Orense – Ribera Sacra – Por Dios que carne!!

A ver si soy capaz de trasladaros el pedazo de fin de semana que pasamos por Orense. La verdad es que me he extendido bastante pero os recomiendo que aunque no os queráis leer la chapa… por lo menos vez las fotos para que os hagáis una idea de los manjares de la zona y os animéis a ir para allá.

De primeras ya pintaba bien porque fuimos a una boda de un amigo que se casaba en el Parador Monasterio de Santo Estevo. La bomba de sitio. Una pasada pero es muy recomendable llegar de día, que la carretera para llegar desde Orense es de aupa.

Llegamos al Parador con la hora justa para cenar y con un hambre de la leche así que nos bajamos al restaurante y cuando empezamos a ver el nivel de los platos que se marchaban, la cosa nos empezó a gustar mucho. De entrante pedimos un pulpo a la parrilla buenísimo de sabor aunque alguna parte era un poco más fibrosa. Pero realmente bueno. Y el pan… pues de diferentes tipo a cada cual mejor. Ahí os dejo un par de fotos.

Pulpazo a la parrilla
«Degustación» de pan gallego!

Y cómo estábamos fuertes, pues yo me pedí un poquito de cordero asado y Carol solomillo de ternera con setas. Ambos espectaculares.

Cordero asado. Un poco fuerte para cenar pero todo es ponerse.

Solomillo de ternera a la parrilla. En su punto. Pura mantequilla.

Y todo acompañado de una buena ensalada que se agradece. Sobre todo si tiene esta pinta.

Ensalada fresca fresca

Y por último un filloón con helado de castañas. Esto si que no nos lo pudimos acabar.

Filloón de perfil

Después de este homenaje, durmimos como niños y al día siguiente nos levantamos y nos cogimos el coche para ver los miradores al Sil de la Ribera Sacra, que hacía un día estupendo. Carreteras por las que da gusto conducir. Os dejo un par de fotos.

Carretera de las buenas. Y día perfecto.

Mirador del Sil
Monasterios medievales

Y después del último monasterio, ya teníamos hambre y nos metimos, de coña, en un sitio espectacular. Se llama A Mirada Maxica y es de flipar. El sitio está más o menos por la zona de este link. La carta sencilla, unos cuantos entrantes con productos de la zona como las castañas y después carnes y pescados. Preguntamos por el chuletón y nos dijerón que eran de 1,500 gr. y que estaban muy buenos. Así que encargamos uno y lo acompañamos con una ensaladita y para de contar. Aquí os dejo una ristra de fotos para que apreciéis la magnitud del amigo.

Increible!! Tómese como referencia el tercio de estrella de fondo.

Poquito a poco. Pim pam, toma Lacasitos!!
Y esa buena patata gallega que no falte!
Requiem por un sueño.

Os dejo un par de fotos de la parrilla donde los preparan y otro chuletón para que veáis que son fieles a su garantia de que te vas a comer un buen chuletón.

A la parrilla!!
Marchando otro escalope

Y de ahí, a dormir una siestaza para dejar trabajar al estómago y coger fuerzas para la boda.

La boda realmente increible. Si te vas a casar busca cualquier excusa para hacerlo en este sitio. Emplazamiento ideal y comida espectacular. Y además, bastante bien de cantidad nada realmente exagerado.

Sitiazo

Y a la mañana siguiente, otro día de tiempo espectacular que lo celebramos desayunando una cerveza y una tapita de pulpo de pulpeira típica típica.

Pulpeiros
Una razón más para no volver a Madrid. 4 euros la media de pulpo.

Conclusión, fin de semana para recordar por siempre jamás!!

Aponiente (Pto. de Sta. María), revelación andaluza de pura cepa

La semana pasada fui a conocer Aponiente el tan nombrado últimamente restaurante del chef del mar, Ángel León. Yo veraneo desde siempre en el Puerto de Santa María, ya que mi familia (y yo mismo) es de Jerez, y cuando me enteré de que uno de los sitios revelación del momento estaba en el mismísimo Puerto, decidí que tenía que conocerlo cuanto antes, aprovechando mis cortas vacaciones de agosto allí.

