Restaurante El Brote – Las setas más cuidadas y mejor maridadas de Madrid

¿Qué es el Restaurante El Brote?
Sencillamente, el templo micológico de Madrid! Si eres amantes de las setas, es una de las visitas obligadas que tienes que hacer en nuestra ciudad. Está escondido en el barrio de Prosperidad, con un local elegante y muy muy bien atendido.

el brote sala
El Brote – Sala

¿Qué se come en El Brote?
Su oferta se limita a un menú degustación de setas en el que puedes elegir si de 3 o de 5 platos. No tienen ningún problema en cambiarte el plato que sea si tienes cualquier alergia o intolerancia.

Nosotros optamos por el menú de 5 platos más postre. No me enrollo más y paso a contaros todo lo que disfrutamos en este gran sitio. Comenzamos con una cerveza potente para entrar en calor.

el brote cerveza
El Brote – Cerveza artesana
el brote aperitivos
El Brote – Aperitivo

El primer asalto de este menú degustación elaborado alrededor de las setas fue el rebozuelo con fresas, granada, guisante, nueces y lombarda. Un entrante ligero y fresco para abrir boca poco a poco.

el brote rebozuelo
El Brote – Rebozuelo

En el siguiente plato ya van metiendo más intensidad. Mezclando la seta de cardo con ingredientes tan sabrosos como habitas, cecina y pimientos asados. Un platazo con el que se acaban las contemplaciones.

el brote seta de cardo
El Brote – Seta de cardo con habitas, cecina y pimientos asados

En el siguiente plato ya pasamos a setas más serias. Es el turno de la angula de monte salteada con brócoli, anacardos, remolacha y acompañada de alga y un corte suculento de pez mantequilla. Creo que este fue el plato con más contraste de los que probamos. Pasar de sabores tan terrícolas como las setas y frutos secos a la salinidad marina de las algas y las frescura del pez mantequilla es arriesgado y mola. Estos chicos de El Brote se atreven con todo y encima lo bordan.

el brote angula de monte
El Brote – Angula de monte con algas y pez mantequilla

Del mar al corral. Todo siempre de la mano de excelentes setas. El siguiente plato parte de un boletus asado que, en mi opinión fue el momentazo micológico de la cena. Es decir, que de todas las setas que probamos, ésta fue la que más me gusto. En este caso, los boletus vienen acompañados de verduras a la plancha alcachofas, espárragos trigueros y cebollas, y excelente pollo de corral. Un maridaje sabrosón pero que no quita protagonista a los boletus.

el brote boletus
El Brote – Boletus asado con pollo de corral

Por último, un plato de carne para redondear el menú. Una exquisita trompeta negra acompañada de berros, boniatos y tirabeques que le apuntan un toque dulce, presa ibérica poco hecha y una vinagreta de kimuchi. Un platazo en toda regla.

Por último, llegan los postres. Todos muy buenos y en cantidades moderadas que el menú ya se va poniendo cuesta arriba. Probamos los quesos, la mousse, el helado y el milhojas. Todos muy muy buenos.

el brote mousse de queso
El Brote – Mousse de queso
el brote helado
El Brote – Helado
el brote milhoja
El Brote – Milhoja

¿Qué tal el precio?
Pues el menú completo son 42€ por persona incluyendo los 5 platos y el postre. Me parece un precio estupendo y os remiendo que les hagáis una visita sin dudarlo.

Restaurante Soy de Pedro Espina – Un menú degustación japonés que es artesanía pura

¿Qué es el restaurante Soy de Pedro Espina?

Este restaurante te va a encantar si eres un verdedadero amante de la gastronomía japonesa en su versión más minimalista y tradicional. Nada de local luminoso con barra frenética de sushimen dándolo todo. En Soy de Pedro Espina te vas a encontrar con un local sencillo, muy tranquilo y donde el único protagonista es la gastronomía japonesa. Vas a disfrutar de un menú degustación confeccionado por Pedro Espina con platos de una elaboración cuidada al máximo detalle. Si no os fiáis de mi, aquí os el artículo del crítico gastronómico Fernando Point que describe perfectamente, para eso es un profesional, la experiencia en este restaurante. Yo vengo a completaros su reseña con las fotos de nuestra experiencia.

Pero antes de nada, advertiros que este sitio no es muy recomendable para aquellos que se estén iniciando en esto de la gastronomía japonesa. Y es que al ser un menú cerrado, que cuesta 65€ por persona, hay que estar muy muy seguro de que te gusta este tipo de cocina. Y en todas sus variantes. No sólo niguiris y rolls, sino que también tienen Dobin mushi (sopa hecha al vapor), Chawanmushi (cuajada con algas) que son para los más puristas.

Comenzando con una foto de la fachada. Que la verdad es que es bastante útil porque te puedes pasar por alto la puesta del restaurante sin problema.

soy pedro espina fachada
Soy Pedro Espina – Fachada

¿Qué se come en Soy de Pedro Espina?
Menú degustación y punto pelota. Eso sí, si tienes alergía o intolerancia fuerte a algo te lo cambian sin problemas. Lo primero que llega a la mesa, es el menú que vas a degustar. Para que no te pierdas.

soy pedro espina menu
Soy Pedro Espina – Menú Degustación

Y comenzamos el menú con el aperitivo que consistía en una albóndiga de pescado con salsa teriyaki. Muy sabrosa.

soy pedro espina aperitivo
Soy Pedro Espina – Aperitivo

El siguiente plato fue una ensalada fría del chef con langostinos, pulpo y mejillones. Ligera y buena.

soy pedro espina ensalada
Soy Pedro Espina – Ensalada del chef

Pasamos a uno de los platos que más nos gustaron. El chawanmushi de ortiga de mar con algas. La ortiga de mar es un producto que nos encanta. Por si textura y su potentísimo sabor a mar. Esta cuajada fue de lo mejor de la cena.

soy pedro espina Chawanmushi con algas
Soy Pedro Espina – Chawanmushi con algas

Otro de los platos estrella es su tartar de atún. Excelente presentación y aliño. Una joya que da argumentos para justificar el coste del menú.

soy pedro espina Maguro - tartar de atún
Soy Pedro Espina – Maguro – tartar de atún

soy pedro espina Maguro - tartar de atún
Soy Pedro Espina – Maguro – tartar de atún

Tras estos dos platazos llenos de sabor, hacemos una pequeña pausa con el Dobin Mushi. Una sopa hecha al vapor con un toque cítrico que reconforta el estómago y el paladar.

soy pedro espina Dobin mushi
Soy Pedro Espina – Dobin mushi

soy pedro espina Dobin mushi
Soy Pedro Espina – Dobin mushi

La sopa precede a los niguiris del maestro Espina. Cosa fina. Sabores perfectamente definidos en unos niguiris de sobresaliente cum laude. Ánguila en tempura, anchoa y pez mantequilla.

soy pedro espina Niguiris
Soy Pedro Espina – Niguiris
soy pedro espina
Soy Pedro Espina – Niguiris
soy pedro espina Niguiris
Soy Pedro Espina – Niguiris

El siguiente plato era un Tempura Roll de langostino. Me encantó. La verdad es que me confieso amante de los rolls de tempura por encima de todos los demás. Así que con este dieron en el clavo. Pero obsesiones aparte, la tempura es de categoría superior. Ligera. Muy profesional.

