Hay restaurantes que apetecen casi antes de sentarte a la mesa. Por el entorno, la luz o esa sensación de estar fuera de Madrid sin haberte ido realmente lejos. Eso es justo lo que pasa en Playa de Madrid 1932.
Ubicado en las antiguas instalaciones de la histórica Playa de Madrid, hoy completamente reformadas, el restaurante combina una ubicación privilegiada junto al río con una propuesta gastronómica basada en el producto y una atmósfera muy agradable.
Este post es solo un primer aperitivo, porque es uno de esos sitios a los que apetece volver muchas veces.
La experiencia empieza con un tomate RAF con corujas que funciona muy bien: buen producto, frescura y sencillez. También muy recomendable el tartar de atún, bien equilibrado y muy recomendable para compartir.


Como principal, el rodaballo a la plancha vuelve a demostrar que cuando el producto es bueno no hace falta complicarse demasiado. Punto de la plancha perfecto y realmente sabrosa.

Y para terminar, un tiramisú casero clásico, generoso en cantidad y muy muy rico.

Más allá de la comida, una de las claves de Playa de Madrid 1932 es el ambiente. Mucha luz, una terraza fantástica al lado del río y un servicio especialmente cercano y familiar, de esos que hacen que la comida sea todavía más agradable.
Además, el restaurante es totalmente accesible para personas con movilidad reducida.
El precio ronda los 60€ por persona y es un sitio muy recomendable para comidas con amigos o en familia, especialmente cuando hace buen tiempo y apetece disfrutar de Madrid de otra manera.