Aponiente está en el centro del Puerto de Santa María, en la Calle Puerto Escondido, que es una pequeña y evocadora calle perpendicular a la ribera, muy cerca del bullicio de Romerijo y Casa Flores. Se puede reservar por email o por teléfono, con un plazo máximo de 1 mes. El local es pequeño (10 mesas), por lo que seguramente sea complicado conseguir mesa los fines de semana. Como en verano cualquier día es bueno, yo fui a cenar en martes.

La decoración del local no es lo mejor que tiene, ya que parece un poco cerrado y el color verde no favorece mucho. En cualquier caso es luminoso y más o menos espacioso, por lo que el ambiente resulta agradable. La cocina, abarrotada de cocineros jóvenes se puede al entrar o al salir a través de la vitrina. En mesa el servicio es espectacular: Ángel presenta el menú y toma la comanda, el sumiller es apasionado, simpático y un experto en su campo, y los camareros muy simpáticos, atentos y cuentan los platos con esa gracia gaditana que se encuentra en pocos restaurantes de este nivel.

Desde el año pasado no hay carta, solo menú degustación (113€) y una versión reducida del mismo (81€). Se puede ampliar con un maridaje de vinos por 32€ más. El menú incluye 6 tapas canallas y 11 platos principales, divididos en tres lances. El menú corto solo tiene 3 de esos platos; uno de cada lance elegidos por ellos. Por último se acaba con dos postres y unos petit fours. Podéis ver el menú en la siguiente foto mal sacada:

Yo fui con mi abuela de 84 años, mi madre y mi hermana y no veas cómo nos reímos, sobre todo con mi abuela que no está acostumbrada a estos platos tan enrevesados. Creo que los camareros también se sorprendieron un poco cuando les llevaba la contrario en cada plato, jajaja. Me hubiera gustado probar el menú completo, pero al final al ser una cena nos decantamos por el reducido. De cantidad estuvo bien, pero si eres de buen comer puedes terminar con un poco de hambre al ser platos muy ligeros en general. Yo al final salí bien porque me tomé algunos de los platos de mi abuela. El menú completo, por otro lado, creo que es sobradamente extenso para contentar a cualquier estómago, y por supuesto a sus paladares.

Pedimos para empezar una caña, que nos sirvieron muy fría y muy rica, seguramente era Alhambra 1925, junto con el primer entrante, los chicharrones de morena. El entrante más sencillo, pero estaba bueno. Unas cortecillas hechas con la piel de la morena, con un buen sabor a mar. Durante la toda la comida te van poniendo los cubiertos y los utensilios que estrictamente necesitas para ese plato. Durante la mayoría de las tapas no te ponen nada puesto que está pensado que uses los dedos, para rechupeteo generalizado.

El segundo entrante fue uno de los platos que han hecho famoso a Ángel: los embutidos de pescado (Matanza Marina). Te sirve un plato con 4 rodajas: butifarra, salchichón, chorizo y sobrasada. A la vista emulan perfectamente sus homólogos porcinos, pero están hechos 100% con carne y grasa de pescado. El sabor además es lo mejor, porque combina el sabor del embutido con un toque muy leve de pescado. El salchichón por ejemplo creo que lleva mojama, pero perfectamente sazonada como si fuera embutido normal. Buenísimos!

Después vinieron unos molletitos estupendos. Consiste en un mollete de miniatura jugosillo relleno de zurrapa de atún y cubierto con una lámina de atún ahumado. Muy sencillos pero me gustaron mucho.

Tras eso una burrata verde a base de queso, grasa de pescado, erizo de mar y plancton, cubierta con una pimienta aromática buenísima. Me fastidió un montón que fuera tan pequeña para cuatro porque me encanta la burrata y el sabor a erizo que tenía era flipante. El mejor entrante seguramente.

