El Campero – La meca del atún rojo

¿Qué es el restaurante El Campero?

Es una visita obligada para todo apasionado de la gastronomía en general o del atún rojo de almadraba en particular. El atún rojo de almadraba es considerado el ibérico del mar, y no es para menos. Está en Barbate (Cadiz) así que es perfecto para cuidarse bien si estás de vacaciones por la zona. Están especializados en atún rojo de almadraba y es impresionante la variedad de entrantes y platos principales que hacen a partir del mismo. Aprovechan cada pieza a más no poder. En el enlace al restaurante, podéis ver que la carta no tiene desperdicio.

Tras nuestra visita considero que es tan destacable el despliegue que hacen del atún de almadraba como el sumiller. Vaya tío más majo. Dedicación y servicio 100%. Nos hice un maridaje con finos para quitarse el sombrero.

Y todo esto en un local modernete y muy luminoso. Es un restaurante de bandera que, como os digo, no podéis perderos.

¿Qué comimos en El Campero de Barbate?

Con la buena pinta que tenía toda la carta, era realmente difícil elegir. Queríamos probarlo todo y tuvimos que pedir ayuda. Nos dejamos guiar al 100% y estuvo de maravilla.

De primeras, un aperitivo de parte de la casa.

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El Campero – Aperitivo de la casa

Comenzamos con un carpaccio de atún excelente. Sabroso con y muy bien aderezado. En el cetro sirven un helado de wasabi, curiosón pero de veras que creo que no merece la pena mezclarlo con un carpaccio tan rico.

el campero carpaccio
El Campero – Carpaccio de atún

Del carpaccio, al sashimi de lomo de atún rojo de almadraba. Y es que lo crudo sabe mejor. Os dejo un par de fotos para que veáis el corte tan espectacular que tiene. Bien veteado de grasa.

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El Campero – Sashimi de atún rojo de almadraba
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El Campero – Sashimi de atún rojo de almadraba

El siguiente plato fue el que más nos gustó. Simple pero excelente. Morrillo de atún a la plancha. Sabrosísimo y tierno. Toda una delicia que no debéis dejar de probar.

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El Campero – Morrillo a la plancha

Como os comentaba antes, todos estos platos, los fuimos disfrutando acompañados de manzanillas, amontillados y por último Palo Cortado de dos zonas diferentes. Una incursión en este tipo de vinos olorosos que para aficionados como nosotros fue todo un disfrute. Lo dicho, dejaros llevar por el sumiller que es un fenómeno.

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El Campero – Palo Cortado

Por último, uno de los platos que nos habían recomendado amigos que ya habían visitado el campero. La Facera (carrillera) estofada a baja temperatura acompañada de patata con un salsa ligeramente picante. La carrillera es todo un platazo. Una carne melosa y extremadamente sabrosa. Todo un espéctaculo altísimamente recomendable. Si os gustan los guisos de carne, éste os va a gustar más. Mucho más ligero y con un sabor infinitamente más elegante.

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El Campero – Facera (carrillera) de atún cocinada a baja temperatura

De postre una panacottta con jalea muy buena. Un postres fresco, saludable y lleno de energía para irte después a algún chiringuito de Barbate o de Zahara de los Atunes a pasar la tarde.

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El Campero – Panacotta con jalea real

Casa Mono – Un comodín en la zona de Argüelles

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El otro día fuimos a Casa Mono, un sitio al que le teníamos muchas ganas por la cantidad de veces que lo hemos visto en las listas de novedades en Madrid y porque Carol antes vivía al lado y teníamos curiosidad por ver que habían montado en los bajos de los apartamentos Muralto.

Y la verdad es que nada más entrar ya impresiona. Menuda reforma que le han dado. Han dejado un local realmente impresionante. Techos altísimos, con grandes ventanales que dejan entrar un montón de luz y con un interiorismo muy currado. Además, tienes diferentes zonas dentro del restaurante. Zona de barra, mesas altas para picar algo, mesas bajas para grupos más numerosos y mesas más aisladas con un poco más de intimidad. Y después también está la zona de copas. Y también tiene una zona privada que puedes reservar. Todo esto lo podéis comprobar en la página que hay un montón de información. En resumen, un sitio muy chulo y muy polivalente. Aquí os dejo unas cuantas fotillos que echamos.

Local desde la zona de barra
Local desde la zona de barra

Pared con botellas
Pared con botellas

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Nosotros fuimos a comer y nos sentamos en las mesas altas porque el resto estaba hasta arriba. Empezamos con una ensalada “verde” que viene con atún, vinagreta de tomate, palomitas!! y lo aún más sorprendente bacon crujiente!! O sea que ojo a los vegetarianos que asuman que se pueden comer esta ensalada! Eso sí, estaba bien buena.

Ensalada... VERDE??
Ensalada… VERDE??

Al mismo tiempo, nos tomamos el risotto de sémola con jamón y champiñones portobello. Este si que estaba realmente bueno y fue de los platos que más nos gusto. Sabroso y muy bueno.

Risotto con jamón y portobello
Risotto con jamón y portobello

Y de segundo tomamos la lubina en teppanyaki con verduras crujientes. La verdad es que nos pareció un pelín flojilla porque estaba un poco seca. Yo la serviría con un pelín de soja o alguna salsa.

