Restaurante Atrio – Un restaurante patrimonio de la humanidad!

Monumental como Caceres. No se me ocurre otro adjetivo para el restaurante Atrio. De los mejores que he estado en mi vida. Chef, maitre y sumiller hacen que la experiencia sea aún más grata y no sólo se limite a la comida. Su filosofía la reflejan muy bien en esta entrevista. Y la experiencia de Toño Perez en este link.

El emplazamiento increíble. Edificio histórico, perfectamente restaurado y con una decoración interior impecable. Tuvimos suerte y desde nuestra mesa se veía la cocina. Donde se veía a un chef que no paraba.

Sala de diseño!

Pues nada una vez sentados en la mesa. Empezó el carrusel. Este post va con mucha foto y poco texto. Así que mejor.

Empezamos con los snacks.

Macarons de apio y perdiz

Y después la elección del menú el cuál sorprende por lo excelente de los platos, lo marcado de todos los sabores (la limpieza extrema de los productos y emplatado sensacional) y sobre sobre sobre todo, los platos son muy frescos e ideales para el verano. Mi próxima visita, sin duda que será en invierno para ver el contraste en la carta. La verdad es que la diferencia en precio entre los de menos platos y el gastronómico era de… 10€!! Así que te obligan a que te pidas el gastronómico sin tener que poner excusas.

Menú julio 2012

Y este pedazo de menú, se merece un vinazo a la altura. El sumiller, José Luis, un tío encantador y la mar de animado. Te vende el vino mientras lo recuerda y lo saborea de nuevo. Se le va la cabeza con cada referencia que te dice. Y esas ganas se contagian. Además, la carta de vinos es más larga que el último de Ken Follet así que hay que confiar en él. Nos recomendó un Astrales de 2009. El precio, pues el doble que el de la referencia.

Vino Astrales. Nivelazo de mesa y sala

Y empezamos con los platos. El carpaccio de gambas, que no se lo que tiene pero oye, últimamente me lo encuentro en todos los menús degustación de michelines. Y es que hay veces que parece que los platos se repiten, cómo escribe Mikel Iturriaga en El Comidista. Pero es que está buenísimo.

carpaccio de gambas. Michelin rules

De ahí pasamos a un cappuccino de hongos, foie y maíz que estaba fresco y lleno de sabor. El siguiente plato es el verdel en escabeche de manzana. El verdel jugoso y el escabeche muy suave. Un plato sensacional.

Verdel en escabeche. Sensacional

Y no veía el momento de que llegase este plato: Loncheja de ibérico con calamar y curry. Sencillamente espectacular. El toque de curry muy suave y la mezcla con los calamares y el cerdo genial.

Plato de leyenda. Mar y montaña de lujo!!

Y llegado a este punto me doy cuenta que cambiaron este plato respecto al del menú. Nos pusieron una cigala buenísima con un caldo de foie y careta de cerdo tostada. También buenísimo y mejor el cambiazo que soy poco amigo de los rebozados!

Cigala alternativa

El pescado: rodaballo con tomate semiseco y patas de calamar. Muy bueno pero no me pareció más suave que el resto de platos. Viene bien para rebajar un poco la intensidad de la comida que en estos momentos es brutal.

Rodaballazo con calamar!

Y de ahí, a la carne. Pluma ibérica con hígado de oca fresco y puré de berros. Este plato fue la gota que colmó, el vaso, la botella, la garrafa y el pantano entero. Madre mía que bueno. Eso sí, según escribo veo que este plato tampoco coincide al 100% con el menú! Eso está bien hombre, a improvisar, a improvisar!!

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Pluma ibérica con foie fresco y berros. Tracatrá!

Pufff y después e todo esto, cuando uno ya se va relajando… Torta del Casar en sus variantes con membrillo. Buenísimo el helado de torta!! Y a continuación un tocino de cielo sorprendentemente poco empalagoso y bueno. Y por último, sus trufas.

Tooooorta del Casar en sus variantes
Tocino de cielo. Celestial!
Trufa. Clásica. Amarga. cacao puro.

Cómo conclusión, que el sitio es una verdadera pasada y es toda una experiencia la visita. Al final, el sumiller nos enseñó la bodega, que es única en el mundo, y contándonos la historia de las botellas más relevantes de la misma. Todo un placer.

El Portal de Echaurren – knocking on heaven’s door

Como ya os comentaba en la entrada anterior de Logroño, ademas de visitar la zona de la calle Laurel, estuvimos en el pueblo de Ezcaray en el restaurante El Portal de Echauren dirgido por Francis Paniego.