Tras esto, otro plato magnífico, aunque te tiene que gustar el pescado poco hecho. Dos canapés de pescado ahumado con brasas de aceituna, para potenciar el aroma. Uno de sardina sobre panecillo con cama de tomate y otro de pez tambor entre hojaldres. Qué sabor y finura!

La última tapa es muy cachonda, aunque tampoco sea una maravilla gastronómica. Consiste en ponerte caracoles de mar al estilo de los caracoles de campo. Primero un vaso de caldito moruno con unos burgaíllos dentro, como se toman los caracoles en cádiz en semana santa. El caldo era espectacular. Ese saborcito aromático y picantito, llevado a la perfección. Luego pinchabas los burgaíllos con un instrumento especial. Al lado te traían unas cañaíllas al estilo de las cabrillas, cocinadas con cebollita caramelizada. Buenas, pero duritas.

Antes de pasar a los segundos, haré un inciso sobre el vino. Como tal no nos enseñaron la carta de vinos, sino que se pasó el encantador sumiller Juan Ruiz a hacernos su recomendación. Preferíamos un blanco, dado el menú, y nos recomendó que tomáramos un albariño. Nos trajo el magnífico Pazo Señorans 2011, pero como justo yo acababa de comprar una cajita de 6 botellas de este vino para casa, y se lo comenté, se empeñó en traernos otro similar para que pudiéramos conocer un vino nuevo. Finalmente entonces tomamos un Nora 2011, otro albariño que resultó ser igual de bueno. El precio razonable: 25€.

Empezamos ahora con los platos principales, uno frío y dos calientes. El frío es lo que Ángel llama Surimi de Pescado Clandestino, y aunque pueda parecer un poco tonto a mí me gustó muchísimo su sabor. El surimi como sabéis es la pasta de pescado que hacen mucho los japoneses, que típicamente en España se ve en forma de los palitos de cangrejo. Ángel, jugando con este tema, presenta una rodaja de lo que parece un gran palito de cangrejo, pero que en realidad está hecho con negrita, un pescado poco conocido y que solo se usa para hacer harina de pescado. Ángel consigue con ello un plato excelente, infusionándolo por fuera con remolacha, para imitar el bordecillo rosa. Junto al él, un cubito de rábano y quesillo.

El segundo plato fue el mejor de los tres, aunque eché de menos más cantidad. En un caldito de pescado, flotando dos empanadillas. El envolvente es una lámina finísima del exterior del calamar. En el interior, el interior del mismo en un guiso espectacular. Es importante meterse el ravioli entero en la boca y romperlo, para lograr esa sensación de explosión sensorial. Buah! El caldo tan bueno que rebañé con ganas de más.

El último plato es el más contundente, y estaba muy bueno, aunque a mí me resultó un poco pesado porque me empalagan mucho los pescados grasientos. Consiste en una cazuelilla de rabo de toro, imitado mediante una parte de la ventresca del atún increíblemente suave y sabrosa, como el propio rabo de toro. En cualquier caso me gustó mucho más el acompañante que el propio, plato. Consistía en dos patatas-puerro; patatas a las que le habían hecho miles de ranuras finísimas para abrirlo como un acordeón y meterle dentro una especie de nata antes de meterlas al horno. Me fliparon!

Para terminar, dos postres. Uno ligerito y otro más contundente. El primero es un sorbete digestivo de manzana verde, wasabi y plancton, sobre una hoja de hinojo. El sabor es sublime. Los tres sabores tan distintos (manzana, wasabi, mar) están presentes y luchan por prevalecer, logrando una armonía perfecta.

El segundo postre es un poco marranete, porque consiste en una versión del alfajor de Medina. Es un canutillo de crema, pero que al estar congelada se mantiene durita para poder cogerla, aunque al contacto con los dedos se empieza a derretir, con lo que acabas bastante pringado. Tras esto tomamos un café con unas tejas y petit fours para terminar. Debo decir que aunque el servicio fue espectacular durante la cena, al llegar la hora del café y la cuenta se relajaron demasiado y no nos atendieron tan bien.