Llegados a este punto de la cena, empiezas a sentirte saciado completamente y la gula toma las riendas. Y más si todo lo anterior lo has regado bien de vino. Como nosotros. Su carta de vinos es corta pero por ejemplo tienen 12 Volts de la Bodega mallorquina 4 Kilos. Un vino multi varietal que engancha.

Siguiendo con el menú, pasamos a unas bolas de zamburiña bastante curiosas. Están buenas pero no entusiasmaron tanto como otros platos del menú.

soy pedro espina Bolas de zamburiña
Soy Pedro Espina – Bolas de zamburiña

Y ya en la recta final de meta, nos tropezamos con una delicatessen total. El kani no harakumi o, en cristiano, rollo al vapor de cangrejo real. Cangrejo sabrosísimo envuelto en láminas de arroz al vapor. Un plato top top para cerrar el menú.

soy pedro espina Rollo al vapor de cangrejo real
Soy Pedro Espina – Rollo al vapor de cangrejo real

De postre, un heladito. Que va a venir bien para digerir el menú. Eso sí, helado de tempura, que es la especialidad del chef. Lo acompañamos de un té verde excelente.

soy pedro espina Tempura ice cream
Soy Pedro Espina – Tempura ice cream

¿Qué tal la relación calidad precio?
Como os decía, el menú degustación a palo seco ya son 65€. Así que a poco que te tomes una cerveza y lo combines con vino sales a unos 80€ por cabeza. Mucha pasta y un menú muy friki, por así decirlo. Por lo que vuelvo a insistir a que hay que ir sabiendo de antemano que te enamora la comida japonesa y valoras el nivel de artesanía que conlleva y la calidad de las materias primas con las que se elabora.

Restaurante La Finca Elche – Excelente experiencia en el restaurante de Susi Diaz

¿Qué es La Finca de Susi Díaz?

El Restaurante La Finca en Elche es una de las paradas obligatorias si visitas esta zona de Alicante. La chef, Susi Díaz es bastante mediatica ya que dirige el programa Proteína Marina en Canal Cocina y tras recibir una estrella Michelín en 2006 son bastantes los que opinan que su restaurante es el mejor de toda la provincia de Alicante. La verdad que de los que he probado hasta ahora es de los que más me han gustado, si bien en esta entrada damos un par de consejos a considerar sobre alguno de los platos que comimos.

El sitio está en las afueras de Elche y es de esos en los que nada más aparcar, ves lo bien montado y cuidado que tiene todo y el sitio te empieza a entrar por los ojos. Y ya cuando entras a la casa y sala pues es el remate. Mezclando madera, piedra y amplias sillas y sofás.

finca susi diaz dcoracion
La Finca – Decoración interior
finca susi diaz bodega
La Finca – Bodega

¿Qué se come?
Respecto a la carta, hay dos opciones de menú. Un menú degustación completo y otro menú en el que tú incluyes los platos que más te apetecen. Elegimos este último ya que te permite elegir dos entradas (servirán media ración de cada una), un plato principal y un postre. Además, también te sirven los snacks y aperitivos. La carta de entrantes me pareció bastante extensa y muy variada. Predomina la oferta de pescados sobre la de carne. Como es lógico.

finca susi diaz carta
La Finca – Carta

Entrando en faena, os describo y muestro lo que comimos. Os anticipo que la comida fue estupenda que fue de menos a mas. Los snacks y aperitivos me dejaron un poco indiferente y de ahí hasta unos postres sublimes.

Los snacks fueron unas chips caseras con bolsa customizada del restaurante y un rulo de morcilla con cebolla frita. La verdad es que las chips eran más unos doritos que unas patatas y no me parecieron nada fuera de serie. El rulo de morcilla si que estaba muy bueno, presentado en un soporte muy curioso. Es un bocado pequeño pero intenso y estupendo.

finca susi diaz doritos
La Finca – Doritos de Susi Diaz
finca susi diaz rulo morcilla
La Finca – Rulito de morcilla y cebolla

El siguiente apertivo fue un pimiento dulce casero con atún en salazón y galleta de hierbas de su huerto. El pimiento estaba muy bueno y el sabor del atún era genial. Un salazón suave muy bueno. El sabor de la galleta me pareció un poco estridente y mataba el sabor de las hierbas. También podéis ver que en La Finca cuidan la vajilla a más no poder.

la finca susi diaz galletas
La Finca – Pepinillos y galleta de hierbas

Y de aquí pasamos a los entrantes que elegimos de la carta. La primera tanda consistió en un carpaccio de atún con hígado de oca y unas espardeñas con verduras. Aquí os pongo un link para el que no sepa que son las espardeñas.

finca susi diaz carpaccio
La Finca – Carpaccio con núcleo de miscuit de hígado de oca

El carpaccio de atún estaba muy bueno pero va bastante cargado de mi-cuit de hígado de oca que es un sabor mucho más contundente y arrasa cualquier rastro del frescor del carpaccio. El plato esta muy bueno pero recomiendo comerse los ingredientes por separado.

finca susi diaz espardeñas
La Finca – Espardeñas deluxe

Las espardeñas jugosas y muy buenas y muy bien acompañadas con las lechugas y verduras que le daban un toque muy fresco. Muy buena opción para días calurosos.

También a destacar el aceite de Alicante que nos sirvieron acompañado con sal de Susi Diaz y sal del Himalaya. Curiosos y muy bueno.

En la siguiente ronda de entrantes pedimos un carpaccio de vieiras con trufa blanca que olía y sabía de maravilla. Realmente bueno. Nosotros pedimos la gamba blanca con paletilla ibérica. Cómo podéis ver en la foto, el plato era de fácil elaboración y el bocado de la gamba blanca con la paletilla es exquisito.

finca susi diaz vieiras
La Finca – Carpaccio de vieiras
susi diaz gamba
La Finca – Gamba blanca con paletilla de Joselito

A partir de los cuatro entrantes que probamos, yo recomendaría empezar con la gamba con paletilla y después pedir el carpaccio de vieiras.

Y de aquí el paso a los platos principales. Cada uno pedimos un cosa y allá que vamos con las observaciones y fotos correspondientes.

