milhojas noisette como el souflé de chocolate. El milhojas no tenía tantas como mil, pero era crujiente preparado al momento, con su cremita caramelizada y avellana… Enorme!

Milhojas
Milhojas

El souflé era tipo los coulant que tomas últimamente en todas partes, pero totalmente casero y muy rico. Llevaba de acompañamiento unas bolitas de chocolate, caramelo líquido y lascas de manzana, que al ser cruda tampoco combinada del todo bien, pero vamos que si las hubieran asado un poquito eso hubiera sido un festival.

Coulant de chocolate
souflé de chocolate

En conclusión, un sitio para comer de muerte a base de racioncitas que te mueres de buenas y todas apetecibles 100%. La carta además es muy amplia y puedes volver muchas veces sin tener que repetir si no quieres. Y lo mejor es que el precio nos pareció súper ajustado. Creo que si volvemos a pasar por Valencia volveremos por allí, nos encantó.

Precio: 33€

Web: mercatbar.es

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Localización:

Restaurante Paco Morales – Hotel Ferrero – Una joya escondida en la Sierra Mariola

Madre mía que difícil es empezar a contar la gran experiencia que supone visitar este gran sitio. Pero lo intentaremos hacer lo mejor posible.
El restaurante de Paco Morales se encuentra en el Hotel Ferrero en las afueras de Bocairent, un pueblo que merece mucho la pena visitar de la sierra valenciana de Mariola. El edificio es una antigua casa de campo totalmente reformada. Dentro el ambiente es totalmente vanguardista, predominando blancos y negros con espacios amplios. Y grandes cristaleras que dan a unos exteriores muy cuidados y por los que no dejan de pasar pajaros y alguna ardilla que otra.

Emplazamiento de lujo!!

Desde antes de llegar ya teníamos claro que íbamos a tomar el menú Clásico, que es el intermedio en cantidad e innovación. Los otros menús son Raíces (más conservador) y el Innovación. De todo tenéis detalle en la página web. La próxima visita optaremos por este último. La primera foto es para el contenido del menú, para que nos sirva de índice. Me parece un gran detalle el que salgas del restaurante con el menú que has comido impreso. Y es que para aquellos que coleccionamos facturas, tarjetas, y todo tipo de fetiches de restaurantes, el menú impreso es algo que se agradece. Y más si, cómo este, también cuidan las ilustraciones.

Menú “Clasico”!?

Bueno pues nos sentamos y tras conocer a Paco, que estuvo, al igual que todo su equipo, muy atento durante toda la comida, pasamos a los snacks. Comenzamos con un refrescante agua de hibiscus, rosa como la flor en sí y de sabor sorprendente.
Después del primer aperitivo, pasamos a los que os muestro en la siguiente foto, donde podéis ver la original e impecable presentación de los tres aperitivos. Os los describo en el mismo orden que nos los comimos.

Triada de snack – tapas deluxe

El primero es el de la parte de abajo, que es una crema de cebollino, sólida para untar, con migas y con mini mazorcas de maíz. Las migas mezcladas con la crema de cebollino casan de maravilla. Después pasamos al que podéis ver en la foto. El cogollo con pimiento rojo, anchoa y menta fresca. La cuestión del pimiento es espectacular porque es una fina capa translucida que recubre el cogollo. La anchoa muy buena y la menta fresca… uohhh fresca de verdad. Supongo que es cultivada en su huerto porque para tener esa intensidad tiene que estar recién cortada.

Cogollo con piel de pimiento y menta explosiva!

Y, por último, la tosta de pan negro con crema de anguila, rabanitos y flores. Visualmente una monería y la crema de anguila muy sabrosa. El rábano es lo que me pareció con un sabor más neutral pero mejor porque así le daba protagonismo a la crema.

Tosta negra con crema de anguila

Venga, y de ahí a los entrantes. Agárrense que vienen curvas. El primero, chopitos sobre royal de apio, con ajos tiernos y un caldo que creo que era de berza. Fenomenal. No sabes a que meterle primero la cuchara. A la royal, al caldo con ajetes o al chopito. El chopito, ingrediente principal, sabroso y tierno. Sabor a mar. Perfectamente preparado. El chopito venía entero, perfectamente limpio por fuera claro pero dentro traía su tinta, así que las bocas se tornaron de un negro azabache al momento. Curioso y divertido.

Chopitos con royal de apio

El segundo entrante: cigala cigalón sobre el plato pintado con aceituna negra, acompañado con unas perlas de guacamole y todo ello regado con leche de almendras. Un follón de descripción pero en la foto de abajo podéis ver el espectacular resultado. Madre de deu! La cigala de buen tamaño, cocida en el punto justo, sabrosa y con sal gorda por encima. Puro manjar. El acompañamiento muy bueno. Las posibles combinaciones de cigala – guacamole, cigala – leche de almendra y guacamole – leche de almendra dan mucho juego. La aceituna negra pasa más desapercibida.