La verdad es que la experiencia fue espectacular, aunque me quedé con las ganas de tomar el menú completo. Espero volver el año que viene antes de que le den la segunda estrella michelín y suba más los precios.

Web: http://www.aponiente.com/

Precio: 90€ (menú reducido más pan, agua y vino. Nos invitaron a las bebidas del principio y a un par de copas de vino sueltas)

Un día en Roquetas de Mar – Restaurante Alejandro y el antes, durante y después

Da gusto ir a Almeria por lo bien que se come y sobre todo por las playas de El Cabo de Gata que son algo extraordinario. En esta entrada, os escribo sobre los sitios que hemos visitado en Roquetas de Mar de la mano de auténticos expertos. Y en especial del Restaurante Alejandro que nos pareció uno de los sitios a visitar y que hace valer el viaje hasta Almería. Los sitios visitados y que os describo en esta entrada son fruto del conocimiento de uno de los tíos más grandes de Almería, el padre de mi colega Paco.

La primera recomendación llego durante el viaje. Salimos de Madrid y tras cruzar por el nuevo tunel de Despeñaperros, una gozada por cierto, paramos a comer en el pueblo de La Carolina en el restaurante La Perdiz. El sitio está muy cerca de la autovía y es muy cómodo para hacer un stop and go. Además, no hace falta saber leer para llegar!

Indicaciones para dummies!

Nos complicamos poco y tras una cerveza bien fría y unas aceitunas bien buenas, pedimos un gazpacho, una ensalada y una perdiz estofada. La perdiz tenía buen sabor aunque se les quedó un pelín seca y el estofado estaba muy bueno. Os dejo un primer planazo del plato!

Perdiz de tiro estofada

Esta comida ligera nos dio energía suficiente para llegar hasta Roquetas de Mar, pero dejando hueco para la cena. Ya en Roquetas nos juntamos con el gran Paquito, un enamorado de su tierra y más aun al estar desterrado en Barcelona.

Fuimos para la zona del puerto y antes de ir al restaurante, estuvimos en un bar de los buenos de verdad. El bar está en la calle de los deportes, que es una perpendicular al paseo del puerto. El nombre no me quedó claro porque en la puerta había un par de carteles (Bar El Pescaito y Bar El Rincón del Puerto) pero vamos que por lo visto se le conoce por el «Bar de Paco» y se distingue fácil porque tiene una terraza montada en mitad de la calle. Bueno, lo que tiene de especial este bar es que la tapa que te ponen es de pescado y está cojonuda. Y es que en otros sitios, casi todas las tapas son de carne guarra en plan hamburguesa, pincho, lomo… que no están mal pero la zona es más de pescado. Así que las tapas que pedimos en el Bar de Paco fueron un poquito de jibia plancha (tierna y buena), una pijota (la mejor que me he comido en mi vida) y unas cigalas (sabrosas y todo un lujo de tapa). La caña la pagas a 2,30 € pero da gusto pagarlo porque merece mucho la pena por las tapas que te ponen.

Y de ahí, con el ansia más que dominada, nos fuimos a cenar al Restaurante Alejandro. Las 4 críticas de google+ lo ponen fenomenal y la quinta, que acabo de escribir ahora, va por el mismo camino. Lo que si que os recomiendo es visitar la web antes de ir. Es muy completa y te da ganas de plantarte allí para el siguiente servicio.

El restaurante está decorado de forma simple y relajada. Tiene el buen detalle de que desde la sala se puede ver la cocina situada tras una gran cristalera, pero por mucho que entren y salgan los camareros no vas a oir barullo ninguno. Es decir, una sala bien llevada.

Pasen y vean. La cocina es lo que se intuye al fondo!!

Venga pues ya nos ponemos con la carta. Tiene tres menús, uno express a 30€, otro degustación a 40€ y otro de degustación que incluye mariscos a 60€. Nosotros nos decantamos por el intermedio. Pongo como excusa las tapas que nos habíamos tomado antes, pero la próxima vez le daremos al de marisco. Os dejo en qué consistía el menú.