Arroz cremoso con rape y cigalas: Espectacular. El que más me gustó de todos. De sabor potente. La presentación muy buena.

finca susi diaz arroz
La Finca – Plato estrella. Arroz con rape y cigalas

La lubina con sopa miso: También muy buena. Más suave. Un lujo de materia prima preparada de forma magistral y poco convencional.

susi diaz finca lubina
La Ficna – Lubina con pistachos y salsa de miso

El lomo de ternera con aroma de trufa negra: Acojona nada más llegar. Carte cortada sobre un soporte muy chulo. Eso sí, al estar la piedra templada tirando a fría y el lomo laminado… esta permanece poco tiempo caliente y mejor no entretenerse mucho. Yo me lié demasiado charlando y los últimos trozos me los comí fríos. Una pena.

finca susi diaz ternera
La Finca – Lomo de ternera

El bacalao frito con las 5 salsas: Muy bueno también y de las salsas me gustaron especialmente la de curry y la de arenques. Eso sí, todos en la mesa estuvimos de acuerdo en que este plato debería ser más un entrante que un principal. Por cantidad y diferencia con el resto de platos principales. El plato está fenomenal y recomiendo pedirlo como entrante a compartir.

susi diaz bacalao
La Finca – Bacalao con 5 salsas

Y de aquí a los postres. Magníficos. Uno de los mejores momentos de la comida. Y yo no soy muy de postres. Las fotos lo dicen todo. Los quesos muy buenos. Manchego curado, Stilton… y cada acompañado con mermeladas o pan de higo. Muy buena la mezcla.

finca susi diaz chocolate
La Finca – Planeta de chocolate!!
finca susi diaz postre
La Finca – Postre
finca susi diaz torrija
La Finca – Torrija
finca susi diaz quesos
La Finca – Quesos

Y por último una foto del azucarero más elegante que he visto en mucho tiempo.

la finca azucar
La Finca – Azucarero deluxe

Conclusión, sitio espectacular y buen restaurante de cocina de autor con diferentes niveles ya tienes algunos platos más sofisticados y otros más convencionales y en los que prima la materia prima. Los snacks y aperitivos un poco flojos pero lo compensa con creces los platos principales.

Restaurante Etapes Barcelona – Estupendo menú degustación con vinos de categoría

¿Qué es el restaurante Etapes?
Es un restaurante de cocina de autor muy recomendable sea cual sea tu ocasión. El local es elegante, la cocina estupenda y la atención lo mejor de todo. Muy atentos, profesionales y haciendo que disfrutes de principio a fin.
Por lo que tanto si es una comida o cena con tu pareja o de negocios tienes todas las garantias de éxito. Y si es con amigos, tenéis un menú diario por 15€ que tenía muy buena pinta. Nosotros nos decantamos por su menú degustación corto que por los 35€ que cuesta nos pareció genial.

¿Qué se come y se bebe?
Comenzamos con un aperitivo de pulpo con cremoso de patata. Muy sabroso para empezar a abrir boca junto con su pan amb tumaca.

Etapes barcelona pulpo
Restaurante Etapes – Aperitivo de pulpo con cremoso de patata

Etapes barcelona pan con tomate
Restaurante Etapes – Pan con Tomate

El primer plato era tacos de salmón ahumado, tomate y aguacate acompañados de algas desecadas que llaman «espaguetis de mar».

Etapes barcelona salmon
Restaurante Etapes – Salmón ahumado con tomate, aguacate y alga.

Antes de seguir con el menú es necesario destacar el vino que tomamos. Como os decía al principio, la atención es genial. A la hora de elegir el vino le pedimos algo de la tierra y nos ofreció una botella de Coma Bruna 2011. Garnachas centenarias de Bodegas Espelt. Aquí os dejo el link de la bodega por si tenéis un capricho. Los gastos de envío son gratis y realmente merecen la pena.

espelt coma bruna
Bodegas Espelt – Coma Bruna 2011

coma bruna 2011
Bodegas Espelt – Coma Bruna 2011

El segundo plato es su mar y montaña. Una base de panceta que sirve de apoyo para una vieira a la plancha estupenda. Todo bien regado de un jugo de carne intenso. Un platazo contundente y muy bueno.

Etapes barcelona vieira panceta
Restaurante Etapes – Panceta y vieira

Pasamos al plato principal, jarrete de cordero deshuesado con puré de patata trufada. Está de órdago. Un plato de esos que de por si solos están estupendos, pero que si ademas acompañas con un vinazo como el que teníamos en la mesa, pues lo normal es que la cosa es fácil que se te vaya de las manos.

Etapes barcelona cordero
Restaurante Etapes – Jarrete de cordero

Y por último, su tiramisú. Bueno bueno bueno. Esponjoso, suave y muy sabroso. Un tiramisú de órdago perfecto para acompañar con un buen café.

Etapes barcelona tiramisú
Restaurante Etapes – Tiramisú

Etapes barcelona postre
Restaurante Etapes – Tiramisú

¿Qué tal la relación calidad precio?
Pues es el precio fueron los 35€ del menú más 28€ de la botella de Coma Bruna. Espero haberos convencido con las fotos de que por ese precio, este sitio merece realmente la pena.

Restaurante Malabar (Lima) – Totalmente salvaje e increiblemente elegante

logoMalabar

Ahora que la cocina peruana está tan de moda, no sólo en Madrid sino también en el resto del mundo, aproveché una visita de trabajo a Perú para empaparme de su excelente gastronomía. Y la verdad es que he vuelto encantado y con muchísimas ganas de volver, pero esta vez sólo de turismo. Hoy os hablo de un restaurante de lujo pero os anticipo que haré reseñas de sitios más de andar por casa que me parecieron geniales. Tienen materias primas buenísimas y le sacan un montón de partido con sus ceviches, tiraditos, causas, etc. Y todo acompañado de sus piscos, chiclanos, cusqueñas y chichas. Mucha variedad y sobre todo una cultura gastronómica inmensa.

El restaurante Malabar lo dirige Pedro Miguel Schiaffino, un chef formado entre New York e Italia, y totalmente enfocado al producto autóctono y en especial a la selva amazónica. Actualemnte ocupa el séptimo lugar en la lista de los 50 mejores restaurantes de Sudamérica. Así que estáis ante un restaurante top top, que es un auténtico lujo y no defrauda en absoluto.

Al entrar te topas con un local muy elegante en el que lo primero que te encuentras es una barra de madera con una coctelería impresionante. Pisco sours y/o chiclanos son de obligado cumplimiento. Cualquier aperitivo es una delicia y te prepara para una cena excelente. La cocina es de una personalidad extraordinaria. Platos trabajadísimos con una calidad brutal que te sumergen en la selva peruana. La presentación es elegante y exquisita. El servicio es atento, presentan los platos en detalle y son propensos a comentar los mismos.

