Mercatbar (Valencia), Quique Dacosta de tapas

Hace un par de semanas estuvimos en Valencia y aprovechando la visita intenté visitar el Poblet, que es el segundo restaurante de Quique Dacosta, al que justo hace nada le han dado una estrella Michelín. Como resultó que estaba cerrado ese día por un evento privado, decidimos ir a probar Mercatbar, también de Quique Dacosta pero más informal, basado en una gran barra y cocina de mercado, mucha de la cual preparada ante tus ojos. La carta se compone en su mayor parte de platos pequeños y tapas, muchos de ellos siendo pequeños homenajes a famosos chefs del estrellato gastronómico. El símbolo del restaurante de una de las gárgolas del Puente del Reino de Valencia.

foto de la barra (facebook de mercatbar)
foto de la barra (facebook de mercatbar)

En Mercatbar hay también un comedor amplio, pero nosotros pensamos que la mejor forma de conocerlo era encontrar un hueco en la barra e improvisar. Fuimos un sábado, por lo que al llegar nos costó un poco encontrar un hueco y que nos hicieran caso, pero la verdad es que luego todo fue como la seda. Tanto el cocinero que teníamos delante en la barra como los camareros eran unos profesionales como la copa de un pino. Lo único que me incomodó un poco era que no te dejaban quedarte la carta para seguir mirando por si querías pedir más. Pero bueno, al final hicimos un pedido y luego pedimos la carta de nuevo para hacer otro. Nada más llegar, mientras mirábamos la carta nos pedimos una cervecita: una Cruzcampo helada y muuuy bien tirada. De compañía una bolsa de patatas fritas caseras con un toquecillo de pimienta que tardó segundo en caer.

Cruzcampo y bolsa patatas
Cruzcampo y bolsa patatas

Empezamos el ejercicio con unos pulpitos con pimentón y aceite sobre un puré de patatas. Tan sencillo como delicioso, y ración generosa.

Pulpitos
Pulpitos

También probamos las gildas, que nos parecieron de lo más rico de la noche. Rebosantes de sabores avinagrados y deliciosos, y mucho más generosa de tamaño que la gilda vasca. Los tomatitos cherry que veis eran una pasada. Maduritos, jugosos y en su punto de sabor, no como los que sueles tomar que son plástico y acidez.

Gildas
Gildas

Siguiendo en la tónica del picoteo frío llegaron dos tostitas de pan de cristal crujiente con anchoa del Cantábrico, tomatito y escarola. De las anchoas más desbordantes e impresionantes que he tomado. Qué hermosura!!

Anchoas
Anchoas

Y para terminar lo frío, la ensaladilla con picos. Qué buenas ambas cosas. Los picos son los típicos que vimos por Valencia, pero súper crujientes y muy saladitos pues llevaban granos de sal gorda pegados. La ensaladilla tan buena como se podía esperar, no la dejéis de pedir!

Ensaladilla
Ensaladilla

Y ahora un par de platos con consistencia extra. Pedimos dos hamburguesitas diferentes. La primera es de presa ibérica, con foie y setas. Muy muy buena, pero quizá lo menos original de la cena. Mucho mejor estaba la hamburguesita de figatell y patatas paja (homenaje a Ferrán Adriá). El figatell es una especie de embutido valenciano hecho con hígado de cerdo picado y otras cosas. El ketchup y la salsa barbacoa eran caseros!

Hamburguesitas
Hamburguesitas
Hamburguesita con foie
Hamburguesita de presa con foie
Hamburguesita
Hamburguesita de figatell

Para rematar la jugada pedimos un plato que se llama “La Pizza”. No le pones un nombre tan rotundo si no pretendes que sea buena. Era una sencilla margarita con un poco de tomate seco y aceitunas, pero absolutamente deliciosa. La masa de las más finas que puedas probar.

La pizza
La pizza

De cantidad la verdad es que pedimos muy bien, acabamos casi llenos, lo perfecto para tomar un postrecito, que nos apetecía. Probamos tanto el milhojas noisette como el souflé de chocolate. El milhojas no tenía tantas como mil, pero era crujiente preparado al momento, con su cremita caramelizada y avellana… Enorme!

Milhojas
Milhojas

El souflé era tipo los coulant que tomas últimamente en todas partes, pero totalmente casero y muy rico. Llevaba de acompañamiento unas bolitas de chocolate, caramelo líquido y lascas de manzana, que al ser cruda tampoco combinada del todo bien, pero vamos que si las hubieran asado un poquito eso hubiera sido un festival.

Coulant de chocolate
souflé de chocolate

En conclusión, un sitio para comer de muerte a base de racioncitas que te mueres de buenas y todas apetecibles 100%. La carta además es muy amplia y puedes volver muchas veces sin tener que repetir si no quieres. Y lo mejor es que el precio nos pareció súper ajustado. Creo que si volvemos a pasar por Valencia volveremos por allí, nos encantó.

Precio: 33€

Web: mercatbar.es

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