Menú degustación no tan corto y muy intenso!

Os cuento plato a plato con algunas observaciones. Vamos con los Snacks. Originales y un muy buen comienzo. En la foto de abajo podéis ver un sandwich de camarones muy original, una especie de panecillo con espuma de jamón que estaba genial y el tenedor con un paté o crema de arenques que estaba buenísimo. Los arenques me flipan. Ese sabor contundente me vuelve loco. Y se ve que aquí también lo valoran porque en el siguiente plato también cayó. El gazpacho de fresas con arenques. Muy bueno y la fresa se hace notar. Eso sí, no se que me pasa este verano que todos los gazpachos me parecen que tienen una pizca de vinagre de más. Cada día soy más de salmorejo.

Gran comienzo con los snacks!

Tras el gazpacho, un plano sencillamente espectacular: el ceviche de ostra con apionabo. La ostra en todo su esplendos acompañado por una sopita fría que le va como anillo al dedo. Si se visita este resurante hay que probar este plato si o si. No hice foto, pero aquí os dejo la que he encontrado en el blog de sota, caballo y rey que tiene una reseña muy buena sobre este sitio y os recomiendo visitarla. Los platos que ellos tomaron son diferentes a los de nuestro menú y me parecen aun más espectaculares.

Ceviche de ostra. Acojonante/espectacular. Un must.

El siguiente plato, también estupendo: ajoblanco con bonito marinado y uva ecológica. Muy buena mezcla. El ajoblanco suave y sabroso que te prepara bien para el bonito. Que a mi me parecía más un tataki que un marinamiento pero en realidad no se si incluso es lo mismo… en fin ignorancia pura y dura.

Bonito marinado con ajoblanco y uva

Después del festival del bonito pasamos a una ensalada para cambiar de tercio a los platos principales. La ensalada con vieiras y jamón con tomate seco muy buenas. El jamón está crujiente pero no salado y queda de lujo.

Cambio de tercio. Ensalada de vieiras y jamón con tomate seco.

El primer plato fuerte fue el pez limón con parmentier de su hígado. Muy bueno. El pez limón es de esos peces sabrosos de piel dura. Y el puré con el toque del hígado, pues una genialidad. A partir de ahora intentaré meterle un poquito de casquería a los purés.

Pez limón con parmentier. Plato empezado. No pude esperar!!

Y por último, la carrillera de ternera. Buena, pero no a la altura de los pescados.

Carrillera de ternera

Del postre y petit fours no eché fotos pero también muy buenos. La cena la acompañamos con una botella de un vino blanco de la zona. Una botella de Este de 2010. Muy fresca y muy bien de precio.

Y al día siguiente, después de un buen baño en la playa, nos tomamos un arroz del Restaurante Cocodrilo. Y en lo que esperábamos el arroz nos tomamos unas buenas cañas con su tapa de bacalao (buena) y la de merluza (buenísima). Además, del arroz nos llevamos unas raciones de mero en vinagreta y de cazón en adobo que estaban realmente buenas.

Lo dicho, que pasamos un día en roquetas de mar realmente bueno y aquí os dejo todo el conocimiento del tío más grande de Roquetas.

La Costa, una perla en El Ejido

Hace un par de semanas fui a visitar el restaurante La Costa, situado en la extraña localidad almeriense de El Ejido, un pueblo con mucho dinero y muchos contrastes.  El sitio me lo recomendaron unos amigos que conocen muy bien al chef y que celebraron su boda con el cátering de La Costa, que siempre recuerdo como uno de los mejores menús de boda.