En nuestra visita comenzamos con un pisco sour tradicional y un chiclano de anis. El pisco estaba muy bueno pero me quedo con el chiclano. Muy fresco, realmente bueno y casi más peligroso que el pisco. Lo acompañan de quesillo fresco y unas buenas aceitunas.

Ya en la mesa, mientras leíamos la carta, nos trajeron un primer aperitivo muy vistoso. Unas patatas mimetizadas con piedras y una especia de castaña cocida en una vaina. Buenos aperitivos con sabores neutros y que ayudan a empezar a hacer boca.

Restaurante Malabar - Piedras de patata
Restaurante Malabar – Piedras de patata

Muy a mi pesar, elegimos el menú de 5 platos frente al completo de 11. Pero lo completamos con un plato de la carta que a la postre fue de los que más me gustaron, el arroz de conchas con tuétano de res que os mostraré al final. Mientras discutiamos, fuimos dando cuenta del estupendo

Restaurante Malabar - Servicio de pan
Restaurante Malabar – Servicio de pan
servicio de pan con mantequilla salada.

Y empezamos con el queso de castaña acompañado de flores y tomate confitado. Buen entrante con mucho sabor y color. Una tónica de todos sus platos es una presentación muy elegante y muy alegre. Colores vivos y emplatado perfecto.

Restaurante Malabar - Queso de castaña
Restaurante Malabar – Queso de castaña

Respecto a la bodega, pues tienen una carta amplísima con referencias internacionales. Tomamos un Santa Elena chileno que estaba estupendo. Carmenere varietal de sabor intenso y color violeta.

El siguiente plato fue un pulpo excelente. Jugoso, tierno y acompañado de algas variadas o lechugas de mar. Una delicia de plato.

Restaurante Malabar - Pulpo
Restaurante Malabar – Pulpo

A continuación, paiché en ají negro. El paiché es un pez de tamaño descomunal del Amazonas. Su carne es tierna y de muy buen sabor. El guiso de ají negro con el que lo acompañan es potente y da mucha intensidad al plato.

Restaurante Malabar - Paiché en ají negro
Restaurante Malabar – Paiché en ají negro

Y siguiendo los cánones, del pescado a la carne. En este caso, cordero con piedras del camino. Una carne de sabor excelente acompañada de patata, remolachas y acelga roja. La carne destacaba por encima del resto pero también hay que mencionar las remolachas.

Restaurante Malabar - Cordero con piedras del camino
Restaurante Malabar – Cordero con piedras del camino

Y como colofón, el arroz de conchas con tuétano de res y espuma de yuzu. Una mezcla perfecta de sabores muy intensos. Fue el plato más arriesgado y el que más me gusto. El arroz es una maravilla y os recomiendo que no os vayáis sin probarlo.

Restaurante Malabar - Arroz de concha con tuétano de res y yuzu
Restaurante Malabar – Arroz de concha con tuétano de res y yuzu

De postre, el copuazo, que es una especia de cacao amazónico, pepino melón y gelatina de miel de la selva. Un sabor global muy diferente a lo que estoy acostumbrado. Si acaso el pepino melón es lo que más puedo asociar a esos melones de piel de sapo que nos comemos en verano. Un postre ni dulce ni cítrico que sorprende.

Restaurante Malabar - Copuazu, pepino melón y gelatina de miel selvática
Restaurante Malabar – Copuazu, pepino melón y gelatina de miel selvática

Notas:
Google maps: 4,4 sobre 5. 5 opiniones. Link.
Tripadvisor: 4 sobre 5. 196 opiniones. Link.
Foursquare: 8 sobre 10. 782 check-ins. Link.

Precio: 70 euros por persona.

Ubicación:

Pedro Lemos (Oporto), un sitio muy selecto en la Foz

Y llegamos al final de nuestro viaje levógiro por las costas de la península, terminando en una ciudad que es ya casi mi segundo hogar: Oporto. Llevaba mucho tiempo queriendo conocer el Pedro Lemos, y hace unos meses por fin encontramos una oportunidad para ir, y estuvo genial.

Pedro Lemos es sin duda uno de los mejores restaurantes de Oporto, y junto con el DOP y el Yeatman, los de más alta gama (y precio). Está situado en una casita antigua en pleno corazón de la Foz, ese barrio tan distinguido y bonito de Oporto. Su chef y dueño, Pedro Lemos, inició sus andaduras con varios chefs famosos de Oporto y después pasó por Lisboa hasta que consiguió volver a su ciudad natal para abrir su propio restaurante de cocina portuguesa moderna.

Entrada (foto de mundocomida)
Entrada (foto de mundocomida)

La carta consiste en 4 grupos de platos (entrantes, pescados, carnes y postres), que puedes pedir individualizados o por menú degustación. El menú lo tienes de 4, 6 y 8 platos, por precios que van de 55€ a 82€. La parte buena de este tipo de menú degustación, que es más o menos normal en Portugal es que tú eliges qué platos quieres entre los propios de la carta. Si no me equivoco los platos del menú son algo menores que los que pides «a la carta», para permitir que pruebes varios. Nosotros pedimos el menú de 4 platos, que nos pareció que ya estaba bien, y lo que hicimos fue intentar no coincidir para ver y probar más cosas. Añadimos además el maridaje de vinos portugueses, puesto que un día es un día.

Empezamos la comida con un agradable couvert de pan con mantequilla y aceite, finísimos.

Pan y aceites
Pan y aceites

De primero probamos el atún de Azores, lomo y ventresca a la plancha, con una par de verduras de acompañamiento. En su punto perfecto.

ggg
Atún de Azores

También probamos el foie casero de Landes, con membrillo y brioche. Una combinación de dulces y salados estupenda, y ya veis que el tamaño muy bueno.

pan y foie
Brioche y foie

Aunque no estaba en la carta, Carmen recordaba el salmonete como el mejor plato de cuando estuvo la otra vez en Pedro Lemos, y cuando reservó preguntó si tenían salmonete en la carta, pero le dijeron que no. Qué sorpresa que cuando llegamos al pescado se las habían ingeniado para tenerlo ese día, y así pude probar este pescado tan fino y que me encanta siempre, pero esta vez estaba espectacular, no había probado ninguno así nunca.

ttt
Salmonete

No somos muy de bacalao, aunque sea raro aquí en Porugal, pero nos pareció una buena ocasión para probar una buena porción…

bacalao
Bacalao

De carne yo probé el porco preto (cerdo ibérico), una de las carnes más cotizadas si se hace bien. Iba con pan de Alentejo y gambas.

yyy
Porco preto

Carmen tomó la ternera mirandesa, con su salsa y sus verduritas, una pasada. La ternera mirandesa es sin duda la que más fama tiene del norte de Portugal, y con razón.

kkk
Ternera mirandesa

De postre pedimos un par de cosas diferentes, pero igualmente deliciosas. Uno era un pastel de chocolate caliente con frutos rojos y el otro un helado estupendo con crema y piñones, para chuparse los dedos.

rrr
Postres

iii

Postres

Al menú le añadimos otro extra: la selección de quesos portugueses, que como veis era variada y generosa.

