Solaina (O Grove), centollo exaltado

Como ya os conté, en el puente de diciembre estuvimos por tierras gallegas, y el mismo día de Casa Sola acabamos cenando y durmiendo en O Grove, sitio del que siempre había oído hablar bien. La verdad es que cuando más vidilla tiene es en el verano y con el buen tiempo, pero en invierno siempre puedes ir a disfrutar de la zona y tomar un buen marisco.

Antes de ir a cenar estuvimos tomando unos vinos y unas tapas en El Lagar de la Platería, una vinoteca pequeña y agradable, con su propia tienda gourmet y donde se pueden tomar raciones variadas a buen precio.

Tras esta introducción nos fuimos a cenar a la marisquería A Solaina, que está en la misma calle que el lagar, Platería, que es peatonal y está llena de sitios para comer y beber. Muy cerca tienen los mismos dueños otra marisquería un poco más informal y barata de nombre casi igual: Solaina.

Coincidió que era las décimas Jornadas de Exaltación del Centoll en O Grove, para promocionar el producto, que bien lo merece. Con esta ocasión todos los establecimientos adheridos ofrecen centollos a un precio muy bueno (en el caso de A Solaina 30€/kg).

Pues bien, llegamos allí y nos pedimos un par de ostras cada uno, un centollito de 1,4kg y una botella de Pazo Señorans 2011, un albariño que descubrí este año gracias al club todovino de Iberia y que triunfa siempre.

Ostras y centollo
Ostras y centollo

Como es de esperar en estas tierras, todo el producto era fresquísimo. Las ostras deliciosas, y de tamaño mediano. Mucha gente valora más las grandes, pero para mí es mejor que sea normalita, para que no te llene la boca entera. A Carmen, que nunca se había atrevido a probarlas, también le encantaron.

El centollo espectacular, como podéis suponer. Fresco, exaltado, perfecto. El relleno estaba muy rico y había cantidad, aunque debo reconocer que me gusta más cuando se prepara al estilo de las sapateiras de Portugal. A mí también me gusta mucho vaciar varias de las patas dentro del caparazón y mezclarlo todo con la salsita que te preparan para que se empape y la cosa coja más consistencia. La verdad es que al final acabamos los dos hasta arriba de centollo, ya que era muy grande para dos y acabas aburrido de rebuscar. No obstante, estaba tan rico que tuvo que caer entero.

Yo después de esto me tomé un caldito gallego porque las sopas me pierden y estas sabrositas con sus grelos, mucho más. En invierno, para el frío lo mejor que hay.

Por último terminamos la cena con una filloa con crema para compartir que era una pasada. Tenían también una tarta milhojas que me quedé con ganas de pedir porque tenía una pinta tremenda, pero me alegré muchísimo de haber pedido la filloa en su lugar.

En conclusión, esta marisquería es un sitio clave de O Grove, con un producto magnífico y una relación calidad precio muy buena.

Web: http://www.marisqueriassolaina.es/

Precio: 37€

Casa Solla (Pontevedra), sin duda un nuevo favorito

El pasado puente estuve con Carmen por las Rías Baixas gallegas y aprovechando que parábamos cerca de Pontevedra decidimos probar Casa Solla que tenía muy buenas críticas y me apetecía mucho conocer. Pepe Solla cuenta con una estrella Michelín, pero para mí podría tener dos perfectamente, si es que eso es tan importante. Fue una experiencia perfecta en su totalidad y me gustó más que muchos otros con más fama que he conocido. Posiblemente el restaurante en el que más a gusto me he sentido.

Un ambiente perfecto
Un ambiente perfecto

Casa Solla está situado en Poyo (o Poio), un municipio prácticamente en contacto con Pontevedra ciudad, cruzando el río y en la misma calle/carretera que va por la costa hacia Sangenjo. Desde fuera es un pequeño caserío muy bonito al que se llega desde un patio de piedra con vides donde pueden aparcar algunos coches (hay otro aparcamiento detrás del restaurante). Cuando entras el panorama te sorprende. Un interior amplio y moderno, con una entrada enorme equipada con una reconfortante chimenea. El comedor es muy amplio y luminoso, con la mayor parte acristalada con vistas a unas colinas repletas de huertas. Ese lujo de amplitud permite que no te sientas nada agobiado y que pueda haber una serie de muebles auxiliares para el vino, la comida, incluso un taburete para el bolso que adornan el comedor y hacen mucho más cómoda la comida. También la cocina tiene el lateral totalmente acristalado, lo que te permite asomarte y disfrutar observando a los maestros.

Una de las cosas que me cautivó del sitio es que el chef y dueño Pepe Solla te recibe al entrar y te acompaña durante casi toda la comida con su simpatía y seriedad, sirviendo varios de los entrantes y dando el toque maestro en la mesa a algunos de los platos. Eso te asegura sin duda que todo va a salir a la perfección.

Nada más sentarnos nos trajeron un chupito de caldo de repollo y unas cortezas de mar, con un sabor muy fuerte a este. Nosotros elegimos el menú desgustación medio, de 69€ (59€el básico y 102€ el magnífico), aunque también tienes platos a la carta, tanto mariscos, como pescados y carnes. De beber empezamos con unas cervezas y tras eso pedimos unos vinos gallegos por copas (5,5€) y descubrimos un albariño buenísimo: Leirana. Nos gustó tanto que lo estuvimos buscando ese fin de semana en varias tiendas y al final lo encontramos y compramos un par de botellas.

Empezamos el menú con el pan con aceite. Como veis en la foto, el aceite, buenísimo venía cuajado para untar como mantequilla, y el pan eran unas cocas crujientes. Al lado sal en lascas para mejorar el unte. Además de esto, durante toda la comida te servían también varios tipos de panes convencionales, muy buenos.