La Costa tiene dos partes, el restaurante (de menú creativo, galardonado con una estrella michelín) y la taberna, con menú de raciones en mesa y de tapas en barra. Nosotros esta vez éramos muchos (9) e íbamos en plan más informal así que elegimos la opción de comer de raciones en la taberna. Estuvo impresionante, pero me quedé con la pequeña espinita de probar el restaurante, así que tendré que volver…

La sesión empezó con unas cevezas de barril en la barra mientras esperábamos a los rezagados. En ese momento ya me dio buena espina porque la cerveza era una Alhambra Especial o similar, con mucho sabor, no la típica cerveza flojita. Además estaba muy bien tirada y helada.

Tras eso nos sentamos y empezó lo bueno. Preguntamos por la emulsión de tomate raf y los camarones con sal poco cocidos, que nos habían recomendado, pero no había, así que tuvimos que improvisar. Pedimos mientras llegaba lo demás unas raciones de jamón ibérico con queso, que estaba excelente, brillante con su grasita; y de vino un Habla del Silencio, un vino joven de las bodegas Habla de Extremadura, unas bodegas muy modernas que no conocía y me sorprendió con un sabor intenso muy cuidado. También nos pusieron de aperitivo un ajo blanco almeriense para untar, buenísimo!

Lo mejor llegó sin duda con el sashimi de atún. Dos bandejas enteras de atún delicioso, gordito, jugoso, y con un toque picante de salsa de wasabi. Probamos también las croquetas que estaban estupendas, con la lástima que solo tocamos a una por cabeza, y los chopitos, tan sencillos como siempre, pero jugosos y con un rebozado perfecto.

Para seguir llegaron dos platos de patatas con huevo, unas con ibérico y otras con foie. Las de foie fueron el segundo plato estrella de la noche, nos encantaron a todos. El huevo estaba poco hecho, liquidillo, perfecto, y las patatas gorditas, suaves y muy sabrosas… Mejores que las de Lucio! Las de ibérico por otro lado dejaron un poco que desear, ya que el jamón que estaba crujientito se les había chamuscado y sabía todo el plato a quemado. Una pena tremenda!

Para rematar la jugada pedimos dos carrilleras de ternera que estaban estupendas, tiernísimas y generosas, con lo que todos quedamos contentos.

Por último llegaron los postres. Pedimos varios para probar, pero la gran estrella fue la torrija reinventada, que nadie se esperaba que pudiera llegar a esos límites de exquisitez.

Me dio un poco de pena del sitio que fuimos un viernes por la noche en julio y estaba prácticamente vacío, lo cual es un derroche de talento. La verdad es que el barrio está un poco apartado incluso del centro del Ejido y tienes que ir hasta allí prácticamente a propósito. Francamente espero que aquel día fuera algo anecdótico.

web: http://www.restaurantelacosta.com/es/

Precio: 30€

Restaurante Atrio – Un restaurante patrimonio de la humanidad!

Monumental como Caceres. No se me ocurre otro adjetivo para el restaurante Atrio. De los mejores que he estado en mi vida. Chef, maitre y sumiller hacen que la experiencia sea aún más grata y no sólo se limite a la comida. Su filosofía la reflejan muy bien en esta entrevista. Y la experiencia de Toño Perez en este link.

El emplazamiento increíble. Edificio histórico, perfectamente restaurado y con una decoración interior impecable. Tuvimos suerte y desde nuestra mesa se veía la cocina. Donde se veía a un chef que no paraba.

Sala de diseño!

Pues nada una vez sentados en la mesa. Empezó el carrusel. Este post va con mucha foto y poco texto. Así que mejor.

Empezamos con los snacks.

Macarons de apio y perdiz

Y después la elección del menú el cuál sorprende por lo excelente de los platos, lo marcado de todos los sabores (la limpieza extrema de los productos y emplatado sensacional) y sobre sobre sobre todo, los platos son muy frescos e ideales para el verano. Mi próxima visita, sin duda que será en invierno para ver el contraste en la carta. La verdad es que la diferencia en precio entre los de menos platos y el gastronómico era de… 10€!! Así que te obligan a que te pidas el gastronómico sin tener que poner excusas.