La semana antes de ir para allá, leimos la noticia de que habían galardonado al chef (Francis Paniego) con el premio milesime. Era la primera vez que oía estos premios, pero al leer la noticia vi que se lo habían dado por delante de,  por ejmplo, Mario Sandoval de Coque, que es uno de los restaurantes q más me ha gustado.
Bueno, pues tras tomar un par de cañas por Ezcaray nos fuimos para el restaurante. Al entrar, nos dio muy buena impresión. de paz y tranquilidad. Decorado en tonos claros con luz natural y suficiente espacio entre mesas. Había 3 ó 4 mesas comiendo, lo cual, para ser viernes y en el momento económico en el que estamos es un buen triunfo.
Éramos 4 y nos sentaron en mesa redonda, lo cual se agradece, y empezamos con una Alambra 1917 bien fría mientras discutíamos sobre que Menú elegir. Al final, optamos por el menú de seis platos completándolo con una ración de callos con morro.

Y ahí empezó el carrusel del menú de primavera 2012.

A la vez que picoteábamos una teja de pipas y pan de aceitunas negras nos sirvieron un aceite de Haro espectacular. La verdad es que no caímos en pedir la degustación de aceites pero tiene que merecer mucho la pena.

De ahí pasamos a los tres snacks. El primero era el Sandwich de queso de Tondeluna (queso de cabra de la Aldea de Tondeluna) suave bueno para empezar. Después el Suero de tomate a modo de cerveza, que es uno de las cosas con la que ganó el premio milesime, es original y sabe a tomate puro, pero también muy suave. Y de ahí a la croqueta tradicional, que esta si que estaba sabrosa y tenía un sabor más contundente. En resumen unos entrantes que mezclan la originalidad del suero de tomate con la croqueta de toda la vida.

Snacks equilibrados

Los snacks nos los tomamos con vino blanco, un Rioja como no, pero al empezar con los siguientes platos ya nos pasamos al tinto. El sumiller nos recomendó que probásemos el Inédito S 2008 de Bodegas Lacus. Fenomenal para el festival de platos que se nos venía encima y muy bien de precio.

Pues ya pasando a lo que ellos llaman “ideas saladas”, empezamos con el fantástico carpaccio de gambas con tartar de tomate, ajo blanco y caviar de vino tinto. Sinceramente muy bueno y pone el listón muy alto para el resto de los platos que están por venir. Muy equilibrado y el ajo blanco le da un toque muy bueno. Nos explicaron el proceso de elaboración de este “caviar” y era como poco complicado.

Brutal carpaccio de gambas + caviar de tintorro

El siguiente fue el esparrago blanco de la zona cocinado durante 6 horas a 65ºC. Excepcional la carne del esparrago y sabrosos los perrechicos que la acompañan. Lo devoramos rápido y pasamos al plato que llaman Bajo un manto de hojas secas. Este plato consiste en un huevo recubierto de hojas deshidratadas. Realmente bueno al juntar todo.

Bajo un manto de hojas secas

Y para finalizar las “ideas saladas” pusieron de verdad las cartas sobre la mesa con un Arroz meloso con oreja en adobo. Realmente para quitarse el sombrero. El arroz brutal pero es que el trozo de oreja es un manjar especial que hace del plato un verdadero orgasmo culinario.

Arroz cremoso + oreja = qlo flipas

Hasta aquí llegaron los primeros platos y pasamos a los segundos que pedimos para compartir. Las láminas de bacalao y el pichón con puré de pera. Guarreamos con los platos para probarlos los cuatro y nos enzarzamos discutiendo cual de los dos estaba mejor. A mí me gustó más el bacalao pero vamos que ambos platos eran la leche! Ahí empezó a fallar mi compromiso con las fotos y se me olvidó retratar los platos.

La comida iba como no podía ser de otra manera. Todo un festival y disfrutando de la compañía tras los mil brindis, las declaraciones de amor y postulados de tradiciones para toda la vida. Ese era el momento justo para darle la puntilla a nuestro menú con el plato, o mejor dicho cazuela, de callos y morros. Sólo puedo decir que este es un plato obligado al visitar esta casa. Y es que, cómo habéis podido ver hasta este momento, los platos son totalmente platos de autor que están genial, pero lo realmente bueno de este restaurante es que puedes disfrutar a lo grande también de la cocida más tradicional. Y eso hicimos. Nos pusimos de callos como niños pequeños. Buenísimos y a la altura de los del Viavelez, mis favoritos.

Callos forever + botella vacía

Y llegado este punto, ya me empiezan las lagunas de memoria. De los postres me acuerdo vagamente, pero después de fotos con el maitre, majete de verdad y totalmente culpable de un día inolvidable, pasamos a visitar la cocina y de ahí a la terraza a tomar unos digestivos. La cuenta llegó sin prisas y se pagó gustosamente después de un gran día.

Por último, pedir disculpas por la calidad limitada de las fotos, pero como compensación os dejo este link de muchagula.com donde tienen muy buena galería fotográfica. Buscando información encontré una entrada sobre este gran sitio en el blog Mis Restaurantes para Recordar y Olvidar. El post es muy bueno, es de febrero de 2011 y lo bueno es que los platos son totalmente diferentes a los que tomamos nosotros, por lo que así veis más variedad.