Pan con aceite
Pan con aceite

El primer entrante era un pequeño bloody mary servido dentro de un tomate cherry pelado. Qué rico! Lo mejor es que tenía todos los ingredientes del delicioso cóctel pero en miniatura. Bueno, el que fuese miniatura tampoco era tan bueno…

Bloody Mary
Bloody Mary

Luego llegó el Huevo Que No es. Dentro de un huevo de porcelana, una especie de huevo escalfado calentito riquísimo… Solo que no estaba hecho con huevo, sino con una espuma vegetal, zanahoria para la yema… Sorprendente.

El huevo que no es
El huevo que no es

Tras el huevo, la croqueta cremosa de cocido. Posiblemente el entrante más rico. Una bechamel extremadamente suave y rica, cubriendo un poco de carne de cocido y cubierta a su vez por unas virutas de rebozado. Para comer con la cuchara.

Croqueta cremosa de cocido
Croqueta cremosa de cocido

El siguiente entrante fueron dos minicanelones de nabo y calamar, sobre jugo de verduras asadas. El jugo era de un sabor sublime y el canelón tenía calamar tiernísimo enrollado en nabo. Una combinación para comer de un bocado, riquísima.

Canelón de nabo y calamar, jugo de verduras asadas
Canelón de nabo y calamar, jugo de verduras asadas

El primer primero fue la sopa de setas con guarnición. En un plato con un surtido de setas de todo tipo y unos minibrioche, servían un caldito oscuro de boletus de un sabor apasionante. A mí que me encantan los consomés este plato me chifló. Podéis ver además que el caldo está totalmente limpio, sin grasilla ni nada.

Sopa de setas con su guarnición
Sopa de setas con su guarnición

Luego un platito que pasó más desapercibido, pero muy rico: calabaza, rúcula, aceituna negra y helado de queso. La calabaza con la viruta de aceituna era una pasada de sabor, y el helado le daba un contraste con su frío y su sabor que me gustó mucho.

Calabaza, rúcula, aceituna negra y helado de queso
Calabaza, rúcula, aceituna negra y helado de queso

Ahora los segundos. La lubina sobre crema de ostras con pepino, mertensia y codium fue quizá mi plato preferido. Mirad por favor qué frescura de pescado, poquito hecho al punto y acompañado por unos sabores a ostras y algas, que te dejaban pensado que sí existe un nivel superior de cocina, y estas sumergido en ella. Este plato lo disfruté como no está escrito.

Lubina sobre una crema de ostras, pepino, mertensia y codium
Lubina sobre una crema de ostras, pepino, mertensia y codium

Pasamos a la carne con los cornetos vaca-mostaza, un plato divertido, informal y delicioso. Se trata de un cucurucho relleno de carne picada de vaca de primera calidad. Estaba cruda o casi, y bañada en una mostaza suave deliciosa. Es un plato que se come con las manos y con mucho cuidado para no mancharse, y que luego disfruta chupándote los dedos!

«corneto-vaca-mostaza»

El plato final fue otra pasada. La perdíz-filloa (tradición modernidad). Consiste en una filloa rellena de la mejor pechuga de perdíz, muy muy poco hecha. Nunca he tomado la carne de perdíz tan cruda y me encantó, con ese saborcito a campo y muy tierna. Viene con un pequeño cuenco de caldo para mojar, lo que completa la experiencia sensorial.

perdíz-filloa, tradición-modernidad
perdíz-filloa, tradición-modernidad

A Carmen, que no es muy de carne de caza, le trajeron en su lugar un costillar ibérico con vainas y patatas. Dios míos qué delicia. Venía deshuesado y con una costrita crujiente por encima, y era pura mantequilla de lo tierna. A Carmen, que el cerdo tampoco le apasiona realmente, le pareció lo mejor de la comida y seguramente el mejor plato de cerdo que hemos tomado en nuestra vida. Un 10. Además de cantidad genial, muy generoso.

Costillar ibérico
Costillar ibérico

Antes de los postres vino Pepe con el carro de los quesos y el mismo nos cortó y preparó una pequeña selección con queso de vaca, oveja y cabra, acompañados de unas compotas caseras riquísimas. Es un placer ver cómo el chef se ocupa tan bien de los clientes.

Selección de quesos
Selección de quesos

El primer postre, la piña colada. Dos cubitos de piña al ron, espolvoreados de coco. Muy frescos y originales. Me sorprendieron en la boca!

Piña colada
Piña colada

Después otro postre riquísimo: Helado de manzana asada, con salsa de yogur e hinojo. El sabor de la manzana asada era una pasada, y el hinojo lo potencia muchísimo. Sé que aparentemente todo me pareció rico, pero es que realmente fue una de las mejores comidas de mi vida.

Yogur, hinojo y manzana asada
Yogur, hinojo y manzana asada

Por último, un postre original y espectacular: Otoño. Es un paisaje pintado con chocolates, crujientes y flores sobre un lienzo de tela blanca. Podría comerlo sin parar hasta morir.

Otoño
Otoño

Para terminar la experiencia, unos cafés en una vajilla de porcelana finísima y unos petit fours de chocolates realmente ricos. Tal como titula el menú el gran Pepe Solla, esto fue La Felicidad.

Los chocolates y los cafés
Los chocolates y los cafés

Personalmente no creo que este restaurante tenga nada que envidiar los grandes famosos de Madrid y el resto de España, y sin duda alguna, si vuelvo a pasar por la zona, intentaré volver a probar este impresionante lugar.

Web: www.nove.biz/es/solla

Precio: 77€