Menú julio 2012

Y este pedazo de menú, se merece un vinazo a la altura. El sumiller, José Luis, un tío encantador y la mar de animado. Te vende el vino mientras lo recuerda y lo saborea de nuevo. Se le va la cabeza con cada referencia que te dice. Y esas ganas se contagian. Además, la carta de vinos es más larga que el último de Ken Follet así que hay que confiar en él. Nos recomendó un Astrales de 2009. El precio, pues el doble que el de la referencia.

Vino Astrales. Nivelazo de mesa y sala

Y empezamos con los platos. El carpaccio de gambas, que no se lo que tiene pero oye, últimamente me lo encuentro en todos los menús degustación de michelines. Y es que hay veces que parece que los platos se repiten, cómo escribe Mikel Iturriaga en El Comidista. Pero es que está buenísimo.

carpaccio de gambas. Michelin rules

De ahí pasamos a un cappuccino de hongos, foie y maíz que estaba fresco y lleno de sabor. El siguiente plato es el verdel en escabeche de manzana. El verdel jugoso y el escabeche muy suave. Un plato sensacional.

Verdel en escabeche. Sensacional

Y no veía el momento de que llegase este plato: Loncheja de ibérico con calamar y curry. Sencillamente espectacular. El toque de curry muy suave y la mezcla con los calamares y el cerdo genial.

Plato de leyenda. Mar y montaña de lujo!!

Y llegado a este punto me doy cuenta que cambiaron este plato respecto al del menú. Nos pusieron una cigala buenísima con un caldo de foie y careta de cerdo tostada. También buenísimo y mejor el cambiazo que soy poco amigo de los rebozados!

Cigala alternativa

El pescado: rodaballo con tomate semiseco y patas de calamar. Muy bueno pero no me pareció más suave que el resto de platos. Viene bien para rebajar un poco la intensidad de la comida que en estos momentos es brutal.

Rodaballazo con calamar!

Y de ahí, a la carne. Pluma ibérica con hígado de oca fresco y puré de berros. Este plato fue la gota que colmó, el vaso, la botella, la garrafa y el pantano entero. Madre mía que bueno. Eso sí, según escribo veo que este plato tampoco coincide al 100% con el menú! Eso está bien hombre, a improvisar, a improvisar!!

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Pluma ibérica con foie fresco y berros. Tracatrá!

Pufff y después e todo esto, cuando uno ya se va relajando… Torta del Casar en sus variantes con membrillo. Buenísimo el helado de torta!! Y a continuación un tocino de cielo sorprendentemente poco empalagoso y bueno. Y por último, sus trufas.

Tooooorta del Casar en sus variantes
Tocino de cielo. Celestial!
Trufa. Clásica. Amarga. cacao puro.

Cómo conclusión, que el sitio es una verdadera pasada y es toda una experiencia la visita. Al final, el sumiller nos enseñó la bodega, que es única en el mundo, y contándonos la historia de las botellas más relevantes de la misma. Todo un placer.

Restaurante Naomí – Sin duda, el japonés con mejor RCP de Madrid!!

Aunque ya he mencionado este restaurante en algún post anterior, creo que merece la pena dedicar una entrada en exclusiva a este gran sitio. Y es que si te gusta la comida japonesa creo que es imprescindible que conozcas este restaurante en Madrid. Además, el precio es asequible así que, para mi opinión, es la mejor opción en Madrid para comer comida nipona.

Lo primero es destacar que es un local pequeño y que es recomendable reservar tanto en fin de semana como para ir entre semana. Entre que se encuentra cerca de la zona de Azca, que es relativamente barato y que como mucho tendrá 10 mesas, es posible que si vas a la hora punta de la comida te tengas que dar la vuelta. En la foto de abajo lo que veis es la mitad del local. En la otra mitad, hay unas cuantas mesas. Y es muy complicado que encuentres mesa para cenar el fin de semana sin haber reservado. El restaurante está en la calle Ávila, número 10 y la verdad es que se aparca bien o en General Perón o en Infanta Mercedes.