Tabla de quesos
Tabla de quesos

Para terminar, nuestra copita de oporto y una colección de petit fours. No eran lo más finos del mundo, sino un terceto de galletitas y madalenas, pero realmente ricas.

Petit fours
Petit fours

Bueno, la verdad es que ha sido un artículo un poco rápido, pero yo creo que os sirve para haceros una idea de lo que os ofrece Pedro, que es toda una institución en Oporto, como restaurante de referencia por su elegancia, por su servicio excepcional y por su cocina cuidada hasta el último detalle. El chef se portó fenomenal, y hasta salió a la puerta a despedirnos, todo un detalle de clase!

Precio: 90€

Web: pedrolemos.net

Ficha Google+

Localización:

Kaymus (Valencia), innovación a las afueras

Buenas. Vamos ahora con un restaurante por el este de España, en Valencia, que aprovechando un viajecillo hace unos meses, me puse a mirar qué sitios había en la capital levantina con fuertes recomendaciones pero que todavía no hubiesen dado el salto a la fama que implica ese salto en el precio. Me llamó la atención Kaymus, por su nombre y por sus buenas críticas, sobre su joven cocinero Nacho Romero, que fue aprendiz de Sergi Arola en la Broche y ya se ha hecho un nombre en Valencia con dos restaurantes, este al que fuimos y otro más reciente en el centro.

Kaymus está situado en una zona de Valencia que llama la atención, porque está algo alejado del centro y de noche es un poco desierto, por lo que es recomendable ir en coche o en taxi. El local, como veis, tiene una estética marcadamente moderna, con unas luces azules que a veces te hacen creer que estás en el espacio.

Comedor (foto de verema)
Comedor (foto de verema)

Fuimos a cenar y decidimos pedir el menú degustación clásico, de 42€ por barba. De beber tomamos una cervecita fresca al llegar y luego un Juan Gil de 2011 (23€) para la comida, que te proporciona una relación calidad-precio estupenda.

Empezamos el menú con una bandeja de entrantes un poco dispar. La verdad es que dos de ellos estaban muy buenos, pero los otros dos eran sencillamente correctos. Respectivamente eran de caballa, arenque, pez roca y bonito. En general los toques de pescado están presentes en todo el menú.

aperitivos

Luego ya de entrante nos pusieron uno de los platos estrella de la casa, la Ostra Gillardeau, que va cruda, envuelta en pepino y con un toque de ginebra Hendrick’s, un poco de yogur picante y lima. La ostra era de primera calidad y enorme, pero a mí el plato no me acabó de convencer, quizá porque no me apasiona el pepino, aunque me guste la ginebra. Gillardeau, por cierto, es uno de los más famosos cultivadores de ostras de Francia.

Ostra con Hendrick's
Ostra con Hendrick’s

El segundo entrante sí que fue una delicia, un chipirón relleno de blanquet (embutido valenciano), para chuparse los dedos.

Costilla?
Chipirón relleno de blanquet

Después llegó lo que más nos gustó del menú, una vieira enorme con crujiente de papada y royal de alcachofa. La vieira era brutal, y todo un acierto la combinación.

Vieira?
Vieira con alcachofa

De segundos empezamos por el pescado, que va variando según el día. Un pez limón con un punto muy bueno, con verduritas escalibadas y la verdad es que nos gustó pero tampoco fue una pasada.

Rape?
Pescado del día

La carne a mí también me encantó, aunque estábamos ya un poco llenos. Era una pierna de lechal deshuesada rellena de verduras y crema de calabaza. Un sabor magnífico, y buena cantidad!

Carne?
Lechal relleno de verduras

Por último el postre, una sopita de yogur con miel y sorbete de limón y pomelo. Todo un regocijo para los sentidos.

Postre?
Sopa de yogur

En conclusión, el Kaymus es un sitio muy correcto y que ofrece un menú degustación a un precio muy competitivo. El servicio es muy bueno, pero yo creo que les haría falta un poquito más de humildad, porque tampoco fueron excesivamente acogedores. Dicen que es una futura estrella michelín, y puede ser, pero yo creo que todavía les falta pulir un poco más algunos de sus platos, porque no todos son igualmente buenos.

Precio: 65€

Web: kaymus.com

Ficha Google+

Localización:

Restaurante Piñera, cocina de mercado y honesta

Bueno, pues por fin he conocido el Piñera, y ya me tocaba porque vivo muy cerca y estoy harto de pasar por delante… La verdad es que desde fuera no te esperas la calidad que contiene.

Piñera nace hace cinco años de la mano de dos hermanos Marrón, naturales de Piñera (Asturias) con la colaboración del gran Benjamín Urdiaín, el chef navarro que consiguió en 1987 la tercera estrella michelín para Zalacaín, el primero en conseguirlo de España. Hasta hace poco también destacaba su servicio gracias a Jorge Dávila, que fue premiado michas veces como mejor jefe de sala en Piñera. El restaurante Piñera fue según los premios Metrópoli el mejor restaurante de 2009, que fue cuando abrió sus puertas.

Pero basta de nombres y reconocimientos, vayamos a lo importante. Piñera tiene un par de comedores amplios y luminosos. Su decoración es algo extraña y para mí un poco fea, pero tampoco es intrusiva. Su cocina es de mercado, con el mejor producto que encuentran y según ellos, una cocina honesta, sin subterfugios, e intentando destacar siempre la materia prima.

comedor
comedor

De aperitivo pedimos una cervecita y nos trajeron unas aceitunas gordales aliñadas que cayeron en breves instantes de lo buenas que estaban, de modo que tuvieron que traernos una segunda ración. Empezar así, sin lugar a tiempo ocioso es de buena mesa. También nos trajeron el pan que luego fueron reponiendo durante toda la comida, ya que había cuatro diferentes (aceitunas, tomate, blanco e integral) y fuimos probando todos. De vino nos trajeron la carta que es extensísima, y a destacar la parte de champagnes. Pedimos un Artadi 2010 (28€) que resultó perfecto para la ocasión.

Aceitunas
Aceitunas

Como digo, es importante que te tengan entretenido mientras esperas la comida, porque si no la gente se desespera. En Piñera se portaron bien y nos trajeron dos miniaperitivos para ir calentando. Uno fue un vasito de crema de boletus, muy sabroso, y el otro una cucharita de salmón marinado. Gracias!

Aperitivos
Aperitivos

De comer, aprovechando que las raciones no son pequeñas, pedimos todo para compartir entre dos: dos primeros y dos segundos. Amablemente se ofrecieron a traernos todo ya dividido en dos y emplatado, para no tener que andar peleándonos por la comida, que queda feo. Por eso tened en cuenta en las fotos que son todas de medias raciones.

