El Portal de Echaurren – knocking on heaven’s door

Como ya os comentaba en la entrada anterior de Logroño, ademas de visitar la zona de la calle Laurel, estuvimos en el pueblo de Ezcaray en el restaurante El Portal de Echauren dirgido por Francis Paniego.

La semana antes de ir para allá, leimos la noticia de que habían galardonado al chef (Francis Paniego) con el premio milesime. Era la primera vez que oía estos premios, pero al leer la noticia vi que se lo habían dado por delante de,  por ejmplo, Mario Sandoval de Coque, que es uno de los restaurantes q más me ha gustado.
Bueno, pues tras tomar un par de cañas por Ezcaray nos fuimos para el restaurante. Al entrar, nos dio muy buena impresión. de paz y tranquilidad. Decorado en tonos claros con luz natural y suficiente espacio entre mesas. Había 3 ó 4 mesas comiendo, lo cual, para ser viernes y en el momento económico en el que estamos es un buen triunfo.
Éramos 4 y nos sentaron en mesa redonda, lo cual se agradece, y empezamos con una Alambra 1917 bien fría mientras discutíamos sobre que Menú elegir. Al final, optamos por el menú de seis platos completándolo con una ración de callos con morro.

Y ahí empezó el carrusel del menú de primavera 2012.

A la vez que picoteábamos una teja de pipas y pan de aceitunas negras nos sirvieron un aceite de Haro espectacular. La verdad es que no caímos en pedir la degustación de aceites pero tiene que merecer mucho la pena.

De ahí pasamos a los tres snacks. El primero era el Sandwich de queso de Tondeluna (queso de cabra de la Aldea de Tondeluna) suave bueno para empezar. Después el Suero de tomate a modo de cerveza, que es uno de las cosas con la que ganó el premio milesime, es original y sabe a tomate puro, pero también muy suave. Y de ahí a la croqueta tradicional, que esta si que estaba sabrosa y tenía un sabor más contundente. En resumen unos entrantes que mezclan la originalidad del suero de tomate con la croqueta de toda la vida.

Snacks equilibrados

Los snacks nos los tomamos con vino blanco, un Rioja como no, pero al empezar con los siguientes platos ya nos pasamos al tinto. El sumiller nos recomendó que probásemos el Inédito S 2008 de Bodegas Lacus. Fenomenal para el festival de platos que se nos venía encima y muy bien de precio.

Pues ya pasando a lo que ellos llaman “ideas saladas”, empezamos con el fantástico carpaccio de gambas con tartar de tomate, ajo blanco y caviar de vino tinto. Sinceramente muy bueno y pone el listón muy alto para el resto de los platos que están por venir. Muy equilibrado y el ajo blanco le da un toque muy bueno. Nos explicaron el proceso de elaboración de este “caviar” y era como poco complicado.

Brutal carpaccio de gambas + caviar de tintorro

El siguiente fue el esparrago blanco de la zona cocinado durante 6 horas a 65ºC. Excepcional la carne del esparrago y sabrosos los perrechicos que la acompañan. Lo devoramos rápido y pasamos al plato que llaman Bajo un manto de hojas secas. Este plato consiste en un huevo recubierto de hojas deshidratadas. Realmente bueno al juntar todo.

Bajo un manto de hojas secas

Y para finalizar las “ideas saladas” pusieron de verdad las cartas sobre la mesa con un Arroz meloso con oreja en adobo. Realmente para quitarse el sombrero. El arroz brutal pero es que el trozo de oreja es un manjar especial que hace del plato un verdadero orgasmo culinario.

Arroz cremoso + oreja = qlo flipas

Hasta aquí llegaron los primeros platos y pasamos a los segundos que pedimos para compartir. Las láminas de bacalao y el pichón con puré de pera. Guarreamos con los platos para probarlos los cuatro y nos enzarzamos discutiendo cual de los dos estaba mejor. A mí me gustó más el bacalao pero vamos que ambos platos eran la leche! Ahí empezó a fallar mi compromiso con las fotos y se me olvidó retratar los platos.

La comida iba como no podía ser de otra manera. Todo un festival y disfrutando de la compañía tras los mil brindis, las declaraciones de amor y postulados de tradiciones para toda la vida. Ese era el momento justo para darle la puntilla a nuestro menú con el plato, o mejor dicho cazuela, de callos y morros. Sólo puedo decir que este es un plato obligado al visitar esta casa. Y es que, cómo habéis podido ver hasta este momento, los platos son totalmente platos de autor que están genial, pero lo realmente bueno de este restaurante es que puedes disfrutar a lo grande también de la cocida más tradicional. Y eso hicimos. Nos pusimos de callos como niños pequeños. Buenísimos y a la altura de los del Viavelez, mis favoritos.

Callos forever + botella vacía

Y llegado este punto, ya me empiezan las lagunas de memoria. De los postres me acuerdo vagamente, pero después de fotos con el maitre, majete de verdad y totalmente culpable de un día inolvidable, pasamos a visitar la cocina y de ahí a la terraza a tomar unos digestivos. La cuenta llegó sin prisas y se pagó gustosamente después de un gran día.

Por último, pedir disculpas por la calidad limitada de las fotos, pero como compensación os dejo este link de muchagula.com donde tienen muy buena galería fotográfica. Buscando información encontré una entrada sobre este gran sitio en el blog Mis Restaurantes para Recordar y Olvidar. El post es muy bueno, es de febrero de 2011 y lo bueno es que los platos son totalmente diferentes a los que tomamos nosotros, por lo que así veis más variedad.

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