Pero bueno, centrándonos en la comida, que es lo verdaderamente importante y por lo que merece la pena visitar el sitio, creo que hay una serie de platos que son casi de obligado cumplimiento. Apúntense la lista que les doy a continuación porque si es la primera vez que van. Y disfruten con las fotos que abren el apetito a cualquiera.

1.- Berenjenas asadas con miso rojo.
2.-Hamachidon de pez limón.
3.-Sashimi variado.
4.- Y de postre Flan de café.

Berenjena asada con salsa miso
Hamachidón de pez limón

Con los cuatro platos anteriores, yo creo que dos personas se quedan con hambre y creo que habría que pedir algún plato más. Por ejemplo, los tallarines soba con curry o, si eres más valiente los callos japonenes (que son más suaves que los españoles pero tienen también su puntito picante). Las tempuras también están bien pero yo soy más de sushi, sashimi, temaki!! O bueno, también tienen bastante variedad en entrantes y platos más preparados. En la carta, los platos que veáis en negrita son las especialidades de la casa.

Callos japoneses

Tengo que reconocer, que gracias a mi mujer, yo cada día soy más de sashimi que de sushi y si os decantáis por los cuatro platos que os he dicho, en el Hamachidon ya llevas tú ración de arroz. Así que mejor pedir sashimi que si no os vais a hartar de arroz. En el sashimi variado suele llevar, a parte de salmón (sake) y atún (toro), tu poquito de vieira, bonito, pez mantequilla, anguila y alguno más. El variado de sushis es parecido pero te cuelan el de langostino… que a mi es de los que menos me gusta. Y de los temakis, a mi me encanta el de anguila con puerros y el de erizo, cuando es temporada (creo que es en marzo y abril).

Sashimi de atún
Sashimi de salmón

Respecto a los postres, una vez fuimos 7 personas, y pedimos 5 postres para guarrear. La verdad es que estaban ok, pero el único que me gustó de veras fue el flan de café. Realmente bueno. Y de la bebida… pues tienen cervezas japoneses (kirim y ashasi) y la carta de vinos es muy reducida. Eso sí, los precios son muy baratos y puedes pedir vino por copas.

Lo dicho, un sitio que considero sinceramente una obligación si dices que te gustan los restaurantes japoneses y tienes el valor de vivir en Madrid. Como hace un amiguete que viene de vez en cuando a Madrid y le encantan los japos. Primero llama al Naomi y si no tiene mesa se va directamente al Kabuki. Qtambién está muy bien pero no sales por menos e 100€… por cabeza.

Restaurante Viavelez – qué CALLOS y qué CARRILLERA

Últimamente cuando quedo con los colegas a los que les gusta comer de verdad, no se me ocurre otro sitio mejor para quedar que en Viavelez.

La principal razón es lo buenas que están las raciones pero también que el vino tiene buenos precios.

Respecto a la comida, yo destaria los callos y las carrilleras de ternera. No se donde lei que los callos eran de los mejores de Madrid y, por lo menos a mi son de los que más me gustan. Y sólo por estos merece una visita.

Y las carrilleras estofadas… pues tres cuartos de lo mismo! Tiernas y jugosas y sobre um parmentier buenísimo de patata que le va como anillo al dedo.

Además de los dos platos obligatorios también es muy recomendable la cebolla rellena de bonito, la patata con tuetano y los chipirones. Y por supuesto, puedes pedir también cualquier plato del restaurante. Como la última vez que fui que pedimos las patatas a la importancia. Muy buenas también.

La bodega es amplia y siempre tienen una buena selección de vinos por copas. La última vez pedimos el tres picos de Borsao (22 €). Muy bueno. Y el verdejo bueno de José Pariente a 19€.

Actualización julio 2012. Tras las últimas visitas que hemos echo a este gran sitio os dejo un par de fotillos más.

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Ensalada de sardinas con pimientos rojos asados
Steak tartar en Viavelez con diferentes mantequillas
Carrillera con parmentier. La especialidad de la casa