El primer primero fueron las alcachofas con almejas y porrusalda ligera… Ahí ya nos dimos cuenta de que la calidad de la cocina era algo espectacular. Las alcachofas en su punto perfecto, consistentes pero no duras, sin hebra ninguna; las almejas sabrosas, frescas, de buen tamaño, y todo ligado con una crema ligerita de puerro exquisita.

Alcachofas con almejas
Alcachofas con almejas

El segundo primero fueron chipirones encebollados y tuétano. Sencillo, delicioso, perfecto. Creo que podéis ver en la foto que el punto del chipirón es perfecto, la fritura del calamar igual, finísima, y lo que nos remató en este caso fue el tuétano, que está debajo pero hay bastante, y según lo más juntando con lo demás, hace que el sabor general del plato sea sublime.

Chipirones encebollados
Chipirones encebollados

Llegamos a los segundos. El primero de ellos fue merluza de pincho, con calabacín, aceituna negra y salsa de lima. Para mí este fue el plato rey de la noche, porque la merluza estaba que se salía, de fresca, de blanca, de bien hecha, de todo. Además el contrapunto de la aceituna (que parecía soja) y la lima, un poco ácida nos sorprendió y nos encantó.

Merluza a la lima
Merluza a la lima

Y finalmente el plato que todo el mundo alaba de esta casa, y no es para menos: Steak Tartare al gusto, con patatas soufflé. Lo pedimos picantito, que nos gusta a los dos y la verdad es que lo bordaron. Para mí lo mejor es la carne, que se puede ver en el color y en el corte que es de primerísima calidad; y desde luego el aliño también es buenísimo, porque es abundante y liga fenomenal. De acompañamiento unas tostadas de pan y las patatas, que te las comes sin enterarte de ser tan ligeras.

Steak tartare
Steak tartare

Terminamos muy bien de cantidad, pero un postre no hace daño a nadie, así que decidimos probar algo. Las recomendaciones de la casa fueron las crepes suzette y la tarta de manzana, que llevan en la carta cinco años sin cambiarlas, pero por llevar la contraria pedí la creme brulée con frambuesas. He de decir que estaba muy rica, pero que no era la mejor que he probado (como las de Francia no estaba, lo siento) y por tanto no me pareció tan especial como el resto de la cena. Quizá para otra vez les hago caso y pido las crepes!

Creme brulee
Creme brulee

Tras el postre nos trajeron unos petit fours ricos y nos fuimos a tomar la copa a otro sitio de la zona, pero si os apetece tomarla con la sobremesa os lo recomiendo también, pues tienen un buen carro, bien surtido.

En conclusión, Piñera hace honor a su fama conseguida en poco tiempo, aunque también es cierto que no ha conseguido todavía hacerse un nombre entre los que no siguen el mundillo gastronómico, y desde luego no tiene nada que envidiar a sus vascos vecinos con los que compite.

Lo que sí noté y es algo que deberían mejorar, es que el nuevo servicio no me resultó nada acogedor. Fue correcto, sin nada raro pero para un sitio como este, con sus precios y calidad, entiendes que por parte del maitre y el sumiller, hace falta algo más que te haga sentir como en casa, no como un extraño… Quizá al haberme hecho expectativas de que la fama de Jorge Dávila hubiera dejado rastro por eso me decepcionó un poco este aspecto. En cualquier caso los camareros fueron atentos, precisos y rápidos, por lo que de su función no me puedo quejar.

Precio: 50€ (incluido 30% de descuento clubkviar)

Web: restaurantepinera.com

Ficha Google+

Localización:

 

 

 

DiverXO, hay un antes y un después

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir este post, ya que hace unas pocas semanas, después de varios intentos, estuvimos comiendo en el DiverXO,al que le tenía muchas ganas, sobre todo porque todo el mundo habla tan bien de él, y hay tanto misterio alrededor que tenía creada una gran expectación. Y no fue para menos!!

LOGO ALTA RESOLUCION DIVERXO_0

Gallego ya hizo en su día una magnífica comparativa con otro de los grandes sitios jóvenes de Madrid, que es el Club Allard, pero yo todavía no lo había conocido, y creo que se merece un artículo en exclusiva. DiverXO es, como todos conoceréis, el restaurante de David Muñoz, quien, en su afán de reivindicación madrileña, se ha cambiado recientemente el nombre al de Dabiz. Dabiz inició su aprendizaje en restaurantes como Balzac o Viridiana, y después estuvo tiempo en Londres donde perfeccionó el toque asiático.

El nombre del restaurante hace alusión a la gran diversidad de su cocina, que toma elementos de todas partes. La parte XO viene de la historia de David en china, donde la salsa XO es omnipresente en cualquier cocina. XO a su vez hace referencia a la denominación eXtra Old de los buenos coñacs.

xo_sauce

El restaurante se encuentra en una tranquila calle de Tetuán y el comedor es muy agradable, luminoso y pacífico. Si acaso lo único inquietante son los cerdos voladores y las aleteantes mariposas que lo habitan.

20130903-002258.jpg

La verdad es que me estuve debatiendo mucho sobre cómo hacer este artículo, porque para mí una de las mejores cosas de esta experiencia fue el no saber qué esperarme y con qué nos iban a sorprender. Por tanto, de verdad, si tenéis pensado ir al DiverXO, dejad de leer.

.

.

.

No veáis las fotos.

.

.

.

.

Abandonad el artículo.

.

.

.

.

Fuera.

.

.

.

.

Si por el contrario vuestra curiosidad no tiene límites y queréis saber en qué consiste una experiencia DiverXO, adelante. Dentro de poco os arrepentiréis y desearéis volver a creer que los reyes son los padres.

En DiverXO solo se puede comer de menú degustación, y debe ser el mismo para toda la mesa. Hasta hace poco había tres menús, pero actualmente lo han dejado en dos: el normal y el grande. Muy a pesar, éramos una mesa de cuatro y nos daba miedo pasarnos y pedimos el menú normal, que son 7 platos, más entrante, más alguna cosita más. El grande me parece que tiene 3 platos más. Nosotros estuvimos 3h30 comiendo en total, y no nos sobró. Para el menú grande hace falta una hora más, aprox. Al empezar te lo dicen, y doy fe: en DiverXO los platos no son de medio bocado, son de 2 o 3 bocados. Es decir, que al ser 7 platos no puede ser una bestialidad cada uno, pero tampoco es una minucia que te deja con ganas; cada plato de da tiempo a saborearlo en varias porciones, y exprimirle cada gota de sabor, olor y textura.

De beber empezamos con unas Alhambra 1925, que son de las mejores cervezas que te puedes echar al cuerpo en Madrid. Más tarde continuamos con un vino blanco, albariño de 2010: Caves Velhas. Os lo cuento ya porque luego vamos a entrar en modo psicopatía gastronómica y pararse para el vino va a ser complicado.