Lubina al teppanyaki con verduras
Lubina al teppanyaki con verduras

También probamos la carrillera de ternera estofada. También muy buena. Tierna y la salsa del estofado suave y muy buena. Y acompañada con patatas gajos que tampoco estaban nada mal.

Carrillera de ternera. Muy muy buena
Carrillera de ternera. Muy muy buena

Y con las necesidades cubiertas nos fuimos a dar una vuelta. Eso sí, serían las 17:00 de la tarde y la gente seguía entrando al local a picar algo. Creo que tienen la cocina abierta durante todo el día.

Conclusión, un sitio que hay que conocer por el pedazo de local que han montado. La oferta es muy variada y la comida está muy buena y la relación calidad precio es muy positiva. Además, el servicio es bastante bueno. Correctos y espabilados.

Recomendable para ir con amigos porque vas a empezar tomando cañas, después vas a comer cosas ricas y variadas y vas a acabar tomando copas seguro. El sitio les va a impresionar y con eso ya tienes muchos puntos ganados.

Restaurante Seis Ocho – Arroz con kokotxas en mitad del polígono


El Restaurante Seis Ocho es algo atípico. Un restaurante con una decoración muy cuidada y cocina bastante elaborada pero ubicado cerca del polígono de Julían Camarillo.
Como se puede ver en la página el sitio, una vez dentro, tiene bastante estilazo. La decoración de la sala esta genial. El restaurante es una nave industrial perfectamente reformada y acondicionada. Techos altos y mezclando madera bruta con ladrillo visto. Un ejemplo, el mueble del champán. Lujazo.

Mueble de diseño

Fuimos seis personas y nos sentaron en una mesa redonda y empezamos con unas cervezas y con unos buenos boquerones. Con las figuras de madera chulas chulas.

Aperitivo de boquerones

En este restaurante se cuida mucho la estética, y una prueba más la tenemos con la carta. Es un DIN A3 de mucha calidad. Diseño muy elegante e impreso con gusto. Y respecto al contenido pues muy variado. Entrantes elaborados utilizando materías primas que van desde el jamón y el queso, hasta la anguila, vieiras y raviolis de bacalao al pil pil.

Nosotros empezamos con una ensalada de lentejas, espinacas y curry. El curry suave y un buen entrante para compartir entre varios pero no para repetir. Podéis observa que añadieron un par de toppings más. Queso y anacardos.

Ensalada de lentejas, espinacas y curry

A continuación, el tartar de atún rojo, mango y almendras. Este nos gustó más. El atún sabroso y la mezcla con el mango es muy acertada.

Tartar de atún con mango y almendras

Como último entrante pedimos un par de raciones de los pimientos de piquillo en tempura rellenos de rabo de toro. En cada ración viene tres y la verdad es que no nos convencieron mucho. La tempura era mas un rebozado. Y el pimiento relleno de rabo no es suficiente para pagar los más de 5€ por pimiento.

Pimientos de piquillo en tempura rellenos de rabo de toro

De aquí pasamos a los platos principales. Pedimos un par de arroces. El de carabineros y el de kokotxas. Bueno realmente habíamos pedido el de carrillera pero no se entendieron bien entre el cocinero y el camarero y nos pusieron el de carabineros. Nos reconocieron su error y ante la opción de esperar 20 minutos al nuevo arroz, nos quedamos con el de carabineros, pagando lo mismo que el de carrillera. La verdad es que estaba muy bueno. El carabinero sabroso y el arroz bien de sabor. Eso sí, en la carta dicen que es con verduras y lo que abunda más son los calamares.

Arroz con carabinero

Y de ahí, al que sin duda estaba más bueno. El arroz de kokotxas de merluza. Muy bueno. Arroz blanco con su ajo, perejil y su guindilla con el sabor y la viscosidad que le dan las kokotxas. Estaba excelente.

Arroz con kokotxas de merluza

Otro de los principales que pedimos fue la carrillera. Hay que tener cuidado porque en la carta pone carne roja y si piensas que es una carne poco hecha… pues es todo lo contrario. Es una carne estofada como podéis ver en la foto. Eso sí, también podéis ver la buena pinta que tiene.

Carrillera con arrope y verduras.

De postre, pedimos para compartir el lingote de queso de cabra con polvo de bizcocho y frambuesa. Estaba bueno y bien de cantidad. Y la presentación muy cuidada.

Lingote de queso de cabra y frambuesa

Y también compartimos un brownie con crema helada de chocolate. Estaba bueno pero el lingote nos convenció más.

Brownie de crema helada de chocolate con leche

Y con los postres y los cafés ya pasamos a las copas y la verdad es que echamos un buen rato en el local. Sin prisa ninguna y atendidos muy amablemente. Nos comentó que durante la semana tienen bastante ajetreo.

Conclusión, un sitio que no está mal pero donde no todo brilla tanto como su estética. El local chulo pero la ubicación limita mucho las ocasiones en las que te planteas ir a este sitio. Y dentro de los platos pues probamos platazos como el arroz con kokotxas pero otros que flojean. Y también hay que tener cuidado con la carta, que hay platos que varian levemente de la descripción. Sobre todo hay preguntar por las alergias.

Recomendable, pues si vas en fin de semana, para comidas que desees estar tranquilo y que vayas con gente que sabes que valora la estética. Las opciones fuera del restaurante son casi nulas, por lo menos que yo conozca, por lo que a este sitio hay que ir a hacer la jornada completa. Aperitivo, comida y las copas de después.