Kabuto Kaji (KBK) – Pozuelo de Alarcón

Son muchos los restaurantes japoneses que tenemos en Madrid capital, y muy buenos, pero merece la pena salir hasta Pozuelo para disfrutar de sitios como Kabuto Kaji. Un restaurante japonés de primer nivel en el que te puedes dar un homenaje por todo lo alto.

El local es pequeño y muy discreto. Lo que lo hace perfecto para cenas en pareja o en grupos más reducidos. Para estos último, Kabuto Kaji cuenta con mesas más separadas que son una alternativa estupenda.

Nosotros fuimos dos y nos sentamos en la barra. Nos atendieron y recomendaron de maravilla. Poneros en las manos del equipo de Kabuto Kaji y tendréis todas las garantías de éxito.

Arrancamos con una muestra de los platos que disfrutamos en Kabuto Kaji. Todos estupendos. Pero la costilla de Wagyu por encima del resto. Merece la pena la visita sólo por probarla.

Comenzamos con un sashimi de besugo increible. Por su presentación y sabor. Acompañado de trufa.

kabuto kaji besugo
Kabuto Kaji – Sashimi de besugo

Depsués pasamos a una tartar de atún con patatas y huevo que era puro sabor. Otro de los platos que hay que pedir.

kabuto kaji tartar
Kabuto Kaji – Tartar de atún con patatas y huevo

Seguimos con unos niguiris increibles. Sobre todo el niguiri de hueva de erizo. Los erizos o los amas o los detestas de lejos. Nuestro caso es el primero y los niguiris que probamos en Kabuto Kaji son de los mejores que nos hemos llevado a la boca. Un producto super frágil y complicado que aquí se disfruta en niguiris generosos. Los niguiris de panocha también son muy recomendables.

kabuto kaji erizo
Kabuto Kaji – Niguiri de erizo
kabuto kaji panocha
Kabuto Kaji – Niguiri de panocha
kabuto kaji niguiri
Kabuto Kaji – Niguiri

El siguiente plato es la estrella de la corona. La costilla de Wagyu cocinada a baja temperatura durante mucho tiempo. Una auténtica delicia que no os podéis perder. Una carne extremadamente sabroso que se deshace simplemente al presionar con los palillos.

kabuto kaji costilla
Kabuto Kaji – Costilla asada a baja temperatura

Y para acabar, un poster cítrico que te ayuda a limpiar el paladar antes de disfrutar de una, o varias, copas.

Kabuto kaji yuzu
Kabuto Kaji – Helado de yuzu

Conclusión: No dudes en visitar Kabuto Kaji, en Pozuelo de Alarcón, si quieres conocer uno de los pocos restaurante japoneses que podemos calificar como de primer nivel. Su costilla de Wagyu cocinada a baja temperatura es simplemente inmejorable. Local accesible.

Kabuki Wellington, menú desgustación de sushi y sakes

Hoy preparaos para una cena de verdad. Hace unas semanillas, por cortesía de nuestros amigos de Zagat y Google+ Local (antiguo Google Places), nos fuimos un grupete de amigos del bueno comer a cenar al Kabuki Wellington. El grupo éramos por un lado expertos de Google+ Local y por otro blogueros gastronómicos profesionales. Nosotros por ahora nos contentamos con estar en la primera categoría, jeje. El menú consistía en 11 platos, principalmente sushi, y lo mejor de todo, con maridaje de sakes. Para ello pudimos contar la estupenda presencia de Hiromi Okura, de los muy pocos o el único sumiller de España especializado en sake. Nos contaba que el sake que se toma fuera de Japón suele ser muy malo y por eso él los importa directamente desde allí. En general nos los sirvieron fresquitos y en copa de vino, como si fuera un vino blanco, y la verdad es que fue algo totalmente novedoso, porque tomados así no resultan nada fuertes, y lo cierto es que su graduación (15º) es casi la misma que la de un vino. Por lo visto cuando te lo ponen caliente o templado suele ser porque el sake no es muy bueno. Bueno, pues con un pequeño aperitivo, comenzamos con el primer sake. El sake era un Dassai Sparkling Nigori, el primer sake espumoso que pruebo y me encantó. Una mezcla entre cava y casera, jaja. El segundo, un Dassai 50, muy suave también acompañaba a dos usuzukuri (un corte de sashimi, muy fino y al bies); uno de lubina a la bilbaina y el otro de mújol con mojo y papa canaria. Este segundo me encantó con su saborcillo canario picantón, aunque fue muy complicado de comer bien con los palillos. El tercer sake fue un Masumi Okuden Kanzukuri, menos aromático. Nos los sirvieron con los dos plato siguientes, algo más contundentes: un bol de atún con huevo y patatas fritas; y tras eso una ensalada de langostinos rebozados en copos de maíz. Los langostinos muy buenos, aunque el maíz, que recordaba a los Kellogg’s me gustó algo menos. Lo que sí fue espectacular fue el atún picante con huevos rotos. Riquísimo! El cuarto sake fue un Rihaku Dreamy Clouds, que se servía en una botella muy pequeñita y es muy aconsejable para acompañar nigiris. Y eso hicieron. Nos sirvieron primero uno de mero con panceta italiana. Brutal. La panceta le daba un sabor riquísimo además de untuosidad. Tras eso una bandeja con tres nuevos nigiris, todos ellos con un toque digamos, desjaponizado. Hamburguesa con tomate especiado, huevo frito de codorniz con paté de trufa blanca, y pez mantequilla con el mismo paté de trufa. La hamburguesa muy rica, pero tampoco digna de este lugar. Los dos de trufa blanca sí me dejaron boquiabierto. Qué sabor tan intenso. El último sushi fue un futomaki de huitlacoche y queso de Arzúa. el huitlacoche es un hongo mejicano que crece en el maíz y tiene un sabor muy fuerte y característico, y es considerado como una delicatessen allí. Me flipó. Aunque sí, tiene una pinta un poco fea. Para el envite final nos sirvieron el último sake, un Sohomare Kimoto Junmai Ginjo, de los únicos todavía elaborados tradicionalmente y con ese sabor fuerte del sake al que estamos más acostumbrados. Nos dijeron que refresca la sensación de pesadez del teriyaki. Con este sake nos sirvieron el plato estrella de la noche. Una delicia inesperada. Costillas de wagyu en teriyaki. Las costillas eran unos costillones de espanto pero se acabaron porque eran una obra de arte. Perfectamente hechas y sabrosas, se rompían únicamente con los palillos, hebra a hebra, e impregnadas del teriyaki caramelizado más delicioso que he probado nunca. Uf!

Para el postre, el chef Ricardo Sanz eligió algo de la tierra, con un pequeño toque japonés. Nos sirvieron unos minichurros con chocolate caliente, y un poquito de té verde (mactha) en polvo al lado que le daba un toque muy bueno al postre. Os dejo una fotillo interesante. Para elaborar el sake hay que pulir el arroz para dejar solo la parte interior. Cuanto más los pulas menos arroz te queda, pero también consigues un sake más suave. En la foto hay varios niveles de pulido de arroz. En la cena tomamos del 50%, 55%, 58% y 60%. Tras una velada estupenda y divertida, algunos nos fuimos a tomar un gintonic para hacer la digestión al Shuzo,  un barecillo en Jorge Juan regentado por un señor japonés muy amable y que pone unas copas fantásticas. Web: http://www.restaurantekabuki.com/