Empezamos con el primer lienzo. David presenta sus platos como si fueran arte. Cada uno es un lienzo en el que la estética y el sabor están fundido en un único elemento. Muchos llevan a demás la firma del autor: Dabiz. El primero se titulaba Olivas de Tokyo. Dulce y Umami. Este espectacular plato-aperitivo se mantendrá en la mesa durante toda la comida, y servirá de entremés entre plato y plato, como entrentenimiento y para cortar sabores. No sé si recordáis que hace unos años apareció un quinto sabor nuevo, que tenía un nombre raro; fue el umami, que vino de Japón, y que en occidente duró poco como teoría. Su nombre significa sabroso y teóricamente es distinto a los otros cuatro en cuanto a su estimulación de las papilas gustativas.

El plato consiste en una mega bandeja repleta de edamame (las judías japonesas), con gotas cítrícas y con sabor a aceituna. Una pasada.

20130903-002309.jpg

El segundo plato se llamaba: Yodados. Acidulce. Escabechados. Grasa Marina. Y es un plato en dos tiempos. Según lo sirven tiene esta pinta:

20130903-002317.jpg

Ya veis que no es fácil descifrar los nombres de los platos, ni aunque los veas. Lo primero que hay que tomarse es la crema de pochas que te sirven en medio coco abierto. Lo de yodados viene claramente porque tanto en el coco como en el marisco es un elemento que abunda. La sopa está tremenda, con un sabor sublime, y dentro llevaba un par de berberechos. Nos dio la tentación de rascar la carne del coco con la cuchara, pero la verdad es que no aportaba mucho, ya que la carne esta reblandecida y realmente ya había aportado su toque de sabor a la sopa.

Cuando te terminas la sopa llega el segundo tiempo y te sirven una sardina escabechada y la terminan con una espuma que debía ser wasabi o algas y unos minichanquetes como topping. Alrededor hay charquitos de salsa de mejillón y unas burbujas de color blanco a base de grasa de pescado y sepia o algo así, ya no recuerdo. Tomando este plato, que era pequeño pero reunía como diez ingredientes distintos a la vez ya nos dimos cuenta de que de verdad estábamos en otro mundo. La sardina estaba impresionante, y según la mezclabas con una u otra cosa, mejoraba sin parar.

20130903-002323.jpg

Tercer plato: Untuosidades máximas. Picante Vegetal.

Este fue uno de nuestros platos favoritos. La base eran unas kokotxas de merluza de una suavidad, un sabor, y lo que es más importante, una untuosidad, absolutas. Sobre las kokotxas un pil pil de foie que nos dejó locos, y encima lleva setas, lima y un poco de rábano picante, que combinaba como no podríais imaginar. Este plato ya nos dejó extasiados, y convencidos de que en DiverXO no todo es preparación e imagen, sino que tienen también un producto y un punto a la hora de prepararlo de quitarte el sombrero.

20130903-002331.jpg

Al cuarto plato le teníamos muchas ganas por el nombre, y tampoco nos defraudó: Hannibal Lecter. Agridulce. Punzante e Intenso. Consistía en un dimsum de pato con espuma de zanahoria y mini-zanahorias, todo salpicado de una sangre agridulce muy especial.

20130903-002338.jpg

Para rematar la lección de casquería y desmembramientos, el plato iba acompañado de estas tres lenguas de pato trinchadas. Qué ricas! Y qué sorpresa! Sabían como a mollejas de ternera.

20130903-002345.jpg

El quinto plato: «Porn Food». Potencia Salina Dulce. ¿Caviar?

Igualmente venía en dos partes, lo que se podía intuir porque el plato/lienzo estaba cortado en dos como si fuera un puzzle de dos piezas, y solo te servían la segunda pieza cuando te habías comido la primera.

Primero cogen y te ponen un carabinero de primera, pelado y retocado con pan de gambas. Algo como esto no te lo tomas en cualquier lado, y cuando puedes ya sabes que ese producto se paga.

20130903-002351.jpg

Pues bien, luego llegan y te ponen la segunda parte: unos lomos de salmonete que bañan en la cabeza del carabinero, que ya sabéis que tienen líquido y sabor para aburrir. Porno es sorber una cabeza de carabinero hasta que piedad. El supuesto caviar es vegetal, tomburi, las semillas de un arbusto asiático.

20130903-002357.jpg

Y con el sexto plato, seguimos con el pescado: De Celeiro a Bangkok pasando por «La Vera». Ahumado de Brasa. Yema líquida.

Como podéis ver parece que este plato ha sido un accidente, pero nada más lejos. Aquí el ingrediente clave es la merluza, muy muy poco hecha, pero tan buena y tan sabrosa que cualquier melindre se olvida. Va salpicada con un curry ahumado y huevo de faisán. Para rebañar un pan esponjoso verde que no recuerdo muy bien de qué era…

20130903-002404.jpg

Y llegó el séptimo y último plato, que además era nuevo y estaba en pruebas: «Pollo como Mantequilla», Pistilos Amarillos, Anguila y Pata Negra.

Bueno, este plato en realidad a mí me parecieron tres miniplatos. El primero fue una especie de dimsum de pollo que realmente es tan suave y jugoso que se deshace en la boca como si fuera mantequilla. Sobre él una galleta de piel de pescado.

20130903-002411.jpg

La segunda parte es una sopa de sémola y granos de mostaza, con trozos de crestas de gallo. Estaba rico, y las crestas le daban un sabor buenísimo, a pesar de que todos pensábamos que eran setas, pero nos pareció el plato menos rico de todos.

20130903-002417.jpg

La última parte fue otro pequeño dimsum que a mí fue otra de las cosas que más me gustó de todo, porque el sabor… te hacía teletransportarte a otro mundo. Entre dos láminas crujientes carne de perdiz, y sobre ella un trozo de anguila ahumada. Nunca han combinado tan bien caza y pescado.

20130903-002423.jpg

Y por último el plato final y postre, aunque no completamente dulce: Mmmmm.. Mostaza, Salada, Dulce y Choco Blanco.

No a todos los de la mesa les gustó tanto pero a mí me pareció una pasada la mezcla de dulce, salado, mostaza con chocolate… Cremoso y original a más no poder. La parte principal del postre es ponzu de pomelo y miso, pero verás que junto a ello hay una pelota de chocolate blanco que te prohíben tocar. Al poco llega el camarero, la coge y la estalla contra el plato, revelando un interior de mostaza de forma espectacular.

20130903-002430.jpg

Como resumen rápido, ir al DiverXO es una experiencia en todos los sentidos. Cada detalle, cada momento, cada bocado está pensado para que te apasione y te divierta. El servicio es tremendo, perfectamente entrenado y puntual, y el producto y la cocina compiten en calidad a unos niveles que se salen de escala. El precio está claro que no es una ganga y no es para ir todos los días, pero si lo comparas con otros restaurantes de nivel parecido está fenomenal.