Cigalón ganador!!

Y antes de pasar a uno de los momentazos de la comida. El vino. Pedimos un Abel Mendoza roble de 2010 realmente bueno y barato (20€). La verdad es que lo pedimos porque todo lo que he probado de Abel Mendoza que he probado me ha sorprendido y me ha encantado. Me dieron a conocer la bodega en el restaurante El Padre de Madrid y se lo agradezco cada vez que pruebo un vino de este hombre. El vino, lo más violáceo que he visto y de aroma y sabor potente y afrutado. Eso sí, la carta de vinos me pareció un poco corta para un restaurante de esta categoría, pero supongo que estarán bien seleccionadas. Por lo menos las rcp del que nosotros tomamos me pareció buenísima.
Bueno bueno y en ese momento que todavía estás alucinando con la cigala, te llega uno de los componentes de ese gran equipo, del que después comento con más detalle, y te pregunta si el siguiente plato, llamado mercado en el plato, queremos ver como lo terminan en la cocina. Yo ya había visto a un par de mesas que se las llevaban para la cocina y pensaba para mis adentro: Como no me lleven a la cocina… MA-TO!!. Así que, imagínense, levanté mi culo como un resorte, cogí a Carol y le seguimos hasta el más allá. La cocina, de las que impresionan por su luz, amplitud y limpieza. De las que piensas que pagabas dinero porque te dejasen hacerte allí un huevo frito en ese momento. Pero eso, que el objetivo de la visita a la cocina es ver cómo dan la puntilla a la preparación de unos de los platos más bonitos y acojonantes que he visto. Llevan con él desde 2008 pero es que es algo que no pueden quitar. Por favor, echadle un ojo a la siguiente foto y os sigo contando.

Increible. Plato de mercado.

Pues si os mola, imagínense al natural. El plato es una base con una espuma de tomate verde buenísima y decorada con calabacín y flores recolectadas de la sierra Mariola. Muy bueno y sobre todo muy original.
Además, el plato anterior sirve de enlace entre los entrantes y los platos principales que son realmente un placer para el paladar. El primero es una pescadilla pochada con su suquet y tubérculos. La pescadilla está exquisita. Sin más. Será a calidad de la materia prima y la manera de prepararlo pero para sacarle tanto y tanto sabor a un pescado blanco hay que tener mucho arte. El suquet, también fenomenal. No es un suquet líquido, sino que está ligado pero es muy suave y contrasta a la vez que acompaña a la pescadilla. Volver a ver la foto es un sufrimiento.

Pescadilla pochada

Y del pescado a la carne. Paletilla lechal tostada con cous cous y nabo. Soy corto de vocabulario y hace tiempo que me quedé sin adjetivos. Pero vamos que este plato sigue en la línea de los anteriores en sabor y genialidad. La paletilla supongo que la cocinarán lentamente y le darán un arreón de calor al final porque queda tostada pero muy muy jugosa.

Paletilla tostada con un cous cous buenísimo

Antes de los postres, y por cortar con el torrente de saliva con tanta foto y comentario, es también necesario hacer mención al servicio que nos atendió durante la comida. Lo primero es que Paco estaba presente en la sala la mayoría del tiempo. Preguntando las impresiones de cada cliente y atento de cada detalle en sala. Todos los componentes del equipo destacaban por su juventud. Gente muy joven pero muy preparada y que estuvieron sencillamente impecables. Y esa juventud también la vimos en la visita a la cocina. Así que la cantera es buena no, buenísima.
El menú incluía tres postres. Uno de calabaza con helado de vinagre. Es difícil imaginarse la mezcla de sabores pero os aseguro que es un exitazo. Después el melocotón al natural, que estando muy bueno me gustó menos que el anterior. Y por último, el que os muestro en la foto: tarta de ron, café y caviar de cacao. Este era un broche final al menú a la altura del mismo. También nos sorprendió la presentación, pero el sabor era realmente bueno.

Tarta de ron. Eso sí, el soporte no se come!

Por último, un café acompañado de una teja de cacao que, cómo no podía ser de otra manera, también te deja con la boca abierta y con esa expresión de… joder qué cosa más buena!

Teja colorida de cacao con anisetes

Conclusión, sitiazo de los de apuntar para ocasiones especiales y recomendar la visita a todo aquel que disfrute de la gastronomía. Y es que este sitio la eleva a su máxima potencia. Que a lo mejor alguno te dice que está lejos de Madrid y todo eso, pero el traslado merece la pena sin lugar a dudas y te puedes montar un fin de semana muy bueno teniendo como acto principal comer el sábado en esta universidad gastronómica. Y si además, andas bien de presupuesto pues quédate a dormir en el hotel (Relais Chateau 5*) y me lo cuentas.