Precio: 125€

Web: diverxo.com

Ficha Google+

Localización:

.

Atelier Belge, mejillones, cacerolas y papas fritas

Hace un par de semanas fui con mi familia al Ateler Belge, a celebrar un cumpleaños. Mi hermano ya había estado antes y llevaba tiempo recomendándoslo, y cuando vimos que había entrado en el club kviar no pudimos resistir ir. cropped-Logo-para-Web3 El Atelier Belge (Taller Belga en francés) es de los pocos restaurantes belgas de Madrid, y creo que el único que realmente tiene tanta variedad y calidad. El chef, belga, se llama Etienne Bastaits ha estado trabajando en muchos restaurantes de renombre de todo el mundo, y se nota. Lo primero que me llamó la atención al llegar fue que la camarera que nos recibió ya la conocí hace unos meses en el Brote, y me pareció una pedazo de profesional en aquella ocasión, por lo que me alegré un montón de volver a encontrármela. Sabe un montón de quesos, y de comida en general.

Nada más sentarnos, para entrar en calor nos recibieron con unos minicócteles de un trago a base de limón, triple seco y azúcar. Riquito.

20131003-002533.jpg
Aperitivos

También luego mientras mirábamos la carta nos trajeron unos aperitivos como los de la foto, crujientes y ligeros, para mantener la mandíbula en marcha. Pedimos unas cervezas belgas, por supuesto. A mí la que más me gusta es la Duvel, que la conocí en Gante hace unos años y me encanta pedirla cuando la veo. Ojo porque su sabor suave y su color amarillo claro engañan, y no parece que tenga 8 grados. De vino pedimos un Borsao Berola, de Campo de Borja (muy buena D.O 😉 ) y resultó magnífico.

20131003-002543.jpg
Crujientes
20131003-002617.jpg
Vino, pan cerveza

Y siguieron trayendo aperitivos de la casa… Todo esto, con el pan y el cariño lo cobran a 3€/comensal. Tenedlo cuenta a la hora de pedir porque al final poco a poco te vas llenando. El moja moja de la foto consistía en zanahoria con salsa rosa, grissini con salsa de cheddar con apio y otros palitos más finos aún para mojar en hummus.

20131003-002554.jpg
Moja moja

El primer entrante que pedimos casi según llegamos, para no perder el ritmo fue frío: una rillette con encurtidos y tostas. La rillette es como un paté pringoso hecho a base de cerdo cocinado en su grasa. Es típico de Le Mans, un plato muy francés, que les encantan estas cosas y la verdad es que estaba muy bueno, pero a mí la grasa me sienta regular así que conviene no pasarse demasiado.

20131003-002606.jpg
Rillette

De nuevo nos interrumpieron con más aperitivos de la casa. Empezábamos a asustarnos porque la verdad es que no contábamos con tanto y habíamos pedido una barbaridad. Pero la verdad es que íbamos caninos. Con el pan, buenísimo y variedades variadas, te ponen una mantequilla que no puedes parar de untar. Y después una botellita muy mona con una crema de mejillones realmente buena. Siento deciros que en la foto la crema ya no era. No es fácil lo de estar comiendo y fotografiando sin distraerte de alguna cosa.

20131003-002627.jpg
«Crema de mejillones»

Y ya por fin llegó el primer entrante caliente. Ardiendo. Unas croquetas caseras de quisquillas belgas, acompañadas de perejil frito con limón. No habéis probado casa igual. Muy buenas.

20131003-002650.jpg
Croquetas de quisquillas

Y llegaron las cacerolas! Menudo festival mejillonero nos dimos. Mi hermano y yo cuando nos calentamos a veces no medimos y nos pareció buenísima idea pedir una cacerola de mejillones a la marinera normales con vino blanco y otra de los mejillones a la diabla, que llevan tomate, tabasco, cebolla, apio verde y bacon ahumado. Este plato es lo que los belgas llaman moules-frites (mejillones con papas fritas) porque añadido a las cacerolas gigantes de mejillones vienen sendos cucuruchos de patatas fritas para morirse buenas. Imagino que ya sabéis la polémica entre franceses y belgas por la autoría de las patatas fritas. En realidad da igual porque sin duda los que mejor las hacen son los belgas. Ese punto crujientito por fuera y más blando por dentro y muy salado me vuelve loco. Y bueno, volviendo a los mejillones, creo que son los mejores que he probado nunca, incluyendo mis viajes por los países bajos. Mejillones hermosos y con un sabor tremendo. Imprescindible tomare el mejillón con la cáscara llena de salsa, luego mojar pan en la salsa y por último rematar la jugada con la cuchara. Esa salsa tan rica no la podéis dejar ahí. Lo cierto es que con este atracón que nos dimos de moluscos bien podíamos haber cenado, pero aún nos quedaban los segundos.

20131003-002700.jpg
Moules-frites

Mi hermana pidió onglet , que es un plato de falda de ternera asada con chalotas confitadas, salsa al oporto y espuma de patatas. Muy muy buena. La carne muy tierna y muy sabrosa.

20131003-002712.jpg
Onglet

Mi hermano y yo pedimos raya, que es un plato que no se encuentra fácilmente pero si está bien hecha es sublime. Como era el caso. En el Atelier la preparan con mantequilla negra, alcaparras y puré de patatas. Es una combinación de sabores flipante y el punto de la raya perfecto.

20131003-002721.jpg
Raya

Y bueno, ya que estábamos en el lío nos pedimos un postre para compartir. Tarta de azúcar caramelizada. Qué placer. Entre bizcocho y toffee, con el toque de los frutos rojos y la vainilla… Sales dando abrazos al cocinero.

20131003-002731.jpg
Tarta de azúcar

Y como igual creían que habíamos comido poco, cerramos la cena con unos minipostres de chocolate de la casa. Ya digo que esos 3€ del cubierto dan para mucho mucho.

20131003-002741.jpg
Post-Postres

Conclusión: Un festival de comida rica, preparada con cariño y que además en muchos casos no estás acostumbrado a tomarla en Madrid. Con el Atelier te teletransportas a uno de esos restaurantes de Centroeuropa entrañables y donde te sientes como en casa. Si eso lo acompañas de buen servicio, buenas cervezas y buenos precios, te queda un restaurante que hay que apuntarse en la lista de los sitios buenos.

Os comento también que tienen un menú degustación que incluye varias de las cosas que tomamos nosotros por 30€ con postre, sin bebida que tenía buena pinta, pero debe pedirse a mesa completa.

Precio: 32€ (con el -30% de club kviar)

Web: atelierbelge.es

Ficha Google+

Localización: